Transnacionales Glencore y Sumitomo en franca retirada de la región

Las gigantes trasnacionales de las materias primas Glencore y Sumitomo se encuentran en franca retirada de la región a pesar de los altos precios de los minerales en el mercado internacional. Desde anuncios de nacionalización en Perú, el proceso de Convención Constituyente en Chile y un clima negativo para las inversiones junto a la alta polarización política y social en Bolivia, han motivado a la suiza y a la japonesa a vender sus acciones y hacer maletas.

“Particularmente en los tres países de tradición minera más grandes de la región como son Perú, Bolivia y Chile hay estas tendencias políticas adversas a la inversión extranjera -el capital extranjero es muy veleidoso- quiere estabilidad, quiere ganar harta plata, a partir de materias primas, y esas situaciones hacen que cuando se esté girando en el sentido contrario prefieran retirarse”, afirmó a Brújula Digital el experto en temas mineros, Héctor Córdova.

Las señales se fueron dando.  El 30 de junio, la gigante suiza de las materias primas Glencore hizo conocer su intención de vender diferentes activos en el mundo. Según el diario Gestión de Perú, la decisión de la minera alcanzó a la mina Los Quenuales.

La operación se cerró y entre los postores se impuso la Sociedad Minera Austria Duvaz, una compañía de capitales peruanos con largo recorrido en el sector.

La mina Los Quenuales se vendió por un millón de soles. El costo de la operación se debería a que el comprador deberá hacerse cargo de las inversiones que deben hacerse en la relavera.

También el portal S&P Global y otros medios internacionales informaron que la empresa Glencor recurrió a BMO Capital Markets para organizar la venta o explorar asociaciones para los activos, que se encuentran en el llamado cinturón plateado en la región de los Andes.

Los reportes señalan que la oferta incluye la mina de zinc-plomo-plata Aguilar en Argentina, las minas de zinc-plomo-plata de Sinchi Wayra e Illapa en Bolivia, la unidad Empresa Minera Los Quenuales SA, de Glencore, en Perú y una participación en una cartera de exploración colombiana.

Es así que el 12 de octubre, Glencore firmó un acuerdo con la canadiense Santa Cruz Silver Mining para venderle sus negocios de zinc en Bolivia.

Un comunicado hizo conocer que el grupo suizo llegó a un acuerdo para venderle a Silver Minin el holding de dos empresas que explotan minas en el país.
El acuerdo prevé un pago inicial de $us 20 millones al cierre de la transacción, más un pago diferido de $us 90 millones en un plazo de cuatro años, dijo el grupo suizo.

La venta, que está sujeta a la aprobación reglamentaria en Canadá,debe concluirse en los próximos tres meses e incluye a la empresa Sinchi Wayra, propietaria de las minas Tres Amigos y Colquechaquita, y a Sociedad Minera Illapa, que posee el 45% de una empresa conjunta en las minas Porco y Bolívar. El 2017, Glencore interpuso una demanda de arbitraje internacional contra Bolivia, por las nacionalizaciones del complejo metalúrgico Vinto y la mina Colquiri, y exigió un pago de $us 675,7 millones. Proceso que sigue vigente hasta la fecha.

Chile no fue la excepción, pues el 28 de octubre, el portal de Rimaypampa informó que la minera australiana South32 acordó comprar una participación del 45% en la mina de cobre Sierra Gorda de Chile, en un acuerdo por valor de hasta $ 2.050 millones, de Sumitomo Metal Mining y Sumitomo Corporation, con sede en Japón.

Según el acuerdo, difundido por el portal Mining Tecchnology, la compañía australiana South32 comprará una participación indirecta de 45% en la empresa del proyecto Sierra Gorda SCM (SG SCM).

La minera pagará $us 1.550 millones por adelantado en efectivo, junto con una consideración adicional vinculada al precio contingente de hasta 500 millones de dólares, que se pagará durante los años 2022 a 2025 a tasas y precios de producción de cobre umbral.

Actualmente, Sumitomo Metal Mining tiene una participación del 31,5% en SG SCM, mientras que Sumitomo Corporation posee una participación del 13,5%. La participación restante del 55% está en manos de la minera estatal polaca KGHM Polska Miedź.

El CEO de South32, Graham Kerr, explicó: “Estamos remodelando activamente nuestra cartera para un mundo con bajas emisiones de carbono y la adquisición de una participación en Sierra Gorda aumentará nuestra exposición a las materias primas importantes para esa transición”.

Kerr agregó: «La transacción expande nuestra presencia operativa y de desarrollo en las Américas y brinda exposición a un activo de larga duración con una gran base de recursos».

El acuerdo está pendiente de la competencia y las autorizaciones regulatorias, y se espera que se complete a fines de 2021.

Ubicada en la región de Antofagasta de Chile, se estima que la mina contiene más de mil millones de toneladas de reservas minerales de cobre-molibdeno-sulfuro de oro.

Sumitomo en Bolivia

El domingo 24 de octubre, en una sorpresiva conferencia de prensa desde Santa Cruz, el presidente de la Unión Agroindustrial de Cañeros (Unagro), Luis Barbery y el empresario potosino, Orlando Careaga anunciaron la compra de acciones de la japonesa Sumimoto Corporation que tiene en la Minera San Cristóbal (MSC), ubicada en la provincia Nor Lípez del departamento de Potosí.

Sin embargo no pasó ni 24 horas para que saliera un escueto comunicado de Sumimoto en el que se señalaba textual: “Aunque algunos medios informaron que Sumitomo Corporation vendería sus participaciones en MSC, esto no ha sido anunciado por Sumitomo Corporation y no se ha tomado ninguna decisión”.

El documento señala que Sumitomo Corporation con sede en Chiyoda-ku, Tokio, posee el 100% de participación en la mina San Cristóbal, que produce plata, plomo y zinc, a través de Minera San Cristóbal. SA, con casa matriz en la ciudad de La Paz, Bolivia, y se dedica al desarrollo y operación de la mina.

Ante estos sucesos, el Centro de Estudiospara el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) a través de su investigador, Alfredo Zaconeta, advirtió que las transacciones y anuncios de compra de acciones de la japonesa Sumimoto de la empresa MSC, es poco transparente, genera susceptibilidad y agrava la incertidumbre cuando es la Unagro -sin experiencia en el rubro minero- la que se presenta como futura dueña.

“La primera conclusión de esto es que no hay transparencia y hay una completa susceptibilidad (…). Que salga unilateralmente la parte empresarial interesada, que estaría comprando como tal la empresa y que horas más tarde salgan los titulares de la empresa como es Sumitomo a desmentir esta transacción puede llevar nomás a un tema de conjeturas”, señaló a Brújula Digital.

Para el especialista en temas mineros, lo que queda claro de los anuncios y desmentidos entre el domingo y lunes, es que hubo una negociación para poder transferir la participación de acciones de Sumimoto dentro de San Cristóbal.

Por su parte el investigador y expresidente de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), Héctor Córdova afirmó a este medio que “Glencor está vendiendo todas sus acciones igual que Sumitomo, los que están viniendo al país son poquitos. Y es que en el caso de Bolivia la inseguridad jurídica, los avasallamientos hacen que ahuyentemos las inversiones. En Chile la Constituyente y en Perú los discurso de Pedro Castillo”.

Señaló que el desafío de los empresarios bolivianos que se hagan cargo de San Cristóbal es darle valor agregado a los minerales y dejar de exportar solo en concentrados, tal como lo hacía Sumitomo, con el consecuente efecto negativo en los ingresos para el Estado.

“San Cristóbal Ha anunciado su plan de desarrollo hasta el 2050, el yacimiento va actual va a durar siete años, y hay otro yacimiento descubierto por lo que instalarán una nueva planta que empezará a funcionar en unos años con proyección hasta el 2020”, mencionó.

En total, en toneladas producidas en la gestión 2019 citó, la Minera San Cristobal llegó a tratar a 529 mil toneladas de concentrados y efecto de la pandemia disminuyó a 365 mil toneladas en 2020. El 2019 el valor total de producción alcanzó a 627 millones de dólares y con la caída el 2020 llegó a 428 millones de dólares. “Estás hablando de cifras enormes que deben ser consideradas”, dijo.

Ambos investigadores, Zaconeta y Córdova coincidieron que con el actual régimen tributario minero, a pesar de los altos precios de las materias primas, especialmente de minerales, el impacto de las exportaciones no es tan relevante para las arcas del Estado, que podría haber mejorado mucho en valor, si se hubiese adecuado a las cotizaciones del mercado internacional.

Publicado en: Brújula Digital