Bolivia, lejos de Chile y Perú en materia minera

  • El país tiene que superar varios cuellos de botella que frenan el desarrollo del sector y atraer capital fresco, como hacen los países vecinos

Las inversiones extranjeras directas para la minería en Chile y Perú, antes de la pandemia del covid-19, superaban los 10.000 millones de dólares, pero en Bolivia no llegó recursos frescos para la explotación de nuevos yacimientos; San Cristóbal sería una de las principales fuente de ingresos, por lo tanto no se aprovecha el buen momento que pasa el sector a nivel internacional.

Los minerales tienen gran demanda a nivel internacional y empuja a los precios hacia arriba, una muestra de ello son los recursos que recibió Bolivia hasta julio de 2021, que pasan los 3.000 millones de dólares.

El boom del gas natural ha terminado y nuevamente los minerales son el principal rubro de exportación de Bolivia, asegura la Fundación Milenio en su documento: “Una oportunidad para relanzar la minería boliviana”.

Hace unos meses atrás, empresarios medianos del sector minero indicaron que los minerales mejoran sus precios y aumenta la demanda, pero que no podían explotar por la baja producción que registraban, provocado por el clima adverso.

Las economías de Chile y Perú promovieron las inversiones extranjeras en sus países, lo que mejoró la explotación con la implementación de maquinaría y nuevas técnicas.

Desde la gran crisis minera de 1986, a lo largo de casi siete lustros, el valor nominal y el tonelaje de la producción minera de Bolivia se han incrementado en alrededor de 6 veces.

El notable aumento experimentado a partir de 2006 se explica, fundamentalmente, por la incorporación de la producción de las minas San Cristóbal, Manquiri (San Bartolomé), San Vicente y Don Mario, todas ellas con inversión extranjera directa, que se desarrollaron al amparo del anterior Código de Minería. Posteriormente, no hubo nuevos proyectos de importancia, informa Milenio.

De acuerdo al portal digital www.mineria-pa.com, el presidente Luis Arce Catacora anunció en febrero de la presente gestión grandes inversiones y proyectos para la minería en el departamento de Oruro.

Detalló que para el 2021 se tiene destinado 774 millones de bolivianos ($us 112 millones al cambio actual) para diversos proyectos en el departamento.

Arce anunció la segunda fase de exploración de los proyectos mineros de Negrillos y Pacucollo, ubicados en la provincia de Sabaya, que permitirán definir la explotación de yacimientos de plata, zinc y plomo, con una inversión de 5.5 millones de bolivianos ($us 797.562) de la Corporación Minera de Bolivia(Comibol) para explotación.

El Presidente también informó sobre la construcción y montaje de una planta de fundición y refinación de concentrados de zinc, con una inversión de 195 millones de dólares, procesando más de 150 mil toneladas métricas al año.

Mientras tanto, el portal www.rumbominero.com señala que Perú cuenta con una Cartera de 46 Proyectos de Construcción de Mina que representan una inversión total de 56.158 millones de dólares, según informa el Ministerio de Energía y Minas (Minem), a través de la Dirección General de Promoción y Sostenibilidad Minera.

De esta relación se ha anunciado que para este año iniciarían obras 7 proyectos, los cuales representan una inversión de más de 3.500 millones de dólares y están ubicados en las regiones de Ica, Puno, Cajamarca, Ayacucho, Apurímac, Cusco y Moquegua.

La dimensión de la minería boliviana es muy modesta si se la compara con las de nuestros vecinos mineros Chile y Perú, con los cuales compartimos la cordillera de los Andes, probablemente la más importante provincia metalogénica del planeta.

En 2019, las exportaciones de Chile sumaron 38.084 millones de dólares, las de Perú 28.074 millones, y las de Bolivia alcanzaron a 4.254 millones.

El menguado valor de las exportaciones mineras de Bolivia, comparado con Chile y Perú, es el reflejo de su muy limitada capacidad productiva, lo que a su vez refleja la falta de inversión en desarrollo de reservas y en nuevos proyectos.

Esto no es casual. Según el ranking del Fraser Institute (2020), Bolivia se ubica, junto con Venezuela, entre las 10 últimas regiones del mundo más atractivas para la inversión minera.

Cuellos de botella

A partir de 2016, el valor de la exportación de minerales supera al de la declinante exportación de gas natural. Una vez más, la economía de Bolivia depende en gran medida de la minería, pero el país necesita resolver varios cuellos de botella para despegar con una minería dinámica, moderna y sostenible.

Es por ello que la publicación señala que se debe solucionar los cuellos de botella: una prolongada sequía de inversiones en exploración y desarrollo de nuevos proyectos, falta de reservas, serios problemas de gobernabilidad en el sector y creciente informalidad de las actividades extractivas. Por ello, se plantea implementar normativas para dar seguridad al inversionista.

Publicado en: El Diario