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Los nuevos retos y oportunidades del sector energético en Colombia

El petróleo “es uno de los principales retos para Colombia”, aseguraba en octubre de 2014 el ministro de Hacienda colombiano, Mauricio Cárdenas. La industria, uno de los sectores en los que se basa la economía del país y sus exportaciones, debe aumentar la producción y las reservas para mantener la destacada posición lograda en los últimos años. De los 531.000 barriles diarios producidos en 2007, se pasó a un millón en 2013.

 

Pero no será tarea fácil. Las incertidumbres generadas por unos menores precios del petróleo a nivel mundial podrían condicionar la producción colombiana futura, así como su inversión tanto privada como pública. Durante el año 2014, éste ha sido uno de los factores que ha frenado la producción hasta los 981.000 barriles diarios. “Aún así, el modelo actual basado en la explotación de yacimientos convencionales soportaría un precio de hasta 40 dólares”, indica Juana Téllez, analista para Colombia de BBVA Research.

 

Aunque el Gobierno estima que en 2015 se llegará al millón de barriles diarios, otros organismos como la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP) alertan de que si los precios del crudo no se recuperan “a partir de 2016 habrá una reducción considerable en la producción hasta el año 2022”. Es previsible que en el corto plazo las empresas reduzcan gastos, realicen menos inversiones y hagan cambios en sus estructuras.

 

Perspectivas de inversión

Para 2015 el Gobierno destinará 8.000 millones de dólares para la perforación exploratoria de más de 1.000 pozos, según cálculos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Estas partidas podrían verse alteradas si continúan bajando los ingresos públicos procedentes de las exportaciones de crudo.  Ya se ha retrasado además la exploración de hasta seis pozos.

 

Pendientes también de la atracción de inversión, sobre todo privada, están los proyectos futuros de offshore o de shale oil,  que se perfilan como la opción a largo plazo para aumentar las reservas. Cerca del 50 por ciento del territorio nacional no ha sido aún explorado, lo que ofrece importantes oportunidades, según la agencia Proexport.

 

Para mantener la buena posición en inversión extranjera de los últimos años, la industria colombiana tendrá que evaluar los costes de los nuevos proyectos y solventar varios desafíos que han caracterizado al sector tradicionalmente. En concreto, los inversores esperan que Colombia supere los frecuentes retrasos en la aprobación de licencias medioambientales y los ataques contra oleoductos destacados por parte de grupos armados. En 2014, la ocupación de los oleoductos de Caño Limón-Coveñas y el de Bicentenario afectaron a la producción anual. “En caso de un desenlace exitoso del proceso de paz con las FARC se eliminaría una fuente significativa de incertidumbre, lo que haría más atractiva la exploración de zonas de frontera”, explica Juana Téllez.

 

A pesar de estos riesgos,  los estudios de BBVA Research se muestran optimistas y calculan un crecimiento del sector del 4 por ciento hasta 2018 basado en la madurez del modelo petrolero colombiano, centrado en la explotación de yacimientos convencionales. Los mayores campos se encuentran en las estribaciones de los Andes y el este de las Selvas Amazónicas. El departamento de Meta es también un importante área de producción, sobre todo de crudo pesado. Su cuenca contiene el campo petrolero Rubiales, el mayor del país, operado por la compañía estatal Ecopetrol y la empresa privada Pacific Rubiales.

 

Modelo de apertura petrolera

No hay que olvidar que el caso de Colombia destaca dentro de Latinoamérica por haber logrado un incremento en la producción de petróleo del 77 por ciento entre los años 2008-2012, según cifras de la Agencia Americana de la Energía (EIA por sus siglas en inglés). “Colombia ha conseguido convertirse en el cuarto productor de petróleo de la región”, explica Ángel Saz, especialista en Geopolítica de la escuela de negocios Esade. “El sector supone ya la mitad de las exportaciones del país”, añade. Y es que Colombia recibió 5.390 millones de dólares en 2012 en inversión extranjera directa (IED) solo en el sector de hidrocarburos, lo que representa el 34 por ciento del total, según el Banco Central de Colombia.

Este fenómeno se ha producido gracias a la liberalización del sector iniciada bajo el Gobierno del ex presidente Álvaro Uribe. La reforma energética de 2003, destinada a mejorar el sistema regulatorio y fomentar la inversión extranjera, marcó un antes y un después. Uno de sus hitos fue la creación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y la privatización parcial de la petrolera estatal, Ecopetrol (antes Empresa Colombiana de Petróleos), permitiendo la entrada de capital extranjero al sector upstream. Hoy en día, es la principal compañía del sector, aportando más del 40 por ciento de la producción.

 

En 2011, el actual presidente, Juan Manuel Santos, también modificó el sistema de regalías, que se han llegado a situar en torno al 40 por ciento, para fomentar la inversión en midstream y offshore. Recientemente ha modificado además la regulación para yacimientos no convencionales.

 

La inversión privada ha entrado en el país a través de diferentes rondas de licitaciones gestionadas por la Agencia Nacional de Hidrocarburos. La última, celebrada en 2014, logró captar inversiones de 1.400 millones de dólares, pero se firmaron solo 26 contratos frente a los 95 conseguidos en la Ronda 2012. La mayoría eran proyectos con métodos de exploración convencionales y offshore. “Se confirma así la tendencia mundial de invertir en áreas con menor incertidumbre ante la actual caída de los precios del petróleo”, explica Juana Téllez de BBVA Research. Para 2015, el presupuesto anunciado por Ecopetrol de 7.800 millones de dólares constata el apoyo a la producción de crudo, pero en niveles menores a los de 2014. Los actuales precios del crudo cubrirían de momento los costes de producción y transporte  de 21 dólares por barri, pero podrían repercutir en menores ingresos e inversiones.

 

Nueva estrategia

La exploración de pozos en Colombia continúa a buen ritmo pero las actuales reservas de 2.445 millones de barriles durarán cerca de 6 años, estima BP Statistical.  Por eso, el presidente Juan Manuel Santos recalcó la necesidad de “dar un gran impulso a los denominados hidrocarburos del futuro -offshore y no convencionales-”, en la Cumbre Mundial de Líderes Energéticos celebrada en 2014 en Cartagena.

 

De cara al futuro, “éstas serán las estrategias que permitirán al país continuar con su crecimiento y aumentar sus reservas”, señala Carlos M. Chaparro, consultor de PwC. Dependiendo de los precios del crudo, estos proyectos podrían sufrir retrasos pero la ACP asegura la inversión en 2015.

 

Por el momento sólo hay un campo de operación offshore en Colombia. Se trata de Chuchupa en la región de la Guajira. Pero las oportunidades continúan después de que la Agencia Nacional de Hidrocarburos apostase por este nuevo enfoque. En 2014,  las empresas Ecopetrol, Petrobras y Repsol iniciaron además las perforaciones en Orca-1, frente a la costa Caribe colombiana.

 

En cuanto a los yacimientos no convencionales, Colombia podría triplicar sus reservas de petróleo y gas a través de la extracción por fracking, según la Asociación Colombiana de Petróleo. El potencial podría llegar hasta los 10.000 millones de barriles en reservas para las dos próximas décadas.

 

mapa-oleoductosComo parte de esta nueva estrategia, el Gobierno de Santos ha aprobado una normativa para la exploración de shale, en la que se agilizan los trámites al proponer modificaciones de las licencias medioambientales en lugar de la aprobación de un nuevo permiso. No hay consenso, sin embargo, sobre los niveles de seguridad ambiental que la práctica conllevaría. El debate se ha iniciado por la falta de estudios sobre los peligros ambientales asociados con los productos químicos que se añaden a los fluidos usados para fracturar la roca,  la posible contaminación atmosférica o de los acuíferos. PwC insiste en que “se debe llevar a cabo una política equilibrada de medioambiente y de cuidado de las comunidades”.

 

Otro punto importante será evaluar el mayor coste de este tipo de proyectos, que varía dependiendo del país. En Estados Unidos, donde el shale oil tiene mayor desarrollo, los expertos calculan que algunos campos ya son rentables a partir de los 40 dólares por barril, como indica el análisis publicado en las páginas anteriores.

 

Hasta el momento existen siete contratos firmados para exploración y producción de hidrocarburos en yacimientos no convencionales, según la ANH. Durante la Ronda de licitaciones 2012 se adjudicaron varios bloques a las compañías Shell, Ecopetrol, Exxon Mobil, y Nexen Petroleum. En la Ronda 2014, Parex Resources Colombia logró otro proyecto de shale. La inversión estimada en este tipo de yacimientos es de 1.000 millones de dólares, según la ANH dependiendo de hasta qué punto el desplome de los precios del petróleo afecte a la ejecución inmediata de estos planes o retrase la inversión. La necesidad de aumentar las alternativas de transporte de crudo ha conducido también a nuevos proyectos de transporte, almacenamiento y refinación. Entre los más importantes se encuentran las modernizaciones del Puerto Bahía y de la refinería de Cartagena en 2014. La refinería de Meta recibió además la licencia medioambiental en mayo. Al mismo tiempo, se están estudiando las ampliaciones del Oleoducto Bicentenario  y del Gasoducto Pacific, que podrían ayudar a reducir la brecha de infraestructura del país lastrada por su alto coste.

 

Comparativa de la región

Colombia es la quinta economía de América Latina por volumen de PIB, con un crecimiento estimado en el seis por ciento para 2015, según el Fondo Monetario Internacional. Tiene una de las perspectivas de inversión más atractivas en la región, ocupando la posición 69º de 148 países en el Global Competitiveness Report 2013-2014. Los Tratados de libre comercio firmados con la Unión Europea, Suiza y Canadá favorecen esta tendencia, junto a un marco regulatorio tradicionalmente estable.

 

Dentro del sector, se sitúa como cuarto productor de petróleo de la región, por delante de países como Perú o Chile. Colombia es, además, el tercer país de América Latina con mayor potencial de yacimientos de shale gas y shale oil, por detrás de Brasil y Argentina, según la ANH colombiana.

 

Aunque la recién aprobada Reforma Energética Mexicana pueda competir con la industria colombiana, el estudio de la consultora Arthur D. Little, sitúa a Colombia como el país con mayor atractivo para atraer la inversión en el sector petrolero. “El país tiene ventaja por haber apostado hace años por un buen entorno regulatorio y liberalizar su sector frente a la situación de sus vecinos”, tal como explica Ángel Saz. Por su parte, Juana Téllez concluye que “el entorno en Colombia es favorable para las empresas. Aunque los impuestos puedan aumentar, su mercado continuará siendo competitivo a nivel internacional”.

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