Minería

Diálogo Chino • El litio pone a América del Sur en una encrucijada

“Oro blanco”, “petróleo del siglo XXI” y “mineral estrella”. Esos son algunos de los nombres con los cuales se denominó al litio en América del Sur desde el lanzamiento de las baterías fabricadas con el recurso, en 1991, hasta nuestros días.

Presente en la alimentación de aparatos de uso cotidiano como los celulares y las notebooks, las baterías de litio están llamadas a ocupar un lugar clave en los sistemas de transporte basados en vehículos eléctricos, de inexorable imposición debido al progresivo agotamiento de los hidrocarburos y de las peligrosas consecuencias ambientales que produce su quema.

Sin embargo, pensar en una definición para el carácter del litio desde Sudamérica, lejos de ser un mero divertimento retórico, posee una urgencia acuciante debido a dos motivos yuxtapuestos.

El primero, desprendido de un dato elocuente: los países que componen el llamado “triángulo del litio” –Argentina, Bolivia y Chile- en América del Sur poseen el 68% de los reservorios globales del mineral en forma de salmueras, de más práctico procesamiento y mayor rentabilidad de extracción. El segundo motivo, radica en la importancia estratégica creciente que las compañías de los países centrales le otorgan a la apropiación del mineral y, por lo tanto, a las riquezas de nuestra región.

Frente a ese panorama, Sudamérica se coloca nuevamente de cara a la histórica disyuntiva estructural en torno a qué hacer con sus abundantes recursos naturales. ¿Representará el litio otro de los ciclos de auge primario-exportadores sudamericanos o bien fungirá como trampolín para romper con esa dinámica y explorar novedosas vías de (pos)desarrollo?

La definición de este difícil problema, empero, exige una revisión exhaustiva en torno a la realidad, proyecciones y contradicciones que atraviesan al litio sudamericano. Desde una vocación multidimensional, a esa tarea se aboca Litio en Sudamérica. Geopolítica, energía y territorios (Editorial El Colectivo, 2019), segundo libro del Grupo de Estudios en Geopolítica y Bienes Comunes (GyBC) del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Universidad de Buenos Aires coordinado por Bruno Fornillo.

Un prisma privilegiado para comenzar a observar la importancia estratégica que actualmente posee el litio es el que otorga la revisión de los flujos de fondos para investigación y desarrollo de acumuladores, panorama que exhibe una representación a escala de las mutaciones contemporáneas de la gramática geopolítica.

En concreto, tanto a nivel de papers científicos publicados como también de patentes registradas y guarismos de producción de baterías en bruto, el eje Asia-Pacífico –con clara preponderancia de la República Popular China- parecería estar sacándole varios cuerpos de ventaja al mundo euroatlántico.

Incluso países como Alemania, cuna de la noción de “transición energética” y pionero en la innovación con fuentes renovables, se han vistos fuertemente superados en esas áreas en los últimos años por el “gigante asiático”, el cual parece decidido a dominar la carrera por la electromovilidad.

Llevando el análisis a los países del “triángulo”, es posible encontrar una serie de condicionalidades histórico-jurídicas y de políticas públicas que dificultan la industrialización soberana del litio e impactan en los modos de vida de las comunidades que habitan los salares de donde se extrae. Partiendo desde el nudo normativo,

Argentina se caracteriza por el dominio provincial de los recursos naturales introducido por la reforma constitucional de 1994, situación que favorece la explotación a gran escala -de hecho, hay mas de 40 proyectos de extracción en diferentes etapas en manos de empresas transnacionales-.

Bolivia, por su parte, exhibe una posesión estatal del litio, que busca crecer en la cadena de valor a partir de controlar el mineral. En Chile, en cambio, si bien el Estado central también hegemoniza los recursos, el mismo apuesta a ellos bajo una impronta mercantilista que prefiere concesionarlos a privados para su explotación.

En igual clave se puede estudiar los intentos de producción soberana de baterías. Allí, Bolivia se presenta como el único poseedor de una política industrializadora incipiente pero integral, la cual ejerce en colaboración de compañías alemanas y chinas. En Chile, pese a que existe alguna presión de parte del entramado científico nacional para el escalamiento en las cadenas globales de valor del litio, nuevamente prima la confianza estatal en los privados. En Argentina, por tanto, se visibiliza una carencia de propuestas integrales pese a disponer recursos humanos de primer nivel alojados en organismos científicos descentralizados como el CONICET y las Universidades Nacionales, aprovechados tan solo tangencialmente por la provincia de Jujuy.

En simultáneo, puede verse la fuerte organización de las comunidades de los salares en América del Sur contra la explotación del litio para proteger recursos vitales como el agua, lucha no exenta de dificultades y contradicciones internas. Un dato llamativo al respecto de las precauciones tomadas para la puesta en marcha de los emprendimientos litíferos del “triángulo” es que muchos de ellos fueron precedidos por estudios ambientales realizados por las propias empresas interesadas sin revisiones estatales cuidadosas, lo cual traza un manto de sospecha sobre el verdadero impacto de la actividad en el frágil equilibrio hidrológico y socioproductivo de los salares.

Aunque el grueso del litio en América del Sur se encuentra en el “triángulo”, debe marcarse que el mineral también existe en países como Brasil, aunque en forma de pegmatita o roca. Al igual que en el resto de la región, las contradicciones antes señaladas se reproducen en la nación verdeamarela, la cual está muy lejos de utilizar su propio litio para crecer en la elaboración de baterías en su propio territorio.

En resumen, salvo por Bolivia, la provincia argentina de Jujuy y algunos bolsones científicos chilenos, la región no exhibe proyectos que piensen al litio como un vehículo privilegiado para abrirse camino hacia un sendero de (pos)desarrollo, ecológicamente respetuoso y profundamente democrático.

En este sentido, las proyecciones para superar las limitaciones socioproductivas estructurales de Sudamérica no dejan de despertar una mirada sombría. Sin una aplicación urgente de medidas que reviertan lo acotado de la planificación estratégica en torno al mineral, la visión extractivista sobre éste volverá a colocar a la región en su rol histórico en el mercado mundial: el de periferia exportadora de naturaleza que es valorizada en países centrales.

En vistas de las condiciones contemporáneas vinculadas al impacto global del cambio ambiental y las dificultades y desigualdades que conlleva nuestra sociedad fósil, la concreción de un nuevo paradigma energético, de su capacidad industrial y científico-técnica, solo será viable si los recursos pasan a ser tratados como patrimonio y posibilidad para todas las regiones y países. De las decisiones que se tomen en los próximos años dependerá la definición de esta crítica coyuntura.

Fuente: https://dialogochino.net/30612-lithium-puts-south-america-at-a-crossroads/?lang=es

Opinión • Fedecomin: 40% no tiene licencia ambiental, el trámite es costoso

Aproximadamente, el 40% de las 80 cooperativas mineras registradas en Cochabamba no tiene licencia ambiental, informó el ejecutivo de la Federación Departamental de Cooperativas Mineras (Fedecomin), Mauricio Guzmán. La razón, dijo, es el elevado costo del trámite.

Guzmán señaló que la traba está en la elaboración del manifiesto ambiental. “Tenemos que contratar ingenieros particulares y los precios varían dependiendo de la actividad. A la minería tradicional y a la aurífera les cobran más por el impacto (ambiental) y por el volumen de explotación, pero casi para todos cuesta 3.000 a 4.000 dólares”, explicó.

En Cochabamba se explota oro, metales y no metales (caliza y baritina). Entre 2018 y 2019, 60 cooperativas iniciaron trámite de creación y esperan la aprobación de su contrato en el Legislativo.

El secretario de la Madre Tierra de la Gobernación, Gonzalo Muñoz, explicó que toda actividad, obra o proyecto, por norma, debe tramitar su licencia ambiental antes de iniciar operaciones. El manifiesto ambiental se exige cuando la actividad comenzó sin licencia. Además, la normativa prevé penalidades que equivalen a un porcentaje que varía según el tipo de operación.

Sobre la fiscalización, Muñoz dijo que “se hace pero no guarda proporción con la cantidad de actividades”. Añadió que no cuentan con una unidad especial y que los trámites que reciben cada día “siempre sobrepasan la capacidad instalada”.

Lo que sí realizan son campañas de acuerdo a la temporada. Puso como ejemplo que en Urkupiña se sensibiliza a la gente sobre la protección a la vida silvestre, como resultado disminuyó el uso de plumas u otras partes de animales en la confección de trajes para la festividad.

Al no tener la posibilidad de salir a hacer verificaciones, Muñoz dijo que lo más efectivo es la denuncia, que permite también activar la labor de control de las alcaldías.

El exdirector de Medioambiente de la Gobernación, Alan Lisperger, explicó que, además del costo de contratar un consultor que elabore el manifiesto ambiental, para el sector minero hay una serie de requisitos y exigencias que suman costos.

Las medidas de mitigación que les imponen tienen que ver con el tipo de mineral que extraen.

Señaló también que cree que el porcentaje de cooperativas sin licencia puede ser mayor porque en su gestión (2017) se realizó un sondeo que arrojó como resultado que casi el 90% no había iniciado sus trámites.

Fuente: https://www.opinion.com.bo/articulo/cochabamba/fedecomin-40-tiene-licencia-ambiental-tramite-es-costoso/20191002072048729286.html

ANF • Tacanas se convierten en mineros para detener el avance chino en el río Madre de Dios

La Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Tacanas II del río Madre de Dios, tradicionalmente dedicada a la recolección de castaña, a la pesca y la caza, se ha convertido a la minería aurífera, para entre otras cosas, frenar el avance chino en la Amazonía y defender su territorio.

El reportaje "Tacanas se convierten en mineros para detener avance chino en el río Madre de Dios" es un trabajo de la periodista, Jimena Mercado de la Agencia de Noticias Fides (ANF), quien encara desde el 2018 un ciclo de investigaciones en torno a la minería ilegal del oro y la penetración de capitales extranjeros en la Amazonía.

Junto con "Chinas y colombianas explotan ilegalmente oro en la Amazonía con la fachada de cooperativas" y "Dragas chinas llegan a Cachuela Esperanza de la mano de empresa para explotar oro por 30 años". El presente reportaje pretende mostrar las presiones extractivas sobre la Amazonía y los pueblos indígenas.

Fuente: https://www.noticiasfides.com/economia/tacanas-se-convierten-en-mineros-para-detener-el-avance-chino-en-el-rio-madre-de-dios-401135

La Razón • Crean empresa mixta para industrializar los salares de Pastos Grandes y Coipasa

La estatal Yacimientos de Litio Boliviano Corporación (YLB) y el consorcio privado chino Xinjiang TBEA Group firmaron este martes una minuta de constitución de la empresa mixta para la construcción de plantas de carbonato de litio en el marco de la industrialización de los salares de Pastos Grandes, en el departamento de Potosí y Coipasa en Oruro.

"Es muy importante ser partícipe de la firma de constitución entre dos empresas para la industrialización de recursos evaporíticos, este es un paso más que damos en la cadena que tiene el Gobierno nacional liderada por el presidente de industrializar nuestros recursos naturales", dijo el ministro de Energías, Rafael Alarcón, tras la firma del documento que se realizó en la Casa Grande del Pueblo.

Según datos oficiales el consorcio privado chino TBEA Group-Baocheng fue seleccionado de un grupo de empresas internacionales que se presentaron a la convocatoria realizada por el Gobierno en 2018 en la que participaron siete empresas, dos de China, tres de Rusia, una de Alemania y una de Irlanda.

Alarcón enfatizó que en la constitución de esa empresa mixta el Estado boliviano, a través de YLB, tiene 51% de las acciones y esa asociación fue creada para la industrialización y explotación de los recursos evaporíticos existentes en esos salares.

"Ninguna empresa extranjera puede explotar nuestros recursos evaporíticos sino tiene que ser el Estado mediante sus instituciones y sus empresas en este caso YLB", indicó.

Aseguró que el Gobierno está empeñado en industrializar sus recursos naturales que van en beneficio directo de los bolivianos, además que está esperanzado en que la experiencia del consorcio chino permita la extracción de carbonato de litio de la más alta calidad.

Por su parte, el viceministro de Altas Tecnologías Estratégicas, Luis Alberto Echazú, explicó que las dos empresas prevén producir ácido bórico, bromo puro y bromuro de sodio.

Echazú detalló que se explotará el salar de Coipasa con una inversión de 1.320 millones de dólares y el de Pastos Grandes con 1.070, en total 2.390 millones de dólares.

A su turno, el embajador de China, Liang Yu, destacó que su país es un socio confiable de Bolivia, "estamos a la disposición de ayudar en la industrialización de las empresas como la metalurgia, la química y estamos para realizar el sueño energético e industrial sudamericano de Bolivia", dijo.

Fuente: http://www.la-razon.com/economia/Crean-industrializar-litio-empresas-mixtas_0_3206079423.html#

IBCE • La guerra comercial China-EEUU extiende factura a la soya y minerales bolivianos

La guerra comercial China-Estados Unidos ya pasa factura a los productos bolivianos: cuatro minerales importantes para la economía nacional (estaño, zinc, plomo y antimonio) bajaron de precio, en algunos casos, hasta en 20 por ciento; entre los alimentos, la soya se depreció en algo más de 17 por ciento en el mercado internacional, mientras que los expertos temen que los efectos alcancen a otros productos bolivianos.

Los economistas Henry Oporto, Gabriel Espinoza y Gary Rodríguez coinciden en que los efectos en la economía boliviana comenzaron mucho antes, con la decisión china de desacelerar su economía, aunque la guerra comercial entre las dos potencias económicas mundiales acelera los efectos en Bolivia.

Uno de los últimos gritos de alerta surgió hace poco menos de dos semanas del lado de los minerales. La Bolsa de Metales de Londres (LME, por sus siglas en inglés) reportaba el pasado 8 de abril 21.475 dólares el precio de la tonelada métrica (9,58 dólares la libra fina), pero llegó al pasado 2 de agosto a 14.770 dólares la tonelada métrica (6,69 dólares la libra fina). Ayer, el LME registraba un alza a 16.800. Similares bajones ocurrieron con el zinc (de 3.018 el 1 de abril a 2.263 el 19 de agosto), plomo (de 2.22 a 2.048) y cobre (de 6.491 a 5.708).

El viceministro de Política Minera, Regulación y Fiscalización, Gody Gualberto Hochkofler Sánchez, reconoció la gravedad de las cifras y anunció medidas de contención sin especificar cuáles.

Oporto explicó que el bajón se debe, además de la desaceleración china, a que este país, con la guerra comercial, está vendiendo menos productos industrializados a Estados Unidos, por tanto produce menos y demanda también menos materia prima (minerales) de Bolivia y otros países.

El mineral más exportado de Bolivia es el zinc, aunque los cooperativistas se hallan más preocupados por el estaño (por producir más este mineral), lo mismo que Comibol, con sus dos principales minas: Huanuni y Colquiri.

¿La consecuencia? Al reducirse los precios de los minerales, ingresarán menos recursos por exportaciones mineras y habrá menos regalías.

Soya

El precio de la soya, en tanto, que China compra mayoritariamente de Estados Unidos, ha experimentado un continuo bajón de 439 dólares la tonelada métrica en abril de 2018 (su pico más alto de la última época) a 365 dólares en julio (último reporte), aunque en mayo pasado cayó incluso a 337. El presidente de Anapo, Fidel Flores, dijo en ese entonces que el precio de la soya boliviana era de 225 dólares por tonelada, monto que sólo cubría el costo de producción y que estaba lejos de la expectativa de 280 y 300 dólares.

Esta situación es atribuida también al duelo China-Estados Unidos. “El principal producto que Estados Unidos exporta a China es la soya, y en la medida que le subió aranceles a productos chinos manufacturados, China ha dejado de comprar este grano. Esto ha provocado que haya bastante soya en el mercado internacional, abaratando este producto”, explica el economista Espinoza.

“El hecho de que Estados Unidos no pueda vender soya con normalidad a China, por los altos aranceles aplicados, hace que busque otros mercados, como los andinos (Colombia y Perú, principalmente), que son mercados naturales para nosotros, haciendo, además, que baje el precio”, explica el gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez.

“De otra parte, la peste porcina en China ha disminuido su demanda, lo que presiona también los precios a la baja; finalmente, los inventarios en soya son altos, una razón más para menores precios, frente a lo cual no queda otra opción que trabajar la productividad y competitividad sistémica de la cadena agroproductiva de la soya, si es que no queremos que ésta languidezca”, remata Rodríguez.

EL ORO Y LA PLATA SUBEN, PERO NO COMPENSAN

Entre otros minerales, el oro y la plata tuvieron un alza ligera. La Reserva Federal de Estados Unidos ha reducido las tasas de interés para tratar de impulsar a la economía norteamericana. Para ello, Estados Unidos, necesita reservas en metales preciosos como el oro y la plata, lo que elevó la demanda de estos dos últimos, explica el economista Henry Oporto.

“Pero no es muy significativo, de modo que tampoco nos compensa”, remata Oporto.

También hubo bajón de precios en el cobre, aunque en este caso afecta más a otros países, como Chile y Perú.

OPINAN TRES EXPERTOS

"¿Qué se puede hacer? Nada. Bolivia no controla el mercado internacional. Su influencia es marginal. Sólo queda esperar que cambie el panorama del mercado internacional, lo cual no parece que vaya a ocurrir en el corto plazo. Habrá que ajustarse el cinturón con las inversiones públicas, donde hay mucho despilfarro. Además, han caído las exportaciones de gas natural a Brasil y Argentina. Estamos sufriendo por la baja de los precios de las exportaciones. Eso hacia adelante puede traer una crisis de divisas". Henry Oporto. Economista

"Los precios de los minerales, los alimentos y los commodities en general dejaron de crecer desde 2015 (con la desaceleración china), pero todavía eran precios aceptables para el grado de productividad que nosotros tenemos, al menos hasta 2017. Pero a ello, se ha sumado esta guerra comercial China-Estados Unidos. En circunstancias como éstas, los primeros afectados son los que no tienen la posibilidad de bajar sus precios aún más, como Bolivia, cuya producción no es tan eficiente, por la falta de transporte, riego mecanizado y otros". Gabriel Espinoza. Economista

"El saldo comercial con China es atávico, en lo que va del siglo no hemos tenido un solo año en que las exportaciones bolivianas hayan superado a las importaciones. Lo que la desaceleración china y la devaluación podrían ocasionar es que el déficit comercial China-Bolivia se incremente, porque es más probable que las importaciones chinas suban (China subirá su competitividad y es más probable que lleguen más productos chinos y a menores precios) y que las exportaciones bolivianas se compliquen". Gary Rodríguez. Gerente IBCE

QUÉ HACER: PRODUCIR MÁS Y DIVERSIFICAR LA ECONOMÍA

REDACCIÓN CENTRAL

¿Qué se puede hacer ante esta situación? Par el economista Henry Oporto, no se puede hacer mucho, dado que Bolivia no puede controlar el mercado internacional, por lo que sólo queda “ajustarse el cinturón” y dejar de despilfarrar en el gasto público. Oporto vaticina menores ingresos por regalías en las zonas mineras.

En cuanto a la soya, refiere el economista Gabriel Espinoza, al bajar los costos no queda otra que producir más, pues los precios son bastante bajos.

Una posición similar ofrece el gerente del IBCE, Gary Rodríguez, quien observa la baja producción de Bolivia de dos toneladas de cosecha del grano, cuando los cultivos de Estados Unidos e incluso de países vecinos como Brasil y Argentina rinden a razón de tres toneladas por hectárea. En este punto, observa las objeciones al uso de la biotecnología.

Rodríguez cuestiona también las trabas que el Gobierno puso a la libre exportación de la soya (haciendo muy difíciles los contratos internacionales), aunque tampoco terminó por fomentar la industrialización.

LA EXPORTACIÓN DE CARNE A CHINA ALIVIARÍA EN ALGO

REDACCIÓN CENTRAL

Un capítulo aparte es la exportación de carne a China. Según explica el gerente del Instituto de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, fue muy buena la iniciativa de Gobierno y empresarios que concluyó logrando el protocolo sanitario.

“Se estima que el excedente sea de 20 mil toneladas y dé un ingreso de 80 millones de dólares y al año duplicarse a 160 millones. La idea es que ese monto crezca hasta 2025 con 500 millones de dólares”, explica Rodríguez.

Para tener una idea, el déficit comercial que Bolivia tiene con China es de algo más de 800 millones de dólares.

Hasta ahora, los principales productos que se venden a China son minerales. Durante el primer semestre de 2019, el producto más exportado fue el zinc, pero aunque se envió mayor cantidad que en similar período de 2018, los ingresos bajaron de 105 a 73 millones de dólares; lo mismo que la plata (de 64 a 50 millones de dólares) y plomo (de 28 a 22 millones de dólares). El único producto no mineral entre los cinco primeros de esta lista es el de maderas serradas (bajó de 2,6 a 1,5 millones de dólares).

Fuente: https://ibce.org.bo/principales-noticias-bolivia/noticias-nacionales-detalle.php?id=102783&idPeriodico=6&fecha=2019-08-20#

BBC • Cómo la apuesta de Chile por el litio está desatando una disputa por el agua en Atacama

Peine, el pueblo polvoriento donde vive Sara Plaza en el norte de Chile, se encuentra en una ladera junto al Salar de Atacama, que se extiende 3.000 kilómetros cuadrados dentro del desierto más seco del planeta.

Plaza dice que la gente solía llevar a sus animales a pastar al borde de Atacama, bajo las montañas gigantes de los Andes.

"Solía ​​haber hermosas lagunas allá abajo, con cientos de flamencos", dice. "Ahora está todo seco y los pájaros se han ido".

Plaza dice que la extracción de litio en Atacama está utilizando toda el agua dulce de los acuíferos de la región, que son capas de roca porosa bajo el suelo que sirven de depósitos de agua.

"Era tan verde, ahora es un terreno duro y agrietado. Ya no podemos mantener llamas", se lamenta Plaza.

El litio, un metal blanco, plateado y suave, se utiliza para fabricar baterías de celulares, laptops y automóviles eléctricos. Su demanda se ha disparado en los últimos años, con una producción mundial que se triplicó desde 2005 a 85.000 toneladas en 2018, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Un metal al alza Chile es el segundo mayor productor de litio del mundo, solo precedido por Australia. El año pasado, su producción ascendió a las 16.000 toneladas, todas salidas de Atacama. Con un valor de US$949 millones, esto supuso un aumento del 38% en comparación con 2017.

Actualmente solo hay dos empresas que extraen litio aquí: la estadounidense Albemarle y la chilena SQM.

Bajo el salar hay un enorme depósito subterráneo natural de agua salada que contiene sales de litio disueltas. Para extraerlas, los mineros bombean esta salmuera a la superficie, donde dejan que se evapore con el sol, de modo que el carbonato de litio quede listo para recoger. Esta sal puede ser transformada en litio metálico.

Si bien hay preocupación respecto al impacto que la extracción de esta agua salada está teniendo en el ecosistema, incluidas las afirmaciones de que las lagunas de agua salada de los flamencos se están secando, el problema más apremiante para Plaza y otros residentes locales es que las empresas mineras también están accediendo a los suministros de agua dulce.

Necesitan agua dulce para limpiar maquinaria y tuberías y también para producir un producto auxiliar de la salmuera, la potasa, que se usa como fertilizante.

De pie entre matorrales amarillentos de hierba que solían ser pastizales, Plaza, que monitorea los suministros de agua para su comunidad indígena, señala una pequeña estación de bombeo que extrae agua dulce subterránea y la conduce a las minas de litio.

A unos 40 km más al norte, Jorge Cruz cultiva maíz y alfalfa en una pequeña parcela de tierra en el pueblo de Camar, otra comunidad indígena cercana al salar.

Él dice que si las compañías mineras continúan usando agua dulce al ritmo actual, su pueblo no sobrevivirá.

"Las aves se han ido, ya no podemos tener animales", dice. "Cada vez es más difícil cultivar. Si empeora... tendremos que emigrar".

Diego Hernández, presidente de la sociedad minera chilena, Sonami, dice que la cantidad de agua dulce utilizada por las compañías de litio es insignificante. Pero está de acuerdo en que todos los niveles de agua deben ser mejor monitoreados por las autoridades.

Jorge Cruz dice que ya no puede criar animales debido a la falta de agua dulce.

"El gobierno no tiene un modelo hidrológico de todo el acuífero", afirma. "Debería ser capaz de tomar decisiones informadas basadas en datos técnicos. Pero en Chile tenemos más normas y leyes que dinero para ejecutarlas".

Tanto Albemarle como SQM realizan su propio monitoreo de agua subterránea.

"Tenemos las herramientas más avanzadas en la industria para monitorear la salud del Salar de Atacama", dice Eric Norris, presidente de Albemarle.

Todas las mediciones de Albemarle están disponibles para las autoridades y las comunidades locales, agrega. Y los ingenieros de la firma están trabajando en nuevas tecnologías para producir mayores cantidades de litio utilizando menos agua, porque son conscientes de la necesidad de administrar la región de manera sostenible.

"Estamos muy interesados ​​en proteger este ecosistema", dice.

Ambas compañías tienen cuotas de la cantidad de agua que pueden extraer cada año. Sin embargo, las dos han sugerido alguna vez que la otra incumple esos límites.

Albemarle dice que está autorizada a bombear 442 litros por segundo de salmuera y 23,5 litros por segundo de agua dulce.

Alejandro Bucher, vicepresidente de medio ambiente de SQM, dice que su compañía también está comprometida a llevar a cabo sus operaciones de manera sostenible.

Pero afirma que los ecosistemas de Atacama son extremadamente dinámicos y muestran variaciones importantes de un año al otro. Bucher agrega que los observadores no deben interpretar estas variaciones como cambios permanentes en el entorno local.

"Nuestro monitoreo medioambiental a largo plazo, que es evaluado regularmente por las autoridades medioambientales, muestra que los ecosistemas están intactos, incluidas las áreas de vegetación, lagunas y poblaciones de flamencos", dice.

Sin embargo, algunos organismos gubernamentales se muestran preocupados, incluida la agencia estatal de desarrollo, Corfo.

El año pasado descubrió que había más agua dulce y salmuera que salía del sistema por bombeo y evaporación de la que regresaba a través de la lluvia y la nieve. Pero no pudo determinar si la extracción de litio o cobre era específicamente la culpable. Las minas de cobre, a más de 80 km de distancia, acceden a las mismas fuentes de agua dulce y la canalizan a sus instalaciones.

Trabajo en conjunto A los grupos locales les gustaría un enfoque más en conjunto para administrar el agua de Atacama, y ​​quieren que el gobierno se asegure de que las comunidades cercanas tengan suficiente agua dulce para la agricultura y su propio consumo.

"El nivel (actual) de extracción de agua está causando un daño real al ecosistema y a las comunidades cercanas", dice Gonzalo Pimentel de la Fundación del Desierto de Atacama, una institución sin fines de lucro que apoya a las comunidades locales.

Sin embargo, lo que no se hará será frenar la extracción de litio.

Varias compañías internacionales están en negociaciones con el gobierno sobre las licencias para unirse a Albemarle y SQM en la extracción de litio en Chile.

El congresista oficialista Guillermo Ramírez dice que, como país minero, Chile ha tenido que equilibrar las necesidades de agua de los ciudadanos con las demandas de la industria.

Él dice que el gobierno siempre garantizará que las comunidades tengan agua y que la clave es una buena regulación de la industria minera. No obstante, cree que el potencial del litio es demasiado valioso como para ignorarlo.

Pero Sara Plaza tiene miedo: "Nos dejarán aquí sin agua, sin animales, sin agricultura, sin nada".

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-49394020

Diálogo Chino • Vale anuncia cumplir promesa de desarrollar capacidad industrial

En mayo, cuando Vale anunció la construcción de una siderúrgica en colaboración con la empresa China Communications Construction Company (CCCC) china en el estado de Pará, muchos señalaron que la inversión era una estrategia para reconstruir su imagen, algo necesario luego del rompimiento de una represa de la empresa que mató a 248 personas en la ciudad de Brumadinho en el mes de enero.

La tragedia habría obligado a la empresa a invertir en un proyecto que generaría empleos de calidad y productos de mayor valor agregado, en lugar de la simple explotación de riquezas naturales. La siderúrgica, según explicó un comunicado de la empresa, sería “el pilar estratégico para crear un nuevo pacto con la sociedad, apuntando a la actuación como vector de desarrollo de la economía local”.

Pero, tras el anuncio también se ocultan años de promesas y proyectos abandonados, además de la esperanza de que éstas empiecen a cumplirse.

“La producción constituirá el primer paso en esta nueva agenda de agregación de valor al mineral de hierro en el estado”, afirmó el gobernador Helder Barbalho al periódico Valor Econômico, “en la cual se estimulará la llegada de otros inversores”.

Vale, una de las mayores empresas de minería del mundo, y China, la mayor consumidora de materias primas, tienen en común que a ambas se les reclamó en forma constante que inviertan, en Brasil y en América Latina, en proyectos que vayan más allá de la explotación y exportación de commodities, y que apuesten por productos de mayor valor agregado para contribuir con el desarrollo local para que exista una relación más equilibrada en sus respectivas balanzas comerciales.

Pero, en un momento en el que la economía ¿de Brasil? se encuentra en recesión, muchos cuestionan si éste no será uno más de los tantos proyectos que no pasaron del anuncio.

Según datos provistos por el Instituto Acero Brasil, actualmente el país está utilizando el 68% de su capacidad instalada. Mientras tanto, la producción de acero china sigue batiendo récords.

José Loureiro, presidente del Instituto Nacional de Distribuidores de Acero, es pesimista.

“No entiendo qué sentido tiene producir aquí un producto que ya se fabrica en China y que además es el más barato del mundo”, afirmó.

Proyectos que quedan en el camino La construcción de la planta productora de acero laminado prevé una inversión de 1.500 millones de reales (375 millones de dólares), y según el gobierno del estado, las obras se iniciarían en 2021 y la producción, de 300 mil toneladas anuales, empezaría en 2023.

Pero este anuncio no es el primero que se realiza, ya hubo otros que se frustraron. La propuesta de construir una planta siderúrgica ya había sido anunciada en 2016, cuando la socia estratégica de Vale iba a ser la argelina Cevital Group, pero el proyecto no prosperó. En 2009 la empresa también anunció la construcción de una planta de acero laminado cuyo proyecto nunca salió del papel.

A su vez, China también hace años que viene anunciando y que se le reclama que invierta en sectores tales como los de infraestructura e industria, y que no solo importe materias primas. “Tenemos la intención y la voluntad de incrementar nuestras inversiones en infraestructura, tecnologías ‘verdes’, alta tecnología y turismo”, afirmó el ministro de comercio chino Chen Deming en 2011.

El gobierno chino llegó a hacer reiterados compromisos oficiales para desarrollar la capacidad de producción en Brasil. Un acuerdo de 2015 establece que los dos países «promoverán la inversión y la cooperación en la capacidad de producción de empresas e instituciones financieras», citando específicamente la fabricación de acero.

Desde aquel momento hasta 2018, según datos del Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC), se invirtieron 42.600 millones de dólares en el país, la mayor parte de ellos en commodities y energía. Tulio Cariello, coordinador de Análisis e Investigación del CEBC, argumenta que la inversión en la industria existe, pero todavía no hace frente a otros sectores.

“Lo que hay es una desproporción en el valor. Una inversión en la industria no va a tener el mismo volumen que una inversión en energía”, compara.

China ya había invertido en siderurgia anteriormente, en la empresa Baosteel, que dos veces intentó entrar al mercado brasileño sin éxito, por diferentes razones, según recuerda Marcio Sette Fortes, profesor del Ibemec y consejero de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil. En 2006, en el estado de Maranhão, el proyecto derrapó durante el proceso de obtención de la licencia, y en 2008, en el estado de Espírito Santo, sufrió los embates de la crisis económica.

Sin embargo, aunque el mercado brasileño no está pasando por un buen momento, sigue siendo interesante para los inversores chinos, evalúa Fortes. “Para ellos podría tratarse de una buena oportunidad para experimentar el mercado nacional. Creo que, si hay resultados positivos, podría llegar a haber más inversiones”, evalúa.

Historial de violaciones El gobierno paraense tiene prisa para darle noticias positivas de Vale a la población del estado. La empresa explota mineral de hierro en Pará hace más de tres décadas y su unidad de minería más importante, la S11D, también se encuentra en dicho estado. Al mismo tiempo, acumula denuncias por violaciones a los derechos humanos e impactos ambientales adversos.

Más allá de las tragedias de Brumadinho y Mariana, la empresa está involucrada en diversas polémicas, incluso en la región de la S11D, donde ha iniciado acciones legales contra activistas críticos. También existen investigaciones que afirman que la empresa habría espiado a activistas en forma ilegal.

Su cliente más importante es China, que viene aumentando el consumo del mineral de hierro que produce Vale en Pará. El aumento ocurrió mayormente luego de que en China se impusieran restricciones internas a la minería para contener el nivel de contaminación, lo que obligó a las empresas chinas a salir a buscar insumos de mayor calidad, como el que produce Vale en Pará.

Aunque hace poco tiempo que se instaló en Brasil, CCCC también ha recibido severas críticas. La empresa se involucró en la construcción de un puerto en São Luis, en el estado de Maranhão, ciudad a través de la cual exporta Vale, en su puerto privado, la producción cuyo destino es el mercado internacional. El proyecto es objetado por haber expulsado a una comunidad de su territorio tradicional en forma autoritaria.

Según la revista Exame, CCCC todavía estaría evaluando un total de 26 proyectos en Brasil, dándole prioridad a la construcción de “puertos, ferrovías, desarrollo urbano e industrias”.

Mientras tanto, el gobierno de Pará confía en que, a partir de este nuevo anuncio, logrará atraer otras inversiones relacionadas con la soñada verticalización del acero en el estado.

“El gobierno de Pará está determinado a ofrecer su apoyo para que estos proyectos sean viables, quiero agilizar las tratativas”, afirmó hace dos semanas el gobernador Barbalho en una reunión con el presidente de CCCC.

“No podemos perder tiempo”.

Fuente: https://dialogochino.net/29681-vale-targets-long-standing-production-development-pledge/?lang=es