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La capacidad del TKSAT-1 llega a 32% y ya genera Bs 33,66 MM

El Presupuesto General del Estado(PGE) 2015, dentro de la distribución de la torta para la subvención de combustibles líquidos, establece para está gestión $us 658 millones, de los cuales la importación de diésel oíl ocupa el 60,8% con un gasto de $us 400 millones. En tanto la compra de la gasolina premium, cuyo consumo cubre al 80% del parque automotor del país, representa el 27% de lo presupuestado para la subvención con $us 178 millones. Ambos carburantes implicarán al Estado erogar este año un total de $us 578 millones, lo que supone el 88% de lo presupuestado para las subvenciones.

 

Según el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, el Presupuesto 2015, de $us 860 millones programados para el 2014, proyecta un gasto de $us 658 millones, lo que significa una reducción de $us 202 millones. “Tomando en cuenta que el barril de petróleo sigue cayendo, a un precio de 50 dólares el barril, el ahorro para el Gobierno en gasto de subvención estaría alrededor de 410 millones de dólares”, precisa Carlos Schlink, economista de la Fundación Milenio.

 

Y el resto del componente de las subvenciones, se encuentran: el incentivo para los campos petroleros con $us 56 millones que en promedio ocupa el 8,5% y la importación de gas oíl que demandará $us 24 millones ocupando apenas un 3,6%. Dicho cálculo presupuestario fue proyectado tomando como parámetro un precio de barril de petróleo de $us 80,3.

 

Momento favorable. Si en algo favorece, como citan los expertos, la estrepitosa caída de los precios del petróleo, es en la subvención de carburantes que no es otra cosa que la importación de líquidos (diésel y gasolina) que Bolivia sostiene desde hace más de dos décadas.

 

Germán Molina, economista de la Fundación Milenio, al citar el precio de barril del petróleo de la pasada semana, cuya caída se ubicó en $us 47, puntualiza que la situación es compleja dado que, por un lado afecta significativamente a los ingresos que percibe el país por la venta del gas, pero paradójicamente se torna favorable, incluso con un efecto en la subvención de la importación de casi un 40% menos de lo proyectado en el PGE. “Se recibiría un monto menor de 40,2 por ciento por ingresos provenientes de los hidrocarburos y también el monto de la subvención se reducirá aproximadamente el mismo porcentaje”, señaló.

 

Sin embargo, Molina pone reparos respecto a la comparación de precios promedio de gasolina y diésel a nivel mundial debido a otros factores. “Si el precio incluye algún impuesto o está subvencionado, ya estaba determinada a precio internacional, costo total medio de producción, ajustes periódicos, en fin”, argumentó.

 

Una incidencia compleja. El experto en energía, Francesco Zaratti, enfatiza que el impacto es favorable para el TGN (Tesoro General de la Nación), que subvencionará con menor monto dichos combustibles. “A diferencia de otros países donde el precio es real, no subvencionado, en Bolivia no habrá rebajas de los precios de venta (del diésel y la gasolina), porque la subvención está calculado a un precio del petróleo de $us 27 el barril”, enfatizó.

 

Respecto a que si esa caída incidirá en la baja de precios de los carburantes en los países vecinos, Zaratti señala que el mismo depende del porcentaje de impuestos que cada país aplica a los combustibles. “En efecto, se sabe que el porcentaje mayor del costo de 1 litro de gasolina corresponde a impuestos y estos no rebajan aunque baje el costo del barril de petróleo”, puntualizó. En cambio, Schlink precisó que el problema pasa que Bolivia no es autosuficiente para abastecer la demanda de combustibles líquidos (gasolina y diésel) en el mercado interno, por eso siempre debe recurrir a importar combustibles.

 

Según el Gobierno, la subvención continuará reduciéndose de forma gradual, mientras se incremente la producción de gasolina y diésel con la puesta en operaciones de las plantas separadoras de líquidos y ampliaciones de las refinerías operadas por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

 

Zaratti añade que si el ritmo del descenso del crudo sigue, incidiría directamente en el contrabando del combustible barato que sale de Bolivia hacia afuera. “Lo que sí bajará es el contrabando de combustibles a los países vecinos en la medida en que nuestros vecinos transfieran al consumidor la rebaja del crudo”, señaló.

 

En los últimos 10 años. Según datos de YPFB y el Ministerio de Economía y Finanzas, el 2013 la subvención llegó a su pico más alto, se presupuestó $us 1.060 millones, cuyo gasto llegó a solo $us 867 millones. El 2014 la situación fue en descenso, de $us 922 millones se gastó 860 millones, pese a que el parque automotor ha crecido en un 10,22%.

La importación de diésel representa el mayor gasto dentro la subvención de carburantes con un 80%. Gran parte de este líquido se destina para incentivar la actividad productiva del país y en particular de Santa Cruz y las inversiones grandes. El carburante es utilizado por el agro, la industria y las inversiones civiles de obras fundamentales del país.

 

Comportamiento de precios. Según el ultimo reporte de Global Petrol Prices, el precio medio de la gasolina en todo el mundo es de $us 1.11 por litro y $us 1.01 en diésel. No hay diferencia sustancial en estos precios entre los distintos países. Como regla general, los países más ricos tienen los precios más altos, mientras que los países más pobres y los países que producen y exportan petróleo tienen precios significativamente más bajos. Una excepción es los Estados Unidos, un país económicamente avanzado con los bajos precios de gasolina.

 

En algunos casos, como en Venezuela, el gobierno subsidia los precios del diésel y por lo tanto la gente paga casi nada. “Los consumidores norteamericanos son beneficiados pagando un menor precio de la gasolina que explica que el fenómeno se da por efecto precio a la baja del barril de petróleo”, finalizó Molina.

 

Comportamiento

Los precios del diésel y la gasolina se mantienen sin variación

 

Incidencias. A excepción de Venezuela y otros países productores de petróleo, donde la gasolina y el diésel se distribuye en su mercado interno a precio casi cero, la situación en el resto del mundo se mantiene invariable con precio por litro que oscilan entre $us 0,50 y 1,50. Bolivia continúa subsidiando su precio en $us 0,51 el litro de gasolina y diésel. En tanto que nuestros vecinos, como Brasil, Argentina, Chile, Perú y Paraguay, mantienen precios altos y superiores a $us 1.0 el litro. Por lo menos con la caída de los precios del petróleo, según Global Petrol Prices, no se han evidenciado bajas en los precios de ambos combustibles.

 

EEUU. El precio de la gasolina y el diésel en Estados Unidos se encuentra en $us 0,66 y 0,85 por litro, respectivamente. Según Zaratti, todo se debe a una baja tasa de impuestos que se impone a dichos combustibles líquidos con relación a otros países del mundo. “En algunos Estados de Norteamérica el precio de los combustible están indexados directamente al precio del barril de petróleo, entonces los precios cambian diariamente”, complementó Schlink.

 

Perspectivas. El ministro de Economía, Luis Arce Catacora, señaló que si bien Bolivia es un país exportador de gas a precios internacionales de petróleo, por la importación de la gasolina y el diésel el país recibe beneficios cuando los precios bajan. “No es un efecto como si fuéramos un país como Ecuador, Venezuela, Colombia y México, que son productores netos de petróleo y por lo tanto la baja tiene efecto directo sobre sus ingresos y no tiene un contrapeso por el lado de los gastos”, dijo.

 

Punto de vista

 

Carlos Schlink

Economista de la Fundación Milenio

“Bolivia no produce lo que necesita en carburantes”

“La caída de los precios internacionales del barril de petróleo favorece a la economía boliviana en la reducción de gastos por subvención de combustibles, es decir que a un menor precio de barril de petróleo, el Gobierno gastará menos en subvención para los combustibles.

 

Sin embargo, la subvención no va desaparecer porque Bolivia no produce todo lo que necesita, especialmente en el tema de diésel, el cual requerimos cantidades importantes y se deben importar de otros países, tomando en cuenta que es el principal insumo para la época de siembra y cosecha en la producción agrícola.

 

Con los convenios firmados por parte del Gobierno con la CAO (Cámara Agropecuaria del Oriente) de incrementar la frontera agrícola de producción de 1 millón de hectáreas por año, se requiere 80 litros de diésel por hectárea para preparar la tierra.

 

Es decir, se requerirán 80 millones de litros de diésel adicionales si se cumple con estos objetivos, además del incremento del parque automotor y la reducción de la producción en el mercado interno, por lo tanto siempre existirá importación de combustibles.

 

Además, si tomamos en cuenta el precio de barril de petróleo de $us 50, la pérdida de ingresos por la renta petrolera alcanzará los $us 1.640 millones que descontando la subvención a ese mismo precio de $us 410 millones de dólares, el saldo neto se incrementa a $us 1.230 millones que deja de percibir la economía boliviana como efecto de esta caída del crudo”.

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