“Las playas han sido depredadas. Esto ya es un desastre”, poblador de Teoponte relata los daños por la minería

Un estudio del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib) acerca de la minería aurífera en los ríos del nortede La Paz y Beni durante este escenario de la pandemia de Covid-19 detalla que en estas operaciones mineras “existe un triángulo de poder incontestable que opera por encima de las leyes y por encima de las autoridades locales legalmente constituidas”.

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Los pueblos indígenas aún son los más afectados por las actividades mineras intensivas, particularmente en regiones amazónicas de Bolivia. Uno de los principales daños de estas operaciones, es la depredación de suelos y bosques a causa de un uso irracional de maquinaria y mercurio.

Un poblador del municipio de Teoponte (provincia Larecaja de La Paz) relató a ANF los impactos que se agudizan año tras año en su región a causa de la explotación pluvial aurífera. Además denuncia que no existe ningún control estatal.

“Cada día se pierden más recursos por tanta explotación de las cooperativas mineras. Ya no hay actividad turística, no hay pesca como antes, los cultivos se están perdiendo por completo y las playas cercanas a esas mineras están prácticamente depredadas. Este es un verdadero desastre”, cuenta este poblador que prefirió guardar su nombre en reserva.

Y es que Teoponte a lo largo de estos años se ha convertido en una zona de riesgo y de permanentes denuncias que involucran delitos ligados a las actividades mineras.

Un estudio reciente del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib) acerca de la minería aurífera en los ríos del nortede La Paz y Beni durante este escenario de la pandemia de Covid-19 detalla que en estas operaciones mineras “existe un triángulo de poder incontestable que opera por encima de las leyes y por encima de las autoridades locales legalmente constituidas”.

Ese triángulo lo conforman: las organizaciones de cooperativistas mineros; los operadores extranjeros y las autoridades del gobierno central, que actúan vulnerando normas y derechos.

“Nadie controla o verifica cómo funcionan estas mineras. Porque todas están contaminando de manera alarmante.  Toda esta gente que ha entrado a la minería ha venido a contaminar.  Los sedimentos de los trabajos mineros son fuertes, rebalsan las playas y no crecen plantas después de cada inundación”, prosigue este lugareño de Teoponte que se quedó si una fuente de ingresos gracias al deterioro de la actividad turística a causa de la contaminación.

Publicado en: ANF