Los Tiempos • CIPB: Paralización de la planta de urea dañó turbina que cuesta $us 36 MM

La suspensión de operaciones de la planta de urea y amoniaco durante más de un año causó su deterioro y el daño de una turbina, pieza fundamental para las operaciones de la factoría, cuyo valor asciende a 36 millones de dólares.

Esta pieza se habría dañado por negligencia del personal a cargo, debido a que los profesionales capacitados por la empresa surcoreana Samsung fueron retirados, informó el presidente del Colegio de Ingenieros Petroleros de Bolivia (CIPB), Carlos Zabaleta.

El CIPB realizó una inspección a la planta en agosto pasado. “La turbina genera la energía de la planta, es un equipo clave para el funcionamiento de la fábrica. Es por negligencia técnica y falta de control en los mantenimiento”, dijo Zabaleta.

El ministro de Economía, Marcelo Montenegro, indicó el lunes que la “mala administración” del Gobierno de transición hizo que se perdiera la garantía de arreglo de la turbina, además que poner en marcha toda la factoría costará al Estado unos 20 millones de dólares.

Reinició

Zabaleta explicó que el Gobierno nacional realiza una diagnóstico del estado actual de la planta y, dependiendo de los resultados de esa evaluación, se podría estimar el monto y el tiempo que se requiere para el reinicio de operaciones. Los resultados de este diagnóstico podrían concluir en enero de 2021.

El especialista considera que el reinicio de operaciones, en el mejor de los casos, podría demorar seis meses. Esto se debe a que se debe contratar a personal capacitado, comprar materia prima. “Los procesos de contrataciones son largos”.

Paralización

La planta de Bulo Bulo permanece inactiva desde octubre de 2019, época de los conflictos poselectorales. Pero, en enero de este año, el exministro de Hidrocarburos Víctor Hugo Zamora anunció el cierre definitivo de la planta y su posterior traslado a Santa Cruz, por un supuesto déficit. En febrero, se retractó y anunció la reanudación de operaciones, pero la promesa no se cumplió.

Los trabajadores de la planta también denunciaron que la pasada administración había despedido a 150 trabajadores.

Importación

Con el cierre de la planta, Bolivia pasó de ser exportador de urea a importador de este fertilizante. Mientras las ventas al exterior cayeron en 52 por ciento en volumen, las compras de afuera treparon en 189 por ciento.

Los productores agropecuarios denunciaron que en el país ya no hay urea boliviana y ahora deben comprar urea peruana, que tiene un costo de 260 bolivianos. Se trató de contactar a autoridades de Ministerio de Hidrocarburos, pero no fue posible.

Se debía exportar 639 mil toneladas

Según el reporte de la Audiencia de Rendición Pública de Cuentas Parcial 2019 de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la planta de urea tenía una proyección de venta para este 2020 de 695 mil toneladas de urea, de las cuales 639 mil debían exportarse a Argentina, Brasil, Perú, Paraguay y Uruguay.

Las proyecciones no se cumplieron y entre enero y abril de 2019, el país importó 732.068 kilos de urea por 294.676 dólares, pero en el mismo periodo de 2020, la cifra trepó 189 por ciento. En ese período, el país importó 2.116.636 kilos por 841.748 dólares. El principal proveedor fue Perú, con el 50 por ciento de las compras.

Fuente: Los Tiempos

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