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La crisis de China, una crisis global si no se actúa rápido

Durante mucho tiempo hemos sido escépticos ante el potencial que mostraba China en su economía y nuestras perspectivas de crecimiento, que se han situado por debajo del consenso de mercado, reflejan estas dudas. Sin embargo, hay algo claro ante el caos que se está viviendo ahora mismo en China: la economía del gigante asiático debe hacer la transición hacia un sistema de estilo más occidental, liderado y conducido por la demanda, puesto que China ya no puede depender del crecimiento impulsado por las inversiones.
En China, el retorno sobre la inversión ha caído demasiado y se necesita cada vez más deuda tanto privada como pública, para lograr mantener el crecimiento cerca del objetivo oficial. Nuestra mayor preocupación sobre la economía china es que este reequilibrio hacia una economía dirigida más por el consumo se está produciendo muy despacio. Aunque esto implica menos dolor a corto plazo, ya que la economía puede depender de las inversiones en mayor medida, empuja el día del juicio final hacia el futuro y el problema subyacente sigue creciendo.
Las últimas intervenciones llevadas a cabo por el banco central, como el recorte del requisito de reserva para los bancos comerciales si cumplen con ciertas normas de préstamo así como el recorte de los tipos de interés de referencia en 25 puntos básicos, parecen erróneas si tenemos en cuenta que últimamente las cifras económicas se han mantenido estables. Esto es especialmente extraño dadas las preocupaciones sobre inversiones conducidas por deudas en el mercado de valores.
La consecuencia de estas inversiones conducidas por deudas en un mercado de valores a punto de estallar se están sintiendo ahora mismo de forma dramática. No solo en China, donde millones de inversores están intentando minimizar las pérdidas a la desesperada mediante la venta de acciones. Esta venta, que se ha convertido en una estampida tras la imposibilidad inicial del gobierno de intervenir durante el fin de semana, en tan solo tres semanas ha dado lugar a una caída del 33% del índice de la Bolsa de Valores de Shanghái.
En estos momentos más de 80 millones de inversores chinos están sintiendo el impacto de esta fuerte y dramática corrección, cuyas consecuencias para el resto del mundo a nivel global son más claras que nunca.
Grecia es un problema para la Unión Europea, donde el principal miedo que sobrevuela en la cabeza de todos es el efecto contagio, es decir, que Grecia sirva como modelo para una futura salida de otros países periféricos. Italia podría ser el país de la zona euro menos estable, pero será España el primero en celebrar elecciones generales en el próximo mes de diciembre.
Sin embargo los riesgos de China son algo más evidentes y claros, y suponen un peligro para Australia así como para otras economías apalancadas por las exportaciones de materias primas al gigante asiático. Por tanto, los riesgos de estabilidad financiera en China podrían sentirse de forma mucho más rápida, incluso después de haber visto ya la caída de los precios de las materias primas. El mineral de hierro, que depende especialmente del crecimiento del gigante asiático, se desplomó 10% en lo que va de sesión, su nivel más bajo desde 2009 y posiblemente la caída más importante de un día en la historia reciente. En la última semana perdió 25%.
A parte de que los mercados de acciones de Asia se estén llevando la peor parte de la debilidad en China, el sector de las materias primas también ha sido golpeado con fuerza. El índice de materias primas de Bloomberg, que se centra en 22 materias primas, ha perdido 7% en lo que va del año y 4,2% en las tres últimas sesiones, lo que supone la mayor caída desde el año 2011.
El petróleo, que ya está algo paralizado por el exceso de oferta a escala mundial y los esfuerzos de Arabia Saudí de sacar del negocio a los productores de EE.UU. de petróleo de esquistos butaminosos, protagonizó en la sesión de ayer el mayor descenso de cinco meses visto en tan sólo un día. De hecho, el petróleo está siendo presionado por varios factores, unido a que el tambaleo del mercado de acciones chino, las perspectivas de que Irán vuelva a entrar al mercado y la poca liquidez contribuyen a un ambiente enormemente tenso. El petróleo necesita establecer un nuevo rango y veremos el mínimo del crudo WTI alrededor de los US$50, con un potencial limitado en los US$58.
Volviendo a China, hemos visto información económica, incluso encuestas como el PMI, estabilizándose tras cierta debilidad a comienzos del 2015, y las acciones de PBOC parecen ser una respuesta a la debilidad del mercado de capitales. Y, hasta ahora, el PBOC no ha tenido éxito, por decirlo de forma suave. Todo ello nos lleva a esperar más intentos de detener esta derrota antes de que pase de ser un problema financiero a convertirse en un problema político para las autoridades de Beijing.
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