El petróleo subirá a 80 dólares en 2020, según la Agencia de la Energía

La caída de los precios del petróleo ha puesto en marcha las fuerzas que empujan al mercado a reequilibrarse, aumentando la demanda mientras se frena el crecimiento de la oferta. Aunque el mecanismo de autoajuste en el mercado del petróleo no suele estar exento de obstáculos, el precio del barril de crudo volverá a los 80 dólares para 2020, desde los 47 dólares actuales. Ese es el principal escenario que contempla la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que presenta este martes en Londres su informe anual de previsiones sobre el sector energético. La AIE alerta de los riesgos de un periodo prolongado de precios bajos.

 

La subida del precio hasta los 80 dólares por barril en 2020 es el escenario que los economistas de la AIE consideran más probable, con incrementos adicionales de precio a partir de ese año. Su tesis es que el periodo de sobreoferta actual no será duradero, dado el fuerte recorte de las inversiones.

Irán e Irak liderarán el crecimiento de la producción entre los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), pero el informe señala que la inestabilidad de Irak y las dificultades para que Irán canalice toda la inversión necesaria mitigarán su aportación. Y subraya que hará falta mantener un ritmo de inversión de 630.000 millones de dólares anuales en exploración y producción de gas y petróleo solo para contrarrestar el declive de la producción de los yacimientos existentes.

 

Un periodo más prolongado de precios bajos del petróleo, aunque menos probable, tampoco puede descartarse del todo, según este organismo creado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 1974, después de la crisis del petróleo, para coordinar las políticas energéticas de sus 29 Estados miembros. Por ello, el informe contempla también un escenario en el que el precio del barril de crudo sigue a 50 dólares lo que queda de década, antes de subir hasta 85 dólares para 2040.

 

Dependencia energética

Esto conllevaría un aumento del peso de un reducido número de productores de bajo coste —la dependencia de los países de Oriente Medio alcanzaría niveles no vistos desde los años setenta del siglo pasado, según la agencia—, lo cual podría disparar las preocupaciones en materia de seguridad energética y aumentar el riesgo de rebotes drásticos en el precio.

 

“Este no es el momento de relajarse”, dice Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE. “Más bien lo contrario: un periodo de precios bajos del petróleo es el momento para reforzar nuestra capacidad de hacer frente a futuras amenazas en la seguridad energética”.

 

A las puertas de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que empieza el 30 de noviembre en París, hay claros signos de una transición en el modelo energético mundial, según la AIE. Las renovables constituyen casi la mitad de la nueva capacidad de generación instalada en 2014, y suponen ya la segunda fuente mundial de electricidad (después del carbón). Pero las necesidades globales de energía siguen creciendo.

 

El escenario principal del informe prevé que el uso de energía en el mundo crezca en un tercio hasta 2040, liderado principalmente por India, China, África, Oriente Medio y Sureste Asiático. Los países de fuera de la OCDE aportan todo el incremento en uso de energía, mientras el consumo en los países de la OCDE sigue reduciéndose desde su pico en 2007, debido a las tendencias demográficas y económicas, sumadas al aumento en la eficiencia.

 

India y China

El informe anuncia el final de la historia del mayor crecimiento individual de demanda de energía de los últimos tiempos. La transición de China hacia un modelo de crecimiento menos intensivo en energía tiene importantes implicaciones en las tendencias globales. China sigue siendo con diferencia el mayor productor y consumidor de carbón del mundo; despliega más capacidad de generación de energía renovable que ningún otro país, y para la década de los 2030 superará a EE UU como el principal consumidor de petróleo. Pero los cambios en su economía, que pasan por la expansión del sector de servicios más que el de la industria pesada, implican que se necesita un 85% menos de energía para generar cada unidad de crecimiento económico futuro. La eficiencia también está mejorando en el país asiático: la mitad del uso de energía en China está hoy sometido a estándares de eficiencia, frente a un mero 3% en 2005.

 

India pasa a ocupar el lugar de China en el centro del tablero energético mundial. Constituye la principal aportación (cerca de un 25%) al crecimiento de la demanda global de energía. India tiene un sexto de la población mundial y es la tercera economía del mundo. Pero hoy solo supone el 6% del uso de energía global, y el 20% de la población india no tiene acceso a electricidad. El país entra en un periodo sostenido de rápido crecimiento en el consumo energético por varios factores: los planes para acelerar la modernización y la capacidad productiva, el crecimiento de la población y los salarios y la previsión de que 315 millones de personas migren del campo a la ciudad para 2040.

 

A nivel global, el informe advierte de que el objetivo de alcanzar el acceso universal a la energía para 2030 aún está lejos. A pesar de los esfuerzos realizados, hay 1.200 millones de personas, un 17% de la población mundial, que siguen sin acceso a la electricidad. Se espera que para 2030 se reduzcan a 800 millones.