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Estados Unidos, a un paso de dejar de importar energía

Es un mercado netamente comprador desde la década del 50 El sueño americano está cerca de hacerse realidad. 
Líderes de la producción global de hidrocarburos, por encima de Arabia Saudita y Rusia, los estadounidenses se valen de la explotación a gran escala de sus recursos no convencionales para reducir a cero sus compras de energía. Lo que hasta hace poco tiempo parecía impensado, hoy está a punto de concretarse. La principal potencia mundial se encuentra a un paso de recuperar el autoabastecimiento energético que perdió hace más de seis décadas. Gracias a su creciente producción de petróleo y gas no convencionales, y al incipiente negocio de las fuentes renovables, Estados Unidos ya es capaz de satisfacer un 90% de sus necesidades internas.
Y todo indica que en el corto plazo dejará de comprar energía por primera vez desde los años 50. Según la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés), la reducción de las importaciones petroleras a cero será posible antes del cierre de esta década. La entidad subraya que aunque la gran nación del norte hoy importa casi 5 millones de barriles diarios, para 2020 será una exportadora neta de crudo. Pero otros pronósticos menos conservadores, como los de la Agencia Internacional de Energía (IEA), estiman que ese plazo podría ser aún menor. En esa misma sintonía, British Petroleum (BP) acaba de confirmar que Estados Unidos superó a Arabia Saudita como máximo productor de petróleo a escala planetaria y le arrebató a Rusia el liderazgo en la explotación total de hidrocarburos (es decir, crudo más gas natural).
En su anuario estadístico de 2015, la petrolera inglesa habla de un “nuevo orden mundial” basado en el derrumbe en los precios del barril, fenómeno que sentó las bases para una guerra comercial entre las tradicionales potencias productoras del Golfo Pérsico y Rusia, por un lado, y las empresas norteamericanas impulsadas por el boom del fracking, por otro. “En este escenario, impensado hace apenas una década, Estados Unidos se convirtió en la primera nación capaz de aumentar su producción en al menos 1 millón de barriles por día durante tres años consecutivos, en función de lo cual finalmente se convirtió en el productor hidrocarburífero número uno”, resumió Bob Dudley, economista jefe de BP. Tan sólo en 2014, la oferta petrolera estadounidense creció en 1,6 millones de barriles por día para alcanzar los 11,6 millones de barriles diarios; es decir, un 15,9% más que la temporada anterior y 139.000 barriles por encima que Arabia Saudita. Líder petroquímico La disponibilidad de gas barato y abundante también está redefiniendo el rol de Estados Unidos en el negocio petroquímico mundial.
Así lo cree Mark Eramo, vicepresidente de la consultora IHS Chemicals. Según sus proyecciones, para 2020 se estima una demanda global de insumos básicos y plásticos de 1 billón de toneladas métricas (Tnm), lo que representará unos 200 millones de Tnm en materia de comercialización internacional de estos productos. “Obviamente, China encabezará estos requerimientos. Pero lo más interesante es que Estados Unidos volverá a tener una posición dominante en el negocio en virtud de las ventajas competitivas que le otorgará el shale gas. Al contar con bajos costos productivos, la industria estadounidense recuperará el terreno perdido”, afirma. En la misma frecuencia, Rina Quijada, directora regional de IHS, opina que en los próximos años Estados Unidos se consolidará como el proveedor por excelencia de resinas para Latinoamérica gracias a su proximidad geográfica, su elevada confiabilidad y su cada vez mayor oferta. “La nueva oferta surgirá en el territorio norteamericano.
En esta parte del mundo hay muchos proyectos en estudio, pero pocos realmente concretos”, comparó. Voracidad china Más allá de que su economía ya no crece al mismo ritmo que hace unos años, China no contiene la voracidad de su demanda energética, a punto tal que acaba de superar a Estados Unidos por primera vez en la historia como máximo importador mundial de petróleo. La baja cotización del barril, una serie de recortes en las tasas de interés a nivel local y la posibilidad de acumular crudo de cara a un futuro siempre imprevisible son algunos de los factores que estimularon las compras del gigante asiático. Durante abril, éstas alcanzaron un récord de casi 7,4 millones de barriles diarios (200.000 barriles por día más que el mercado norteamericano), según informó el Gobierno chino. Al dejar atrás a Estados Unidos en términos de importaciones petroleras, el mercado mandarín pasó a convertirse en el más demandante de casi todas las materias primas energéticas y mineras, incluyendo el carbón, el mineral de hierro y la mayoría de los metales. Compromiso ambiental Independientemente de su reposicionamiento en el mercado energético mundial, todo indica que Estados Unidos y China seguirán siendo los mayores emisores de dióxido de carbono (CO²) y otros gases contaminantes del mundo.
Tardíamente o no, según la visión del analista de turno, ambas naciones se comprometieron a fines del año pasado a recortar sus emisiones nocivas. Sobre la base del convenio suscripto entre los presidentes Barack Obama y Xi Jinping, en el marco de la última cumbre Asia-Pacífico, Estados Unidos garantizó que acelerará la caída de su generación de CO² después de 2020, con el objetivo de alcanzar una disminución general (en comparación con los niveles de 2005) de entre 26% y 28% para 2025. La emergente China, por su parte, dejará de aumentar sus emisiones para 2030.
De acuerdo con la Agencia para la Protección Ambiental norteamericana (EPA, por sus siglas en inglés), Estados Unidos emite más de 6.500 Tnm de CO² por año. Ese país, además, es uno de los pocos que no ratificó el Protocolo de Kioto en 1997. China, en tanto, pasó de emitir unas modestas 2.500 Tnm en 1990 a casi 10.000 Tnm en 2014, por lo que hoy representa el principal mercado contaminante de la Tierra.
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