OPINIÓN

Diálogo Chino • Con nuevo presidente, Argentina evalúa mayores lazos con China

Después de cuatro años de idas y venidas en la relación, Argentina pronto podría renovar sus lazos con China cuando el presidente electo de izquierda, Alberto Fernández, asuma la presidencia el 10 de diciembre.

El candidato peronista ganó las elecciones del pasado fin de semana con el 48% de los votos en la primera vuelta, evitando una segunda vuelta y poniendo fin a las escasas esperanzas de reelección del presidente Mauricio Macri. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner se postuló como vicepresidenta junto a Fernández.

Argentina está al borde de un nuevo default, que probablemente impactó en el 40% de los votos obtenidos por Macri. El país tiene una deuda creciente, incluyendo la del Fondo Monetario Internacional (FMI), y en el horizonte aparecen lazos más estrechos con China, un acreedor importante.

“Es probable que Argentina tenga lazos más profundos con China bajo la administración de Fernández», dijo Sergio Cesarin, coordinador del Centro de Estudios de Asia-Pacífico e India (CEAPI) de la Universidad Tres de Febrero. «Los proyectos chinos que habían sido cuestionados por Macri ahora se reactivarán».

Bajo el segundo mandato de Fernández de Kirchner (2011-2015), Argentina firmó 20 tratados de cooperación y acordó una serie de paquetes financieros para proyectos de infraestructura construidos por China, incluido un controvertido complejo nuclear y dos importantes represas. Macri manifestó su preocupación por los acuerdos, aunque finalmente se negó a cancelarlos.

Señales políticas de Fernández Aunque Fernández ha dado muy pocas señales sobre cuáles serán sus políticas diplomáticas, con frecuencia ha hecho referencia a China. Sugirió a Macri que no apreciaba el papel de China como un inversionista extranjero confiable y le dijo al FMI que se apoyaría en China si no eran más flexibles en el pago de la deuda.

Fernández ya se reunió con Zou Xiaoli, embajador de China en Argentina, durante la campaña presidencial y algunos se sus asesores claves en política exterior, como Jorge Argüello y Jorge Taiana, visitaron recientemente la embajada china en Buenos Aires.

Después de las elecciones, Geng Shuang, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, felicitó rápidamente a Fernández por su victoria, alegando que valoran los lazos con Argentina y trabajarán por un «progreso estable» en la relación. Además, el presidente chino Xi Xinping, envió una carta a Fernández.

Rafael Gentili, presidente del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP), un centro de estudios progresistas, considera que la relación entre el nuevo gobierno y China será «estrecha» y «discreta», orientada a mantener el compromiso chino en una serie de áreas clave.

Argentina tiene una alianza estratégica integral con China, un estatus diplomático que este último confiere solo a unos pocos países.

El país también se ha beneficiado de un canje de divisas de US$19 mil millones, que ayudó a reforzar las reservas de divisas del Banco Central que han caído en US$28 mil millones en los últimos seis meses. Una primera parte del canje estuvo a cargo de Fernández de Kirchner. Macri acordó una extensión.

La revisión de Macri de las represas respaldadas por China en la Patagonia y las centrales nucleares en Buenos Aires condujo a algunos cambios y los proyectos sufrieron una reducción. Incluso después de estos cambios, todavía están esperando confirmación.

Ahora, los expertos creen que los proyectos, cuestionados por expertos ambientales y energéticos, podrían tener un impulso bajo la administración de Fernández. Sin embargo, China no será necesariamente el foco principal de las relaciones exteriores de Argentina, ya que el país proyecta estar en buenos términos con otros acreedores internacionales.

“Fernández intentará construir una relación madura con China y Estados Unidos, con el objetivo de obtener lo mejor que pueda de ambos países. Si China quiere invertir y proveer financiación, entonces resultará genial. La necesidad prevalecerá sobre la ideología «, dijo Marcelo Elizondo, experto en comercialización de la consultora DNI.

Wang Ping, profesor en la universidad de Nakai en China, escribió en un blog que las políticas fallidas de Macri han llevado al desencanto con el modelo neoliberal de Argentina, resaltando la necesidad de una mayor intervención estatal.

The Paper, medio de comunicación de Shangai, publicó un comentario en el cual expresó sus interrogantes sobre el desarrollo económico de Argentina y resaltó que no habrá soluciones en el corto plazo más allá de las elecciones. Además, The People’s Daily afirmó que las políticas de Fernández generan expectativa.

El rol del Mercosur Además de un nuevo gobierno en Argentina, Uruguay también elegirá un nuevo presidente el próximo mes. Los cambios políticos en la región probablemente tendrán consecuencias para el mercado común del Mercosur, cuyos miembros permanentes son Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, y en la relación del bloque con China.

En los últimos años, Uruguay ha impulsado un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y China, aunque el primero aún no lo ha considerado completamente a nivel interno. El país organizó una cumbre China-Mercosur el año pasado en Montevideo y posicionó como prioridad un potencial acuerdo en el debate de la agenda.

Uruguay también ha discutido la posibilidad de firmar un acuerdo comercial bilateral con China, algo que no está permitido bajo las reglas del Mercosur. China comparte este interés y menciona en su documento marco de 2016 sobre América Latina su deseo de «explorar el potencial comercial bilateral».

Ignacio Bartesaghi, decano de la Facultad de Estudios Empresariales de la Universidad Católica de Uruguay, dijo que Fernández probablemente tendrá una política económica más proteccionista, que cambiaría la dinámica del Mercosur y crearía tensiones entre Argentina y el resto del bloque.

Estas tensiones ya son visibles. El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, dijo que no felicitaría a Fernández por su reciente victoria y amenazó con abandonar el Mercosur si Argentina no continúa el enfoque de libre mercado auspiciado por Macri. Argentina y Brasil comparten fuertes vínculos comerciales, por un valor de US$12 mil millones en lo que va del año.

Brasil será el anfitrión de la próxima cumbre del bloque a principios de diciembre, antes de que Fernández asuma el cargo. El tema clave será la propuesta de Bolsonaro sobre el recorte de los aranceles para más de 10,000 productos importados por los países miembros, una idea que Fernández probablemente desafíe.

“Probablemente, Fernández impulse una política más industrial, por lo que no tendrá sentido que adopte un acuerdo de libre comercio con China, ya sea con Mercosur o bilateralmente”, dijo Julieta Zelicovich, experta en relaciones internacionales. “No veo un acuerdo comercial entre el Mercosur y China en el horizonte”.

Fuente: https://dialogochino.net/31387-new-argentina-president-looks-set-to-deepen-china-ties/?lang=es

ZaiChina • El gobierno chino y la “reconquista” de los chinos en el Perú (y América Latina)

Inmigración china al Perú e influencia cultural (soft power)

Durante décadas, la diplomacia china no ha destacado precisamente por su sofistificación. Había pocos funcionarios, pocos recursos y pocas prioridades. Al fin y al cabo, China no tenía demasiados intereses en el extranjero, menos aún en América Latina. Pero todo eso está cambiando a marchas forzadas.

Si durante el Maoísmo la prioridad era la batalla ideológica y en los años 90 los acuerdos comerciales, en el siglo XXI el abanico de la diplomacia china se ha ampliado. “Los embajadores de China en Perú fueron primero embajadores políticos; después embajadores económicos; y yo creo que recién con Huang Minhui [embajadora en Lima entre 2011 y 2015] empezaron a darle cierto énfasis al tema cultural”, resume Miguel Situ.

Y es aquí donde entran en juego las comunidades chinas en el exterior. Pekín es cada vez más consciente que su imagen, su capacidad de persuasión y su atractivo cultural (la llamada diplomacia pública o poder blando) son vitales para ampliar su poder político y económico.

En este contexto, la diáspora china en Perú se ha convertido en una herramienta más de su política exterior y la embajada de China en Lima ha comenzado a estrechar sus relaciones con la APCh y la Beneficencia. “Antes la embajada pensaba que toda esa gente no eran chinos; pero desde los años 90 han cambiado de actitud, han retomado el contacto con algunos descendientes y están jalando más personalidades para mejorar la imagen de China”, explica Isabel Lausent-Herrera, quien no duda en hablar de una “reconquista” de las comunidades sinoperuanas.

El poder de los chinos en el Perú

Esta nueva estrategia diplomática no se da sólo en Perú. Se calcula que hay entre 20 y 60 millones de descendientes chinos en más de 100 países. La principal institución que se encarga de relacionarse con ellos y sus asociaciones es la Oficina de Asuntos Chinos en Ultramar. Entre sus misiones está la defensa de los derechos e intereses de los chinos en el extranjero, la unión de la comunidad china y la promoción de intercambios culturales, científicos y económicos.

Durante los años 80 y 90, Pekín intentó seducirles para atraer remesas, inversiones y conocimiento hacia el gigante asiático. En la actualidad, su rol es importante para mejorar la visión que los locales tienen de China y en última instancia facilitar la llegada de empresas chinas.

Se da la casualidad de que desde 2013 la directora de la Oficina de Asuntos Chinos de Ultramar es Qiu Yuanping, licenciada en Filología Española y anteriormente destinada en la embajada de China en Argentina. En febrero de 2016 realizó una mediática visita a Lima donde se reunió con personalidades como Erasmo Wong y Luis Chang (presidente del Centro Cultural Peruano Chino), participó de una charla con los líderes de la Beneficencia y acudió al restaurante Royal para una cena tardía de Año Nuevo Chino. En declaraciones a la revista Integración (de la APCh), dejó claro que Pekín quiere jugar un nuevo rol dentro de la diáspora:

“Quiero decir a mis compatriotas que sus antepasados llegaron a Perú en momentos en que China estaba débil, aunque era un gran país. Pero ahora China se ha desarrollado y es el segundo país económicamente más fuerte del mundo. […] China ahora se ha convertido en un país del que pueden sentirse orgullosos de ser sus descendientes” .

La reconquista de la comunidad china a través del dinero

Como no podía ser de otra forma, en esta nueva “reconquista” el dinero también es protagonista. Aunque la Beneficencia es autosuficiente, en 2014 comenzó a recibir donativos de la Embajada de China en Lima. Algunas fuentes sitúan el monto en 30.000 dólares, una cifra muy modesta, pero que muestra la tendencia por intensificar los vínculos con las instituciones sinoperuanas.

Todavía más destacado es el caso del Centro de la Amistad Chino – Peruano, administrado por un patronato (con Erasmo Wong a la cabeza) y donado por el gobierno chino (costó más de 3 millones de dólares). Este centro cultural fue construido por la empresa Yanjing Group, que pertenece a la AECP. Como se puede ver, los círculos se entrecruzan.

La embajada de China (y muchos de los medios de comunicación estatales) también se han hecho un hueco entre los descendientes y migrantes chinos. La revista Oriental, uno de los iconos de la comunidad tusán, publica directamente los comunicados que le envía la Secretaría de Cultura de la Embajada. El periódico que edita Iván Wong no sólo recoge a menudo las informaciones de la agencia oficial Xinhua, sino que todos los domingos publica un artículo de El Diario del Pueblo (principal portavoz del Partido Comunista). La Televisión Central de China (CCTV) tiene canales en español, cantonés y chino y consigue llegar en estos idiomas a todos los círculos de la diáspora.

Si durante décadas (especialmente hasta el reconocimiento de la República Popular en 1971) la comunidad china giró en torno a los valores del Kuomintang y el anticomunismo, en la actualidad todos estos medios ofrecen una imagen positiva de China y de su modelo político-económico.

Los sinoperuanos más influyentes también contribuyen de otras formas a mejorar la imagen de China en Sudamérica. Los vínculos de Erasmo Wong y la APCh con Pekín son cada vez más intensos, y el más famoso de los empresarios tusanes siempre habla de aumentar los vínculos económicos con China.

José Sam, que con frecuencia aparece en los medios peruanos hablando del gigante asiático, ha creado Sino LATAM Forum, un think tank vinculado con el mundo académico y empresarial que busca aumentar los lazos económicos con el gigante asiático.

Muchos otros sino-peruanos están presentes (y fundaron) la Cámara de Comercio Peruano China (CAPECHI); otros promueven y financian revistas, publicaciones, asociaciones o páginas webs. Todos los círculos buscan estar más cerca de China, que es de donde emanan las inversiones, becas y flujos comerciales.

Afianzando los lazos históricos con los inmigrantes chinos en el Perú

Las regiones de donde han salido estos migrantes también han hecho esfuerzos por ampliar sus relaciones con la diáspora china. Apoyados por la Oficina de Asuntos Chinos de Ultramar, el Ministerio de Comercio y las autoridades de Guangdong, regiones como Dongguan, Kaiping o Jiangmen han establecido lazos con las asociaciones chinas en Lima (o han creado algunas nuevas). Las visitas son cada vez más frecuentes y buscan atraer inversiones hacia China o facilitar la exportaciones de productos a Perú.

Las universidades de estas regiones también ofertan cursos especiales, becas y campamentos de verano para descendientes de chinos. Aunque lo que manden sean los yuanes, los acuerdos económicos y culturales se facilitan gracias a los lazos de sangre, la afinidad cultural, la nostalgia del emigrante o los vínculos familiares. Y (económicamente) las dos partes salen ganando.

Todas estas iniciativas, y el nuevo poderío de China, ya han transformado a las comunidades chinas de Perú. La Embajada es cada vez más la institución central a la que todos miran, la que tiene más recursos y la que organiza actividades culturales con más impacto. El respaldo con el que cuenta es difícil de batir: la República Popular de China.

Estos renovados recursos han servido en gran medida para romper con la tradicional solidaridad con Taiwán, cada vez con menos defensores en Lima; y están tejiendo unos lazos con la comunidad china en consonancia con los intereses económicos de la madre patria. En Argentina, por ejemplo, los migrantes que regentan supermercados se han organizado en torno a la FESACH (Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas en la República Argentina), un influyente lobby con vínculos tanto entre los políticos de Buenos Aires como entre los de Pekín.

Poco a poco se está borrando también la tradicional utilización del cantonés y los caracteres tradicionales. En el propio colegio Juan XXIII, uno de los emblemas de la comunidad china en Lima, los niños aprenden ya chino mandarín o putonghua. En definitiva, los tiempos han cambiado. Los tusanes se han convertido casi en peruanos, la Beneficencia ha perdido cuotas de poder y los fujianeses se han consolidado como una de las comunidades más dinámicas del país. Junto a ellos han llegado nuevos directivos y profesionales de las grandes empresas chinas (los expatriados de Huawei, Chinalco o CNPC), menos numerosos pero con mucho más poder económico. Hoy, el gigante asiático ya no es aquel país arruinado y pobre que enviaba culíes por medio mundo para cultivar algodón y azúcar. Pekín está en pleno auge internacional; y las comunidades chinas en el exterior son otro activo político, económico y cultural de la nueva potencia asiática.

Fuente: http://www.zaichina.net/2019/10/03/el-gobierno-chino-y-la-reconquista-de-los-chinos-en-el-peru-y-america-latina/

Nexo • El impacto ambiental de las represas hidroeléctricas amazónicas

Desde la década de 2000, varios artículos científicos han llamado la atención sobre el impacto ambiental de las plantas hidroeléctricas. En algunos casos, dicen los expertos, pueden ser aún más contaminantes que los termoeléctricos.

Una opinión generalizada es que las plantas hidroeléctricas son una fuente de energía limpia porque no tienen que quemar combustibles como el carbón, el petróleo o el gas natural para producir energía, como lo hacen las plantas termoeléctricas.

En 2002, un estudio pionero realizado por investigadores de la Coordinación de Programas de Ingeniería de Posgrado en la Universidad Federal de Río de Janeiro indicó que las represas en las centrales hidroeléctricas eran responsables de producir cantidades significativas de metano, dióxido de carbono y óxido nitroso. Según los científicos, había tres factores detrás de la aparición de estos gases:

  • La descomposición de la vegetación inundada por las aguas estancadas en el proceso de construcción de la planta.
  • la producción de CO 2 por las algas que aparecen en los lagos de hidroeléctrica y descomponer los materiales orgánicos
  • La constante renovación de los materiales orgánicos que traen los ríos y la lluvia.

En 2016, otro trabajo de investigadores brasileños y extranjeros se centró en el impacto de las represas hidroeléctricas. Desarrollado por cinco investigadores, el estudio estimó que 18 nuevos lagos diseñados para la región amazónica podrían liberar hasta 21 millones de toneladas de metano y 310 millones de dióxido de carbono en 100 años. La encuesta señaló los mismos factores de la encuesta de 2002 como responsables de las emisiones de carbono.

Dado que el metano es 32 veces más eficiente en la retención de calor que el dióxido de carbono, las emisiones de estas plantas podrían ascender a 982 millones de toneladas de dióxido de carbono en el peor de los casos, y 369 millones de toneladas, En el mejor marco.

Cómo minimizar este impacto

Un nuevo artículo muestra cómo ciertas represas hidroeléctricas en el Amazonas pueden emitir menos carbono mientras generan más energía. Encabezado por Rafael M. Almeida, investigador brasileño del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Cornell en los Estados Unidos, el documento subraya la importancia de coordinar la instalación de plantas en la región para minimizar las consecuencias ambientales negativas.

"Si desarrolla estas represas de una en una sin planificación estratégica, y así es como se desarrollan habitualmente, existe una pequeña posibilidad de que tenga una solución ideal", dijo el investigador a Nature Communication.

Utilizando un modelo de computadora que usa inteligencia artificial, el equipo analizó varias configuraciones de plantas en la región para comprender en qué condiciones habría una mayor eficiencia en términos de calentamiento de las emisiones de gases. Los investigadores examinaron un total de 158 plantas existentes y 351 planificadas, no solo en Brasil, sino también en Perú, Bolivia, Colombia y Ecuador.

Uno de los hallazgos clave del estudio es que las plantas hidroeléctricas en áreas más altas tienden a ser menos dañinas para el medio ambiente. Ya las plantas en las zonas bajas tienen mayor impacto. Una de las razones destacadas por el trabajo es que en lugares más altos el área de inundación puede tener una extensión más pequeña.

Entre los proyectos estudiados en la región amazónica, los expertos descubrieron que las plantas ubicadas en áreas más bajas pueden producir hasta diez veces más carbono que un generador de energía termoeléctrica a carbón. Un ejemplo de una planta de energía contaminante es la presa Balbina, inaugurada en Presidente Figueiredo, Amazonas, en 1989.

Según el estudio, de las 351 plantas propuestas en los cinco países de la región, el 65% se encuentra en áreas bajas, definidas como alturas de hasta 500 metros sobre el nivel del mar, y el 35% se encuentra en regiones superiores a 500 metros sobre el nivel del mar.

En Brasil, un pequeño número de proyectos se encuentran en áreas elevadas, la mayoría de ellos en Perú, seguidos de Ecuador y Bolivia. Debido a las características topográficas de la región, la gran mayoría de las plantas propuestas en la Amazonía brasileña se encuentran en zonas de baja altitud.

Fuente: https://www.nexojornal.com.br/expresso/2019/09/23/O-impacto-ambiental-das-hidrel%C3%A9tricas-da-Amaz%C3%B4nia?utm_medium=Social&utm_campaign=Echobox&utm_source=Twitter#Echobox=1569277918

Los Tiempos • Hidrocarburos: piden cambiar ley e invertir $us 8.500 millones en exploración

En medio de un escenario complejo debido a la caída de la producción de gas, expertos consideran indispensable incrementar las actividades de exploración de hidrocarburos, para lo cual será necesaria la aprobación de una nueva ley que regule al sector y que incorpore incentivos a la actividad exploratoria. Uno de los especialistas propone, incluso, destinar 8.500 millones de dólares a la búsqueda de nuevos reservorios.

Pese a las críticas, el Gobierno destaca el interés de empresas extranjeras que ven en Bolivia seguridad jurídica, alta prospectividad y buenos mercados para el gas.

El exsecretario de Hidrocarburos de la Gobernación de Santa Cruz, José Padilla, señala que la Ley de Hidrocarburos 3058 del 17 de mayo de 2005 no fue ajustada a la Constitución Política del Estado (CPE), que se puso en vigencia a partir de 2009. Considera que existen vacíos en la ley y que ello restringe la inversión en exploración.

Padilla cuestiona que las reservas de gas no hubieran sido repuestas durante el gobierno de Evo Morales. Por ello, considera necesario convertir las reservas probables y posibles en probadas. Para ello, dice, es fundamental destinar 8.500 millones de dólares a la actividad exploratoria, algo que se conseguirá haciendo más atractiva la Ley de Hidrocarburos.

Según el analista en hidrocarburos de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, la aplicación de “parches a partir de 2009”, con decretos y resoluciones ministeriales, “no dan la suficiente seguridad jurídica a las empresas para que puedan venir a Bolivia”.

Afirma, además, que se debería retomar la obligatoriedad de reposición de reservas que contemplaba la antigua Ley de Hidrocarburos (de Gonzalo Sánchez de Lozada), es decir que, si las operadoras explotaban, tenían la obligación de reponer a través de la exploración.

Velásquez dice que se debe crear una normativa atractiva a la inversión. Pone en cuestión el régimen fiscal del 50 por ciento aplicado a las operadoras y señala importante debatir ese aspecto y, posiblemente, reducir la carga impositiva en una primera etapa del proyecto.

Por su parte, Claudia Cronenbold, presidenta de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE), en declaraciones a este medio el 20 de agosto, señaló que el país necesita una visión más comercial, sobre todo por los cambios en el mercado del gas que exigen ser competitivos.

“Necesitamos invertir más en exploración, necesitamos condiciones para atraer inversión privada y poder hacer alianzas público privadas y necesitamos trabajar juntos, el sector público y privado, porque tenemos muchas oportunidades para capturar”, dijo.

Entre 1999 y 2020 se perforó la mayor cantidad de pozos exploratorios debido a la apertura del mercado brasileño

HAY INTERÉS DE INVERTIR EN BOLIVIA

Durante el Foro Internacional de Gas, Petroquímica y Combustibles Verdes, el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, declaró a Los Tiempos que hay un conglomerado de empresas interesadas en invertir y prestar servicios en Bolivia, ya que “apuestan por la seguridad jurídica, la alta prospectividad y buenos mercados”, destacando así la normativa que rige al sector hidrocarburos.

“Si el mercado brasileño demanda mucho gas, obviamente que, de una forma natural, se van a hacer más inversiones en Bolivia para aumentar las reservas, para aumentar producción y para cumplir nuevos mercados”, explicó.

Fuente: https://www.lostiempos.com/actualidad/economia/20190920/hidrocarburos-piden-cambiar-ley-e-invertir-us-8500-mm-exploracion

BBC • Dólar vs yuan: 7 preguntas para entender por qué la depreciación del yuan hace temer un nuevo conflicto entre China y EE.UU.

Trump aseguró que un dólar fuerte hace difícil que los "grandes fabricantes" de Estados Unidos puedan competir en igualdad de condiciones con el resto del mundo.

Los comentarios del presidente estadounidense se producen en un momento en el que los economistas temen una guerra de divisas, impulsada por la decisión de China de devaluar el yuan a su nivel más bajo en 11 años.

Para comprar un dólar hacen falta ahora más de siete yuanes. Ante ello, los mercados de valores de todo el mundo respondieron con bajas generalizadas y el precio del oro —una inversión segura— ha alcanzado su punto más bajo en seis años.

Esto ha sido percibido como una escalada en la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

Después de que EE.UU. calificó al país asiático como "manipulador de divisas", los mercados están intentando adivinar cuáles serán los siguientes pasos.

1. ¿Qué es una guerra de divisas? Una guerra de divisas se refiere al movimiento deliberado de un país para manipular el precio de su moneda con el objetivo de adaptarlo a su política económica.

Algunos países devalúan su moneda para hacer que sus exportaciones sean más competitivas, estimulando sus economías domésticas.

En el caso de China, en el pasado las autoridades evitaron que su moneda se debilitara comprando grandes cantidades de yuanes.

Esta política parece haber cambiado esta semana, cuando China pareció abandonar ese enfoque, por el cual algunos economistas argumentaban que se estaba manteniendo al yuan en niveles artificialmente altos.

No es el primer conflicto monetario que se produce en las últimas décadas. Estados Unidos, por ejemplo, ya había criticado formalmente a China por manipular su moneda en 1994.

Qué significa que China deprecie el yuan a su nivel más bajo en 11 años (y cómo afecta a las economías latinoamericanas) Más recientemente, en 2010, el ministro de Economía de Brasil, Guido Mantega, alertó sobre una "guerra de divisas internacional" cuando Japón, Corea del Sur y Taiwán intentaron reducir el valor de sus respectivas monedas.

2. Entonces ¿hay una guerra de divisas en marcha? Algunos economistas argumentan que no hay en marcha una guerra total, dado que ni China ni Estados Unidos están ingresando al mercado formalmente para comprar o vender su propia moneda, el método tradicional de manipular su valor.

Pero Chris Turner, director de estrategia global del banco holandés ING, asegura que entre 2015 y 2016 las autoridades chinas gastaron US$1 billón en intentar evitar que se debilitara el yuan por debajo del valor de intercambio de siete yuanes por cada dólar.

Si un país compra grandes cantidades de su propia moneda, esto tiene el efecto de fortalecer su valor en los mercados de divisas internacionales.

Esta semana, sin embargo, no hubo intentos de este tipo.

Esto es significativo, afirma Turner, porque "se produce en el pico de tensiones entre Estados Unidos y China en términos comerciales".

Neil Shearing, economista jefe de Capital Economist, apunta a que "la moneda de China ya se habría devaluado, si no fuera por el hecho de que el Banco Popular [de China] ha estado apoyándose en el mercado [hasta ahora]".

3. ¿Qué ha provocado esto? Los economistas ven la decisión de dejar fluctuar la moneda como un arma en la batalla económica entre Estados Unidos y China.

Esto se produjo después de que Donald Trump prometiera imponer aranceles del 10% sobre importaciones chinas por valor de US$300.000 millones, en el último episodio de la pelea comercial entre ambos países.

El Banco Popular de China parece haber hecho una vinculación directa con los aranceles, culpando a las "medidas comerciales proteccionistas y la imposición de incrementos en los aranceles sobre China".

La guerra comercial parece haber tenido un impacto sobre el comercio chino, aunque los datos de esta semana mostraron que sus exportaciones empezaron a aumentar de nuevo en julio.

4. ¿Por qué importa el movimiento de divisas? Esto ya está teniendo un impacto global, con los bancos centrales de Nueva Zelanda, India y Tailandia reduciendo las tasas oficiales de efectivo el miércoles.

Una decisión como esta reduce la moneda: el dólar neozelandés, por ejemplo, cayó más de un 2,6% el miércoles.

Megan Greene, economista y miembro sénior de la Escuela Kennedy de Harvard, le dijo al programa Today de la BBC que hay quien piensa que esto "puede ser el comienzo de una guerra de divisas".

"Y si lo es, veremos a un montón de países diferentes intentar debilitar sus monedas. Obviamente, no todo el mundo puede debilitar su divisa en relación al resto".

"El resultado será un debilitamiento del crecimiento, una mayor inflación y una enorme volatilidad en los mercados de intercambio internacionales".

5. ¿Cómo reaccionó Trump? Tras las acciones de esos otros tres bancos centrales, el presidente de Estados Unidos pidió de nuevo a la Reserva Federal que bajara las tasas de interés, en una serie de tuits.

Un recorte de los tipos de interés no solo estimularía la economía, sino que, al menos en teoría, reduciría el valor de un dólar desorbitado.

El mes pasado, la Fed recortó las tasas de interés por primera vez desde 2008, con una bajada de 0,25 puntos porcentuales que llevó el rango objetivo de la tasa de interés de fondos federales del 2% al 2,5%.

Otra forma sería que Estados Unidos vendiera dólares directamente para comprar otras divisas, pero Greene explica que mientras Estados Unidos tiene unas reservas de alrededor de US$100.000 millones que podría utilizar para devaluar su moneda, esto no es suficiente para hacer una gran diferencia.

"Si Estados Unidos está avanzando hacia una guerra de divisas, no tiene realmente tantas herramientas para ganarla", añadió.

6. ¿Qué pasa ahora? El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, entablará una conversación con el Fondo Monetario Internacional con la intención de "eliminar" lo que Estados Unidos describe como "una ventaja competitiva injusta creada por las últimas acciones de China".

Greene apunta que el FMI había dicho previamente que China no estaba manipulando su moneda y avisó de que esto podría ser un "callejón sin salida".

Todo esto está haciendo que los economistas se pregunten qué más puede hacer Estados Unidos, mientras que los tuits del presidente están provocando que algunos esperen ya que Estados Unidos pueda intervenir directamente.

John Normand, jefe de estrategia fundamental multiactivos en JP Morgan, afirma que no piensa que haya en marcha una guerra de divisas, dado que los movimientos de la moneda china esta semana fueron "impulsados por el sector privado" al retirar fondos del país inversores extranjeros.

"Antes de Trump, la gente hubiera asumido que no habría una guerra de divisas" dijo, añadiendo que el presidente de Estados Unidos "ignora todas las convenciones".

7. ¿Qué ha sucedido en el pasado? Los acuerdos entre socios comerciales principales incluyen compromisos para no manipular las monedas, aunque también ha habido acuerdos entre países para intervenir en los mercados.

El Acuerdo Plaza de 1985, por ejemplo, fue un acuerdo entre Japón, Francia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos para estimular el valor del dólar.

En el año 2000 los bancos centrales intervinieron para estimular el euro después de que la moneda alcanzara mínimos históricos.

Y en 2011, varios países intervinieron conjuntamente en los mercados de divisas para debilitar el yen japonés después de que alcanzara su punto máximo desde la Segunda Guerra Mundial.

Incluso si no hay una intervención directa en el mercado, Kate Phylaktis, profesora de finanzas internacionales en la Escuela de Negocios Cass, apunta que los países pueden usar métodos indirectos como controles de capitales (cuando limitan la entrada de divisas en su territorio) y la política monetaria.

Los líderes también pueden intentar hacer comentarios en público que puedan tener un impacto en el valor de sus monedas.

Este tipo de comentarios es algo de lo que Trump ha acusado al Banco Central Europeo, cuando dijo en junio que la caída del euro frente al dólar estaba "haciendo injustamente más fácil para ellos competir contra Estados Unidos".

Shearing desgrana ejemplos en los que grandes devaluaciones han acabado, aunque no inmediatamente, impulsando la economía, como en Argentina en 2011 y en Reino Unido después del miércoles negro de 1992, cuando la libra se salió del Mecanismo Europeo de Cambio.

Los países también pueden causar caos cuando dejan que sus monedas vuelvan a flotar libremente.

En 2015, el franco suizo ganó un 30% después de que el banco central abandonara el límite en el valor de la moneda frente al euro que había estado en vigor desde el año 2011.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-49292591

Asialink • ¿Cómo afecta a Latinoamérica la guerra comercial China-EE.UU.?

La disputa de aranceles entre Washington y Pekín va tomando los tonos de una guerra comercial en regla entre las dos principales economías del planeta.

A la imposición de tasas por el gobierno del presidente Trump sobre un largo listado de productos, China reaccionó con imposiciones similares.

Ante el temor a una espiral de medidas y contramedidas de corte proteccionista, la economía mundial se estremeció. Cayeron las Bolsas, con todo lo que eso conlleva como reflejo de, pero también de repercusiones sobre, la economía real.

Washington viene sumando cuentas pendientes con Pekín desde los años del presidente Obama.

A las protestas contra los subsidios de China a sus exportaciones, se suma el voluminoso déficit norteamericano en el comercio bilateral, la denuncia de “robo de propiedad intelectual” por las prácticas chinas para hacerse de tecnología, y las consecuencias de estas prácticas sobre el empleo y la fortaleza industrial de Estados Unidos.

El gobierno chino busca desactivar esas acusaciones, que no sólo afectan su comercio exterior sino también la inversión de las corporaciones chinas en el extranjero.

La respuesta de Pekín fue medida, adecuada a los términos en que China viene aún enmarcando lo que llama su “ascenso pacífico”, y a los intereses todavía compartidos entre ambas potencias: Estados Unidos es uno de sus principales mercados de exportación, y a la vez China sostiene financieramente a Washington al ser el principal tenedor mundial de bonos del Tesoro norteamericano.

Sin embargo, el nuevo recalentamiento de las fricciones bilaterales desmiente la difundida ilusión de que la disputa económica entre las grandes potencias, es garantía de que los chispazos de sus intereses encontrados no derivará en incendio.

Más allá de las aseveraciones -más bien expresiones de deseos- de que “no hay guerra comercial entre China y Estados Unidos”, el vuelco hacia políticas proteccionistas y represalias contraviene la fingida cordialidad que enmarcó la visita del presidente Trump a Pekín en noviembre.

De fondo, el plano comercial no es más que un aspecto parcial de un conflicto que atañe a la competencia hegemónica entre las dos mayores potencias del siglo XXI, y que por eso impregna todos los campos de las relaciones internacionales.

Por detrás asoma el debilitamiento industrial y exportador de Estados Unidos y la sobreproducción china en acero y electrónicos.

Y por delante todo ello empieza a traducirse en movidas de ajedrez mundial.

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense -dada a conocer en enero- apunta a China (además de Rusia) como competidor y rival estratégico global; en esa coyuntura Washington intensifica sus reclamos de “libre navegación” en el Mar del Sur de China mientras teje alianzas con Japón, India y Australia reeditando la política de “contención” de la Guerra Fría.

Del lado de China, la concentración de poder en manos del presidente Xi Jinping, el lanzamiento del petroyuán asociado al oro desafiando el predominio del dólar y ampliando las condiciones para la internacionalización de la moneda china, la base militar en Yibuti, el “collar de perlas” de puertos comerciales pero con utilidades militares en el Índico, el bordado de la alianza chino-rusa, y la empeñosa modernización de sus fuerzas armadas, señalan los rumbos que Pekín va delineando para materializar el “sueño chino” de revitalización nacional.

Así también se explica el alto perfil que viene asumiendo China en sus relaciones internacionales a través de grandes proyectos dirigidos a potenciar su influencia económica, política y estratégica en todo el mundo, por ejemplo: el de “la Franja y la Ruta”, la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), los BRICS, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII), el Foro China-CELAC, etc. Por su intermedio Pekín promueve no sólo asociaciones comerciales, financieras y empresariales, sino también alineamientos políticos.

En América Latina, la puja de las corporaciones y de los intereses y proyectos estadounidenses y chinos, pone a nuestros países en la situación de elegir y tomar partido en un tablero en el que se juega la pugna hegemónica global.

La creciente influencia de China y de sus socios locales y la puja de intereses encontrados entre las potencias en la región tiene probablemente mucho que ver con que el proceso latinoamericano de integración esté transitando más bien por un camino de des-integración.

La guerra comercial condiciona a los gobiernos involucrados a un alineamiento muchas veces contrario a sus propios intereses.

Ambas potencias tienen numerosos instrumentos de presión para imponer sus prioridades comerciales y políticas: son los grandes compradores de nuestras exportaciones -soja, minería, petróleo-; son los grandes proveedores de bienes industriales y de capital; y son los grandes inversores y prestamistas de los que en buena medida dependen las balanzas de pagos y hasta los empleos de la región.

El dilema se ha acentuado en la última década y algo más, en la medida en que las asociaciones estratégicas con China se han convertido prácticamente en “políticas de Estado”, en las que de hecho convergen parcelas diversas y hasta opuestas del arco político.

Muchas grandes corporaciones chinas se han convertido en los socios externos de poderosos sectores agrarios, industriales, comerciales y financieros locales, a través de los cuales las corporaciones estatales y privadas de China adquieren influencia económica y política y obtienen contratos, en el marco de asociaciones bilaterales o interregionales que perfilan un verdadero “consenso de las infraestructuras”. En muchos casos lo hacen desplazando a empresas estadounidenses o europeas.

Como consecuencia de la presencia interna de esos intereses, de la gravitación que han adquirido en los círculos de decisión política, y del tipo de asociación que ello conlleva -comúnmente presentada como de beneficio mutuo-, se ha ido re-consolidando durante las dos últimas décadas en casi todos los países de la región la vieja especialización primario-exportadora, y una orientación en esencia desindustrializadora.

Incluso muchos de quienes advierten sobre ciertos efectos nocivos de estas estrategias, paralelamente adhieren a la fórmula de aprovechar las oportunidades que ofrece el crecimiento de China y, al tiempo que previenen sobre los desafíos planteados por el ingreso masivo de sus productos industriales y por la tendencia reprimarizadora, sugieren ampliar la oferta exportable a China incorporando valor agregado a las producciones primarias mediante la atracción de capitales chinos para la construcción y financiamiento -provistos por China- de obras de infraestructura (ferrocarriles, puertos, túneles, rutas) dirigidas a facilitar las exportaciones también a China.

Estrategias de adaptación estructural que nuestros países ya transitaron con distintos socios en la historia y que podrían remachar el conocido cerrojo del atraso industrial y la dependencia económica. La “sojización” de las economías argentina y brasileña, como la unilateralización de las de Venezuela y Ecuador hacia el petróleo, las de Chile y Perú hacia la producción minera y otros pocos bienes primarios, etc. están en el trasfondo del déficit comercial, el debilitamiento industrial, la dependencia financiera, los condicionamientos políticos, y en general de una vulnerabilidad externa que ─más allá de ventajas ocasionales─ la guerra comercial en ciernes no puede sino acentuar.

Fuente: https://asialink.americaeconomia.com/columna/como-afecta-latinoamerica-la-guerra-comercial-china-eeuu?