OPINIÓN

 

El dragón chino vs. el elefante indio: geopolítica asiática en el siglo XXI – Parte 2

Puede que los gobernantes de la RPC tengan una aproximación confuciana a los asuntos de Estado, pero su visión de la diplomacia y de la guerra es totalmente “clausewitziana” – confiar en la diplomacia para lograr el mejor resultado posible; pero si es necesario utilizar la fuerza para lograr los objetivos vitales.

El año pasado, se proyectó en el Festival Internacional de Cine de Cannes, la película del joven cineasta asamés Chow Partha Borgohain, 1962: My Country Land, basada en el conflicto sino-indio; una de las raras cintas que tocan el tema, tanto en la RPC como en la India.

Hasta ahora, la RPC ha reaccionado cautelosamente a la política fronteriza de Modi. Por ejemplo, luego de la visita realizada, en el 2016, a Itanagar, capital del estado de Arunachal Pradesh, por el Cónsul general de los Estados Unidos en Calcuta, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino señaló que “China e India son sabias y capaces de tratar sus propios asuntos y salvaguardar los intereses fundamentales de largo plazo de ambos pueblos. La intervención de terceros sólo complica la situación y es altamente irresponsable”. Cuando se iniciaron los ejercicios navales combinados entre las marinas de guerra de los Estados Unidos, Japón e India en el Golfo de Bengala, en octubre del 2016, la RPC se abstuvo de criticar directamente a la India, acusando a los Estados Unidos de perseguir una política colonial de divide et impera hacia los dos gigantes asiáticos.

En el mes de octubre del 2016, el embajador de los EEUU en la India, Richard Verma, fue invitado al festival de Tawang, publicando en Twitter una foto de sí mismo con el Ministro Principal de Assam, Sarbanand Sonowal, el Ministro Principal de Arunachal Pradesh, Pema Khandu, y el Ministro del Interior de la India, Kiren Rijiju, frente al monasterio de Tawang. Seis días más tarde, el gobierno indio autorizaba al Dalai Lama a visitar Tawang en abril del 2017.

Después de la visita de Verma a Tawang, China advirtió directamente a la India que las acciones del diplomático estadounidense perjudicarían la “paz y tranquilidad de la región fronteriza China-India”. También repitió su acusación de que los Estados Unidos estaban deliberadamente llevando a la India a una confrontación con China. Hasta el momento, Nueva Delhi no parece interesada en encontrar una fórmula de compromiso sobre la visita del Dalai Lama a Tawang que permita a ambos países “salvar la cara” y poder disminuir la tensión entre ambos por este tema tan sensible.

¿Qué pasará si no lo intenta, o peor aún, si intenta y falla? ¿China tomará algún tipo de acción militar? ¿Si lo hace, cuál podría ser? Para diversos analistas de la región, éstas debieron ser las primeras preguntas que debió plantearse el gobierno indio antes de embarcarse en la política exterior de los últimos tres años.

La RPC hará lo que considere mejor para sus intereses nacionales. Entre el 2009 y el 2015, esto pasaba por minimizar sus diferencias con la India. Ambos son miembros del grupo BRICS y se opusieron a los ataques de los Estados Unidos en Libia y Siria, bajo cubierta de las Naciones Unidas y de la OTAN respectivamente. El objetivo central era posiblemente oponerse a la construcción de un mundo unipolar dirigido por los Estados Unidos; pero debido a la posición india sobre los reclamos de la RPC sobre el Mar de China meridional y su creciente cercanía con los Estados Unidos, esa percepción ha cambiado radicalmente.

China podría sentirse tentada de mostrarle a la India las consecuencias de sus acciones. Esto tendría un doble beneficio. En primer lugar, crearía tensiones internas al interior de la India si logra mostrarle a la opinión pública india que su única aspiración es proteger sus intereses vitales en el Mar de China meridional; y que está dispuesta a dejar “morir” sus reclamos sobre los territorios tibetanos. Por otro lado, serviría para transmitir un mensaje muy claro a todos los estados litorales del Mar de China meridional: la RPC está dispuesta a entrar en un conflicto armado si es necesario defender sus intereses vitales.

Desde que la RPC reactivó la línea de nueva trazos (nine dash line) hace ocho años y declaró que el Mar de China meridional formaba parte de su zona vital de seguridad, los Estados Unidos no sólo han aumentado la presión militar en la región sino también alentado a los países litorales más pequeños a “mantenerse fuertes” contra las demandas de Beijing. China alega que su demanda no ha surgido más que de un deseo de salvaguardar sus intereses en un área de vital importancia para su seguridad económica y militar. Insiste en que no tiene ninguna intención de interferir en la navegación comercial en cualquier parte de la región y sólo requiere que se establezca una zona de identificación militar que cubra la mayor parte del Mar de China meridional. Esta afirmación tiene sentido si tenemos en cuenta su creciente poder económico, sus aspiraciones regional y global, así como el deseo de los Estados Unidos de contener la expansión china.

Beijing ha visto como los Estados Unidos atacaron Irak y Afganistán cuando sus intereses así lo requerían, tomaron la iniciativa de destituir a Gadafi en Libia y proporcionaron los argumentos para intervenir en el conflicto sirio a pesar de las objeciones de varios miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. También ha sido testigo de cómo dos administraciones de los Estados Unidos fueron llevadas al borde de un conflicto con Irán por dos de sus aliados más importantes en el Medio Oriente, Israel y Arabia Saudita.

Puede que los gobernantes de la RPC tengan una aproximación confuciana a los asuntos de Estado, pero su visión de la diplomacia y de la guerra es totalmente “clausewitziana” – confiar en la diplomacia para lograr el mejor resultado posible; pero si es necesario, utilizar la fuerza para lograr los objetivos vitales. Se puede argumentar que ésta ha sido la política de relacionamiento con los Estados Unidos en el Pacífico. Pero a medida que el poderío económico y político de la RPC aumenta y que también se incrementa la capacidad tecnológica de los Estados Unidos para luchar un conflicto a distancia, esta aproximación se vuelve cada vez más insostenible.

Por ejemplo, una de las principales consecuencias de la decisión de la administración Obama de “inclinarse hacia Asia” (Tilt Towards Asia) es que los Estados Unidos cuentan ahora con más de 400 instalaciones militares en un arco alrededor de la RPC; desde Japón y Okinawa hasta Australia. Asimismo, la China sabe que el alcance del mísil estándar de la Marina de Guerra de los Estados Unidos, el Block III – Tomahawk, es de aproximadamente 700 millas (1094 km) y el de las versiones más recientes, el Block IV y V, es aún mayor. Por lo tanto, el 70 por ciento de la industria china se encuentra al alcance de los misiles de la marina estadounidense. Como analizamos en un blog anterior, Consecuencias de la integración Asia Central – China, parte del interés chino por incrementar su profundidad estratégica hacia el Asia Central se debe a estas capacidades tecnológicas de los Estados Unidos y sus principales aliados.

Por lo tanto, es probable que las autoridades chinas recuerden con nitidez cómo la Marina de Guerra de los Estados Unidos destruyó la capacidad militar de Gadafi con sólo 133 misiles Tomahawk. El polo industrial de Shanghai se encuentra a apenas 511 millas de Okinawa.

China inició su cortejo activo de la India justamente porque quería contar con su apoyo diplomático para evitar, o por lo menos suavizar, todos estos diferendos limítrofes. La RPC es consciente de que la India tiene un tremendo “poder blando” (soft power): es una democracia (la mayor del mundo), tiene un mercado enorme y salvo para Pakistán, no representa una amenaza al orden internacional. Por otro lado, hay más de un millón de indios residentes en los Estads Unidos, lo que crea un vínculo indisoluble entre ambos países. En ese sentido, la India podía desempeñar el papel de moderador, al igual que Singapur en el Sudeste Asiático.

Pero el gobierno de Modi abandonó ese rol, obligando a las autoridades chinas a realizar nuevos cálculos estratégicos. Por ejemplo, pueden plantearse las siguientes preguntas: ¿Qué tipo de mensaje es necesario enviar si se concreta la visita del Dalai Lama a Tawang sin restricciones? ¿Qué mensaje deben transmitir a los países del litoral del Mar de China meridional y a los Estados Unidos? ¿Qué opciones válidas existen? ¿Qué mensaje enviaría un conflicto limitado en el Himalaya? ¿Sería posible contener geográficamente dicho conflicto? ¿Cómo reaccionará el mundo?

Por ahora son sólo conjeturas, pero los indios podrían estar cometiendo el mismo error que Pandit Nehru en 1962 si piensan que la RPC se mantendrá de brazos cruzados. Los chinos vienen incrementando las capacidades de sus instalaciones militares en la frontera de Aksai Chin; las autoridades indias estiman que la China ha reducido su capacidad de lanzar una ofensiva de un estimado previo de tres semanas a diez días. Asimismo, la cantidad de ejercicios militares chinos cerca de la “Línea de Control” ha aumentado, así como las misiones de vigilancia no tripuladas (drones) y el número de baterías antiaéreas.

Una de las principales preocupaciones de los planificadores militares indios es que cuando se inicien hostilidades cerca de Ladakh, Pakistán aproveche la situación no sólo para participar en el conflicto sino para enviar Muyahidines a la región de Cachemira. De concretarse este escenario, el ejército indio tendría que luchar en tres frentes de manera simultánea: contra los chinos en el este, contra Pakistán en el noroeste y contra actores no estatales en el suroeste.

Es posible que el cálculo de la RPC sea que un pequeño y rápido conflicto, fácil de ganar, permita mostrar a la opinión pública india el vacío de las promesas estadounidenses; como lo señalan Pravin Sawhney y Ghazala Wahab, autores de un libro reciente, Dragon on our Doorstep. El terreno al norte de la frontera favorece a las fuerzas armadas chinas, tanto en Arunachal Pradesh como en Ladakh. Cuentan además con dos cabeceras de ferrocarril en la frontera con Arunachal Pradesh y pistas cerca de Aksai Chin que pueden ser utilizadas bajo cualquier condición climática. Su capacidad logística es moderna mientras que las fuerzas armadas indias, por razones que incluyen su arsenal nuclear, no han mantenido el mismo ritmo de modernización de sus equipos convencionales.

La única ventaja de la India es que sus bases aéreas se encuentran a menor altitud, lo que permite que sus aviones despeguen con más combustible y mayor cantidad de armamento que sus contrapartes chinas. Sin embargo, su capacidad para apoyar a las fuerzas terrestres indias ha sido severamente erosionada en los últimos dos años por la rápida acumulación de misiles tierra-aire y las sofisticadas capacidades de guerra electrónica (cyber warfare) chinas.

La India ciertamente contará con el apoyo de los Estados Unidos, sobretodo diplomático y quizás algún tipo de armamento. Ninguno de los cuales será capaz de influenciar el resultado del conflicto; no sólo la zona de Tawang, sino gran parte de Ladakh son indefendibles.

La RPC responderá de acuerdo a las características de la visita del Dalai Lama a Tawang. Sobre el particular, es necesario recordar que la primera reunión entre Xi Jinping y Trump, en el retiro de este último en Mar-a-Lago, se concretó el fin de semana pasado. Todo indica que ésta parece haber sido sobretodo una oportunidad para medirse y tener una apreciación más clara de sus respectivas capacidades. Vale la pena estar atentos a los eventos de las próximas semanas; en particular, el tema de Corea del Norte donde la RPC de Xi Jinping parece tener cada vez menos influencia. Así como los Estados Unidos hicieron una demostración de poder en Siria durante la reunión con Xi, es posible una situación similar para los chinos en la región del Himalaya. Al final de cuentas, es necesario enviar un mensaje claro a los interlocutores internos y externos.

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El dragón chino vs. el elefante indio: geopolítica asiática en el siglo XXI

La frase original de Sir Halford Mackinder es “Quién controle Europa del Este…”, pero los últimos cuarenta años han visto el centro de gravedad del poder político y económico moverse lentamente hacia el Asia Pacífico. Ya en 1997, un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) señalaba que desde 1978 la República Popular China (RPC) había tenido un crecimiento real promedio de más del 9% anual y que su ingreso per cápita se había cuadruplicado. El mismo estudio predecía que la economía china sería mayor que la de los Estados Unidos en unos 20 años (2017). Asimismo, mencionaba que este crecimiento había sido superior al de los “tigres asiáticos” —Hong Kong, Corea, Singapur y Taiwán— que, como grupo, había tenido una tasa de crecimiento promedio entre 7% y 8% en el mismo período. En ese sentido, la afirmación de Mackinder puede ser modificada para afirmar que “Quien controle Asía del Este … dominará el mundo”. Por eso es que no dejar que alguien controle el “pivote del mundo” sigue siendo uno de los principales paradigmas de la política internacional de los Estados Unidos, así como lo fue para los británicos a lo largo de varios siglos.

Al igual que todas las potencias emergentes de la historia universal, un crecimiento económico sostenido viene eventualmente acompañado de un deseo por ejercer mayor influencia en el sistema internacional. Durante mi estadía en Ginebra fui testigo de este cambio de actitud de China. Cuando llegué a Ginebra en el 2002, los representantes de la RPC participaban casi siempre silenciosamente en todas las reuniones de los organismos internacionales con sede en la ciudad suiza. Cuando partí de Ginebra en el 2007, tomaban la palabra en todas las reuniones y hacían valer sus puntos de vista. Ejercían sus nuevamente adquiridos poderes político y económico y defendían sus intereses geopolíticos y geoeconómicos, enfrentándose a los Estados Unidos y los países europeos cuando lo consideraban necesario. El pivote del mundo estaba moviéndose nuevamente hacia al oriente.

El partido Congreso Nacional Indio —que dominó la política de la India durante las primeras cinco décadas de independencia— ganó las elecciones de 1991 y su líder, Narasimha Rao, fue designado primer ministro. A partir de ese momento y a lo largo de dos décadas y los sucesivos gobiernos de Narasimha Rao, Inder Kumar Gujral, Atal Behari Vajpayee y Manmohan Singh, la India logró, a través de una paciente y compleja labor política y diplomática, establecerse como un actor importante en el sistema internacional. Sin embargo, a diferencia de China, no contaba con los medios económicos necesarios para proyectar su poder más allá de una limitada área geográfica. A partir del 2000 y debido a importantes reformas estructurales, la economía india ha logrado crecer a un ritmo promedio anual de 7%. A este ritmo, la economía india alcanzará eventualmente sus ambiciones políticas.

A pesar de sus limitantes económicas, la India había logrado alcanzar un grado de seguridad importante en sus relaciones internacionales. Sus nexos con los Estados Unidos y la Unión Europea se fortalecían día a día, en parte debido a vínculos económicos cada vez más estrechos. La cooperación estratégica con China y Rusia, en el marco de los BRICS, le había permitido adquirir un estatus propio en el orden global de la posguerra fría. La tensión con Pakistán había disminuido. Pero las relaciones entre ambos gigantes asiáticos eran (y siguen siendo) desiguales; el poderío económico, militar y político de China es superior.

En el 2014, el partido Bharatiya Janata (BJP) gana las elecciones generales en la India y desecha paulatinamente la estructura de seguridad construida por sus antecesores a lo largo de dos décadas, para reemplazarla por un alineamiento casi absoluto a la estrategia asiática de los Estados Unidos —o por lo menos de los Estados Unidos hasta Barack Obama. Las relaciones con China han vuelto a ser tensas. El 3 de marzo pasado, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino advirtió a la India que no debe permitir que el Dalai Lama realice una visita de diez días al monasterio de Tawang, a partir del 4 de abril próximo. En dicha ocasión, el portavoz de dicho ministerio señaló que “China está gravemente preocupada por la información de que la India ha concedido permiso al Dalai Lama para visitar Arunachal Pradesh … Una invitación a visitar el mencionado territorio causaría graves daños a la paz y la estabilidad de la región fronteriza y a las relaciones China-India… Instamos a la India a cumplir con sus compromisos políticos y respetar el importante consenso alcanzado por las dos partes sobre la cuestión de los límites … (y) no proporcionar una plataforma a la camarilla del Dalai Lama y proteger el sólido y estable desarrollo de las relaciones sino-indias “.

Cabe recordar que después de su independencia en 1947, la India no sólo heredó algunos territorios chinos ocupados por los británicos, sino empujó su frontera hacia el norte. En este aspecto, China tiene dos reivindicaciones territoriales principales. La primera está en el sector occidental del Tíbet, donde la India reclamó como suyas las áreas de Aksai Chin en 1959; son 33,000 kilómetros cuadrados que China considera como pertenecientes a la Región Autónoma Uygur de Xinjiang. La segunda está en el sector oriental, en un área designada por la India como Arunachal Pradesh, basando su reclamo en la Línea McMahon, ocupando 90,000 kilómetros cuadrados de un territorio que China considera como suyos. La Línea McMahon es una línea acordada por el Reino Unido y Tíbet como parte del Acuerdo de Simla de 1914. China rechaza este tratado, alegando que el gobierno tibetano no era soberano y, por lo tanto, no tenía la capacidad para suscribir acuerdos internacionales.

En diplomacia, las palabras tienen un peso específico y son escogidas con sumo cuidado para transmitir un mensaje que va más allá de su sentido meramente gramatical. Por lo tanto, es necesario analizar las palabras del portavoz chino en el mensaje sobre la visita del Dalai Lama. Una grave preocupación no es un ultimátum, pero está a medio camino. Este concepto es reforzado por la advertencia de que su visita causaría “graves daños a la paz y la estabilidad de la región fronteriza”. “Grave” significa en este contexto “irreparable”. El uso por parte del portavoz de la frase “paz y estabilidad de la región fronteriza” también es una advertencia velada porque es el título exacto del acuerdo de 1993 firmado durante la visita a China del entonces primer ministro indio, Narasimha Rao, que constituye el cimiento de las relaciones sino-indias. En ese sentido, China ha enviado una advertencia: si la India insiste en permitir que el Dalai Lama visite Tawang, considerará que el espíritu del acuerdo de 1993 ha sido violado por la India.

Sin embargo, el uso de la frase “información que India ha concedido” es conciliatorio, a pesar que Beijing sabe perfectamente que el primer ministro Narendra Modi aprobó la visita del Dalai Lama a Tawang el 27 de octubre del año pasado. La referencia del portavoz chino a la zona disputada como Arunachal Pradesh y “el territorio mencionado” —evitando cuidadosamente el término utilizado por la RPC hasta el 2009: “Tíbet del sur”— así como al “consenso importante sobre la cuestión fronteriza”, indican claramente que China preferiría limitar sus diferencias con la India a una zona específica del Himalaya. Bajo los reclamos históricos chinos, bien podría abarcar la totalidad de los 140,000 kilómetros cuadrados del territorio de Arunachal Pradesh.

Lamentablemente, el Ministerio de Relaciones Exteriores indio no tuvo la oportunidad de responder a la apertura china. El Ministro del Interior de ese país, Kiren Rijiju, declaró que el Dalai Lama no sólo visitaría Tawang, sino que él, como budista practicante, lo recibiría personalmente. Al igual que la sentencia del Tribunal de La Haya sobre el Mar de China meridional, China ahora sólo tiene dos opciones: reafirmarse en lo dicho o retroceder.

¿Qué hará la República Popular China?

Para la mayoría de políticos indios, el actual pronunciamiento chino no es más que una objeción “pro-forma”, similar a la que hace cada vez que un presidente o primer ministro indio visita Arunachal Pradesh o el Dalai Lama se reúne con uno de ellos. La lógica de esta argumentación es que China desea mantener abierta la cuestión fronteriza hasta lograr un acuerdo formal.

Esta lógica se basa en lo sucedido en el 2009, cuando una solicitud del Dalai Lama para visitar Tawang a fin de inaugurar un hospital había provocado una serie de objeciones por parte de Beijing, y las consecuentes afirmaciones de soberanía de Nueva Delhi. Rápidamente, el episodio se convirtió en una guerra de palabras, transformando la inminente visita del Dalai Lama en una disputa internacional. Un nuevo conflicto en el Himalaya parecía inminente, pero el entonces primer ministro chino, Wen Jiabao, hizo algo sin precedentes y pidió reunirse con su homólogo indio, Manmohan Singh, en el marco de APEC en Hua Hin (Tailandia) a fin de resolver el asunto de manera pacífica.

Las revelaciones posteriores señalaron que el principal objetivo de los chinos era que la disputa fronteriza, un legado de la historia colonial, tuviese una muerte natural cuando las relaciones entre ambos países se profundizasen. Por lo tanto, los indios aceptaron que la mejor manera de resolver el conflicto era mantener a todos los medios internacionales e indios fuera de Tawang, transformando así la visita del Dalai Lama en un acto estrictamente privado, llevado a cabo en su capacidad de líder religioso. Dejaba de tener un significado político.

La situación actual es muy diferente. En los últimos 26 meses, el primer ministro indio, Narendra Modi, ha abandonado la “política de equidistancia” de sus cuatro antecesores, convirtiendo a la India en un aliado militar y diplomático de los Estados Unidos. Para China, esto ha transformado a la India en un adversario, en vez de un país con ideas afines y opuesto al intento de los Estados Unidos de crear un mundo unipolar post-guerra fría.

Este cambio de rumbo indio fue repentino y tuvo lugar poco tiempo después de la visita de Estado del presidente Xi Jinping a la India, en septiembre del 2014. Una primera manifestación fue el remplazo del ministro de Relaciones Exteriores, Sujata Singh, por Subrahmanyam Jaishankar, luego de la visita del primer ministro Modi a Washington. En enero del 2015, el entonces presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, visitó la India y suscribió la “Visión estratégica conjunta de los Estados Unidos y la India para el Asia-Pacífico y la región del Océano Índico”, cuya única cláusula operativa estaba diseñada para contrarrestar la afirmación de hegemonía china en el Mar de China meridional.

Esto no impidió que el gobierno chino reciba a Modi durante su visita de Estado en mayo del 2015. Desde entonces, la relación se ha complicado: el gobierno de Modi ha suscrito tres acuerdos de cooperación militar con los Estados Unidos. Para efectos prácticos, la India es ahora un aliado de los Estados Unidos. Modi emitió una segunda declaración conjunta con Obama en junio del 2016 afirmando la intención de la India de elaborar “un plan para implementar la visión estratégica conjunta que servirá de guía para la cooperación bilateral en los próximos años”.

La intensidad de la respuesta china ha sido progresiva. En primer lugar, China ignoró las objeciones de la India a la construcción de un corredor hacia Gwadar a través de Gilgit y le advirtió que no intente impedirlo. Tampoco ha permitido que la India ingrese al Grupo de Proveedores Nucleares, así como ha rechazado cualquier intento del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para declarar a Masood Azhar y Hafez Sayeed como terroristas internacionales. Ha incrementado la frecuencia de sus incursiones submarinas en la Bahía de Bengala, así como ha enviado deliberadamente su mejor submarino nuclear a visitar Karachi, Pakistán. Cuando los países BRICS se reunieron en Goa en octubre del 2016, su declaración de Delhi de 2012, que sentó las bases para la cooperación estratégica entre China, Rusia e India, había sido vaciada de todo contenido.

Para China, la relación con Pakistán cumple diversos objetivos estratégicos. En primer lugar, logra mantener feliz a su aliado, Pakistán, cuyas buenas relaciones con los países de Asia Central son útiles para China. La iniciativa de la Nueva ruta de la seda y el corredor que China desea construir para unirla con los países de Asia Central necesita el apoyo de Pakistán para contrarrestar el eje India-Afganistán. Asimismo, obtiene el apoyo de Pakistán en agrupaciones como el Movimiento No Alineado, al que no pertenece la RPC, y la Organización para la Cooperación Islámica (OCI); por ejemplo, Pakistán ha apoyado a China en la OCI con respecto a la comunidad musulmana Uyghur en el oeste de China. En segundo lugar, el apoyo chino a Pakistán permite mantener vivo el conflicto en el Kashmir y por lo tanto distraer a la India; un eventual acuerdo entre ambos permitiría fortalecer la posición de la India frente a la RPC. China también está aprovechando las complicadas relaciones entre la India y Nepal para distraer al gobierno de Modi. Todos estos eventos le permiten a China mostrar a la India el costo de sus relaciones más estrechas con los Estados Unidos, cuya “política de pivote hacia el Asia” pretende marginar a la RPC en el Sudeste Asiático. Esto también explica la presión que China viene ejerciendo últimamente sobre los países de la ASEAN.

Si no fuese por las acciones tomadas por el gobierno indio en el último año, hubiese sido posible imaginar que India y China mantengan algo parecido a la paz helada de los años posteriores al conflicto de 1962. Sin embargo, la secuencia de acciones que el gobierno indio viene tomando en Arunachal Pradesh desde abril de 2016 son cada vez más difíciles de ignorar por parte de China. ¿Será que el establecimiento de la Pax Sínica implica un nuevo conflicto en el Himalaya?

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El brillo y las sombras del oro

POR JAVIER DARIO RESTREPO

Las calculadoras del ministerio de minas y de la Asociación Nacional de Minería han estado activas para registrar las cifras claves del debate que encendieron los votos de la Consulta Popular de Cajamarca.

La cifra principal que desvela a los directivos y accionistas de la Anglo Gold Ashanti son esos 28 millones de onzas de oro que esa empresa busca desde hace 10 años. El gobierno colombiano agrega su cifra de 15 billones de ingreso en los próximos 30 años; y como cifras secundarias La Colosa en el período de exploración, que es el actual, genera 400 empleos año y en la etapa de producción tendrá mil.

Cada una de esas cifras explica la vehemencia y el vigor con que gobierno y empresa defienden su proyecto.

En la otra esquina, como vociferan los locutores de boxeo, están los ciudadanos de a pié. No creen necesitar cifras porque lo suyo han sido los hechos: sus fuentes de agua amenazadas, sus bosques en peligro de tala, su medio ambiente como nunca antes en riesgo inminente. Además, la vocación agrícola de la población bajo una oscura perspectiva de desaparición.

Puestos sobre la mesa estos datos del problema, resulta que los primeros defienden con todas las armas su trabajo y su negocio. Hay una mal disimulada ansiedad en los agentes de prensa de la empresa; una indignación contenida en los ejecutivos que miran desde arriba a los votantes que el domingo 26 le dijeron No a la minería. Uno como ellos, el presidente de Naturgas, Orlando Cabrales se asombra: “este tipo de decisiones, con un contenido técnico tan grande, es riesgoso dejárselo a las comunidades” Según él los votantes del domingo 26 no tienen capacidad para evaluar la magnitud del negocio ni para prever las consecuencias de una decisión como la que tomaron. El gerente de asuntos corporativos de la empresa minera se preocupa: quedarán sin trabajo 400 mineros. Pero ve salidas: “los efectos de la consulta, dice con lenguaje de abogado, sirven a futuro, no son retroactivos”. Lo dice esperanzado, porque de ser así todo continuará igual en la Colosa. También lo cree así el viceministro de minas: “no hay claridad sobre el efecto vinculante”. Con toda su alma desea que no pase nada a pesar del casi 100% de los votos en contra de la minera.

A su vez, tras los aplausos y celebraciones, los abogados amigos de Cajamarca afirman: el resultado de la consulta es vinculante y obligatorio. Lo ratifica Diana Rodríguez, investigadora de Dejusticia: “es obligatorio, lo establecen las leyes 134 y 1757”, y agrega:” en Colombia los títulos mineros son de expectativa y no un derecho adquirido”.

Es natural que la empresa quiera defender sus títulos, pero está más allá de su campo de comprensión lo que sí ven con claridad los votantes: en su municipio la actividad minera cambiaría, para mal, sus tradiciones, su modo de vida y su entorno. Mientras tanto en este debate ha sido evidente:

1.- Que el gobierno nacional está del lado de la empresa, siguiendo la misma política del gobierno anterior de proteger al inversionista con todas las armas y, a pesar de las consecuencias.

2.- Existe un mal disimulado desprecio por el ciudadano común. Se le ve incapaz de medir las consecuencias de sus acciones. Según esto, las razones de los electores del 26, dictadas por sus sentimientos y no por frías razones técnicas, representan un peligro.

3.- Lo más evidente: el brillo del oro enceguece a gobernantes, empresarios y negociantes. Se necesita mucha libertad y lucidez para proclamar que se puede vivir sin oro, pero no sin agua y sin bosques.
https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/el-brillo-y-las-sombras-del...

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China mira a Europa

Por: Albert Garrido

¿Adónde nos lleva el eslogan 'America first' de Donald Trump? A la paradoja de que un régimen tutelado por un partido nominalmente comunista se convierte en el paladín de la economía global; un sistema político cerrado brega por una economía abierta ¿Cómo afecta tal mutación a la Unión Europea? Provoca la transformación de China en un socio privilegiado, indispensable, frente al proteccionismo que figura en el programa y en los discursos del presidente de Estados Unidos. Una paradoja a la luz del pasado, pero una realidad en el presente, un supuesto admitido por los 'think tanks' que auscultan el porvenir y que soslayan algunas contradicciones o dudas esenciales que suscita el modelo chino.

La primera duda es discernir si realmente la economía china es de mercado o solo lo es en algunos sectores. La segunda es vislumbrar hacia dónde se dirige una sociedad en transición, un universo sometido a los requisitos de un sistema político de partido único y solo parcialmente conectado a la aldea global a través de la red. La tercera es la pervivencia del 'dumping' social, que abarata los costes, falsea la competencia y perfila una sociedad extremadamente dual. Pero ninguna de estas tres dudas, y otras menos visibles, modifica de momento una doble realidad: la UE es un contribuyente sustancial en el desarrollo chino y China no deja de invertir en Europa, de vender a Europa.

 

IMPORTACIONES Y EXPORTACIONES

En los días en los que con más entusiasmo defendían los eurócratas y el presidente Barack Obama las bondades para el futuro del TTIP (comercio sin apenas reglas), China temió que se completara una pinza que aprisionara su economía: el TPP en la cuenca del Pacífico, el TTIP en Europa. La opción de Trump por el proteccionismo ha ahuyentado los fantasmas de la contracción económica, aunque asoman otros, entre ellos la exigencia europea de equilibrar los intercambios comerciales: en el 2015, las importaciones europeas procedentes de China sumaron unos 350.000 millones de euros, mientras que las exportaciones ascendieron a menos de la mitad (170.000 millones). Según un trabajo publicado por el 'Financial Times', tal desequilibrio no es sostenible durante demasiado tiempo sin que surjan tensiones.

Una contradicción más o quizá solo una contrariedad que, como otras ya dichas, no resulta definitiva, al menos mientras prevalezca el 'America first' y, según los entendidos, Estados Unidos complete su 'new look' un siglo después de su comparecencia arrolladora en todas partes al intervenir en la primera guerra mundial (1917). O hasta que se descubra que este proteccionismo 'trumpiano' no fue más que una añagaza electoral, una forma de entusiasmar a la clase media empobrecida por la globalización y la tecnoeconomía –otra contradicción– después de que los profetas del mercado universal las presentaron en su día, sin asomo de duda, como fuente de prosperidades ilimitadas. Claro que las contradicciones son el motor de la historia, según está muy dicho, y estas del presente no serán una excepción o en esto confían al menos China y Europa.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/china-europa-trump-protec...

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Ocho señales que indican un aumento indetenible en el precio del oro

POR Rigoberto Puentes

Este metal precioso es usado como activo de reserva y no pierde valor, al contrario casi siempre sube. Acá le explicamos por qué.

Dice el periodista Alex Jones en el documental de History Channel «The Gold Conspiracy»: “El precio del oro es como una pelota de playa que se mantiene bajo el agua; cuando se suelte va a salir disparada”.

Existen muchos indicadores que anticipan que el precio del oro subirá de manera importante durante los próximos años… ¡o meses! Entre ellos hay algunos que son obvios por cuanto están relacionados con la oferta y demanda cotidianas. Otros, menos evidentes,  están relacionados con la política monetaria.

Los siguientes factores harán que la oferta del producto se haga insuficiente para atender la demanda. Y todos sabemos lo que ocurre cuando un producto comienza a escasear en el mercado. Los indicadores de la oferta:

1: El oro está acabándose en el mundo. La producción mundial alcanzó su pico en 2016. De aquí en adelante veremos una reducción paulatina, año tras año. El siguiente gráfico muestra la producción histórica y proyectada para los próximos años.

  1. Las reservas probadas y probables existentes en todo el planeta solamente alcanzan para 15 años de producción. Para el 2030 la minería del oro en la Tierra estará muy reducida. Las grandes minas serán historia.
  2. Muchas mineras ya están agotando las vetas más productivas; aquellas que contienen mayor cantidad de mineral por tonelada de roca. Algunas ya están trabajando a pérdida, tratando de sobrevivir con las rocas de menor contenido de mineral. Por otra parte, en la medida en que el mineral se hace más escaso, los programas de prospección y desarrollo se hacen más costosos.
  3. Ante la escasez del producto en el planeta Tierra, está trabajándose en la minería espacial. Se tiene planteado reemplazar la producción terrestre con producto traído de los asteroides. Pero la minería espacial aún demorará varios años en dar resultados concretos. Y los costos, por supuesto, también serán de características espaciales.

Mientras que la oferta del producto se hace cada día más escasa, la demanda aumenta:

Los indicadores de la demanda:

  1. El crecimiento poblacional de los principales países consumidores, China e India, particularmente, aumentará la demanda tanto en joyas como para inversión. Para el año 2025, solamente la industria joyera consumirá el 100 % de la producción. Así las cosas, el reciclaje del oro tendrá que suplir el resto de la demanda, tanto de la industria electrónica como para inversión.
  2. Los bancos centrales de muchos países, principalmente China, Rusia, India y Turquía, están acumulando silenciosamente todo el oro que pueden, como preparación para la próxima crisis monetaria.
  3. La política de intereses negativos que está implementándose en Europa y Japón está desencadenando demanda adicional por el oro. Tanto las grandes instituciones como muchas personas están sacando su dinero de los bancos e invirtiéndolo en el precioso mineral; el cual les garantiza preservar el valor del dinero en el tiempo.
  4. El mundo islámico, hasta ahora prohibido de tener papel-oro como inversión, está cambiando con la promulgación  de una ley conocida como “Estándar de la Shariah sobre el Oro”. Esto traerá como consecuencia la demanda adicional de varios cientos de toneladas al año.

Los factores mencionados anteriormente nos hacen anticipar que el precio del oro tendrá que subir poco a poco de forma lenta y sostenida en los próximos años. Sin embargo la gran escalada que se pronostica y que puede producirse de manera vertiginosa, se dará como resultado de la crisis que está gestándose en el Sistema Monetario Internacional, y podría producirse en los próximos meses.

Las burbujas financieras que están creándose con la deuda global  impagable y la impresión masiva de moneda fiduciaria (sin respaldo real), sumado al problema de la eurozona a raíz del retiro de Inglaterra de la misma y de la inestabilidad económica y geopolítica global, tendrán como desenlace una crisis monetaria que muy posiblemente tendrá como solución el regreso al patrón oro. Bajo esas circunstancias, los especialistas estiman que el precio del preciado metal podría superar los $10.000 dólares por onza. El precio hoy en día está alrededor de los $1.200 dólares.

La oportunidad está ahí, pero eso no significa que todo el mundo pueda aprovecharse de ella. Quienes quieran beneficiarse tendrán que hacer la tarea, preparándose adecuadamente. Terminaré este artículo con la única recomendación infalible que puedo dar a mis apreciados lectores:

¡Nunca inviertan en productos o negocios que no conozcan detalladamente! Ni el oro, ni  las cuentas de ahorro, ni los certificados de depósito, ni los fondos mutuos o fondos de inversión colectiva, ni los bonos, ni las acciones, ni las libranzas, ni los proyectos inmobiliarios, agrícolas o industriales, o de cualquier otra índole, son malas o buenas inversiones per se.  La principal razón por la cual la gente pierde sus ahorros es porque se involucran en negocios e inversiones que no comprenden.

Recuerden: la primera inversión que debe hacerse en un negocio es la de tiempo y esfuerzo para evaluarlo concienzudamente. Yo he hecho la tarea de investigar el mercado del oro a fondo, y esta me ha llevado a la conclusión de que las probabilidades de ganar mucho dinero son altas, pero eso soy yo.  Usted deberá hacer su propia investigación y tomar una decisión de acuerdo con sus propias conclusiones.
http://www.finanzaspersonales.com.co/columnistas/articulo/oro-por-que-su...

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Según el FMI la economía seguirá creciendo más en China que en Estados Unidos

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En enero el FMI dio a conocer las perspectivas de la economía mundial para este año, estas proyecciones indican un repunte en la actividad económica, especialmente en los países emergentes y en desarrollo. No todos los países, según el FMI, crecerán al mismo ritmo, ya que mientras se espera que el PBI en los Estados Unidos crezca un 2,5%, la zona del euro crezca 1,6%, las grandes naciones emergentes crezcan mucho más, por ejemplo el FMI espera un crecimiento en China del 6,5% y del 7,2% en India. Estas disparidades entre las naciones no son ninguna novedad, ya que una característica de la historia económica mundial es que nunca todas las naciones crecen al mismo ritmo. La historia registra cambios en los liderazgos económicos, por ejemplo, hacia fines del siglo XVIII Inglaterra, gracias a su Revolución Industrial desplaza en el mundo occidental a Holanda, entonces nación líder. Lo mismo hizo después Estados Unidos con Inglaterra en la década del 70 del siglo XIX.

Lo que si ahora es nuevo es la aceleración en los tiempos de desarrollo y expansión productiva de los países emergentes, particularmente en el Asia-Pacifico. Después de la Revolución Industrial los ingleses tardaron sesenta años en duplicar su PBI per cápita, en la segunda mitad del siglo XIX los Estados Unidos alcanzaron esta meta después de casi medio siglo. Por su parte los japoneses necesitaron treinta y cinco años para duplicar su nivel de vida, después de las reformas del gobierno Meiji en la segunda mitad del Siglo XIX. Pero la historia se acelera después de la Segunda Guerra Mundial, y es así como a partir de la década del sesenta los coreanos duplican su PBI per cápita en once años. Pero China es el mayor ejemplo de rapidez en aumento de su producción, ya que gracias a las reformas de Deng en la década del ochenta duplico su PBI per cápita en diez años. Este acelerado avance de la producción de bienes y servicios chinos viene cambiando año a año el mapa mundial de las actividades económicas, que hace ya algunos años está girando desde Europa y América del Norte hacia el Asia- Pacifico, por el acelerado crecimiento económico no solo de China sino también de India y otras naciones como Corea, Vietnam, Taiwán, Singapur, Malasia, Indonesia y Bangladesh. Según estas últimas proyecciones del FMI, el Asia-Pacifico seguirá creciendo mucho más rápido que Europa y Estados Unidos, por eso aumentara su importancia en el futuro.

El FMI además compara la evolución de los PBI de cada país a partir de 1980, cuantificados con la metodología del PPP (Purchasing Power Parity), según estas estimaciones el PBI de los Estados Unidos era en 1980 nueve veces mayores al chino, pero esta diferencia se reduce a apenas 1,20 veces en el 2010. En 2014 el PBI chino es casi igual al de Estados Unidos, mientras que en 2016 ya era 14% mayor. Pero el nivel de vida de la gente sigue siendo mayor en los Estados Unidos, ya que según el FMI, en 1980 el PBI per cápita era en Estados Unidos 40 veces mayor al chino, mientras que ahora sigue siendo mayor, pero con una diferencia más acotada (3,7 veces).Es importante no confundir producción total con avances científicos y tecnológicos. Es cierto que la producción total de bienes y servicios es ahora en China mayor a la de los Estados Unidos, pero esta nación por ahora continúa manteniendo su liderazgo militar, además del científico y tecnológico que es la base de las mejoras en productividad. No olvidar que de las 10 mejores universidades del mundo, 8 están en Estados Unidos. Este es el gran activo de esta nación, que el FMI no mide con estas cifras.

http://www.infobae.com/opinion/2017/02/15/segun-el-fmi-la-economia-segui...

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Los caminos del oro

Por: Humberto Vacaflor
Con regularidad preocupante, las autoridades peruanas informan sobre los cargamentos de oro que salen de su territorio hacia Bolivia, como sugiriendo que se dirigen hacia un agujero negro situado en el medio de Sudamérica. Hace cuatro años, el entonces ministro boliviano de Minería, Jaime Virreira, dijo una frase que debería figurar en alguna antología: “¡Qué extraño: Bolivia solo produce siete toneladas de oro, pero exporta 21 toneladas!”. El hombre fue removido del cargo casi de inmediato. Por ingenuo.

El oro extraído de los ríos peruanos de la zona de Madre de Dios entra, de inmediato, en un circuito pecaminoso, porque se mezcla con la droga que se produce en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem). Todo ello cerca de Bolivia, el país que hace de corredor para ambos productos, como plataforma de lanzamiento, una especie de zona franca de facto para toda la región, un ‘país-pecado’. Todo lo que es ilegal en los países vecinos, se legaliza con solo cruzar la frontera. Debe ser una ventaja tener un vecino así, una ventaja para quienes operan en la ilegalidad. Un Estado que es, para decirlo con franqueza, solo una ficción. Dice un geólogo boliviano que trabajó en la zona del Madre de Dios que las empresas peruanas saben que para buscar un repuesto, o equipos completos, deben llegar hasta El Alto, el mayor supermercado abierto de Sudamérica. Allí encuentras desde una aguja hasta un helicóptero. Sin factura, por supuesto, y sin póliza de importación, esas cosas inventadas por los Estados, que mantienen la pretensión de controlar y regular el comercio, aunque saben que hacen el ridículo. Esos empresarios llegan al gran supermercado, compran lo que necesitan y regresan a Perú. No han pagado ni impuestos ni aranceles, porque han operado en el agujero negro.

Y, entonces, están las estadísticas, esas que miden, milimétricamente, todos los movimientos de la economía. De aquella que está en el margen de lo legal, de lo imponible, un margen que se hace cada vez más estrecho y que permite al Estado presumir de estar controlando algo. En este momento, en Bolivia ese margen es de apenas el 25% de la economía, dicen los optimistas. Cuando ese margen se reduzca más, ¿el Estado seguirá respirando? Pregunta para comenzar el año
http://www.eldeber.com.bo/opinion/Los-caminos--del-oro--20170111-0104.html

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Nuestra Palabra: La Economía del Oro y su legado en Sudamérica

El alza internacional de precios de materias primas, causada por la expansión industrial en economías asiáticas y la especulación financiera en las ventas de minerales a futuro y, particularmente del oro como reserva de valor han llevado a un proceso de intensificación de la explotación de este mineral en la región sudamericana.

Este inusitado interés por la explotación de recursos auríferos, ha generado conflictos de intereses entre actores por el acceso a las rentas, dejando de lado los derechos de los pueblos indígenas donde existen esos recursos. Por otra parte, frente a la falta de oportunidades de empleo en otros sectores de la economía, las poblaciones más vulnerables de trabajadores, entre ellos mujeres y niños, acceden a empleos de baja calidad y sin derechos laborales. Asimismo, los beneficios que deja la explotación aurífera son mínimos, con sistemas tributarios muy flexibles. La explotación en lugares donde existe poco control estatal también genera evasión y contrabando del recurso así como lavado de dinero.

Estas investigaciones pretenden visibilizar la problemática general que encierra la extracción de oro en ciertos países de la región sudamericana, es una lectura exploratoria, introductoria, y preliminar que permitirá confirmar o rechazar los efectos que causa la economía del oro.

Los ensayos que presentamos corresponden a los países de Bolivia, Colombia, Ecuador, Brasil y Argentina. Salvo este último, en todos los países la producción se realiza mayoritariamente en la región Amazónica, sin embargo, las diferencias geográficas parecen diluirse con la dinámica capitalista que le imprime el mercado mundial del oro, es decir una tendencia al control directo de la producción por las empresas transnacionales de la minería aurífera, acompañada de una política favorable, alta conflictividad social y deterioro ambiental.

En Bolivia, Colombia, Ecuador y Brasil, la minería a pequeña escala tiene importante relevancia pues cuenta con una fuerza de trabajo masiva en relación a la tecnología empleada, y por tanto sensible a la conflictividad social, a disputas por yacimientos, convirtiendo las regiones en tierra de nadie, con escaso control de la producción, malas condiciones de trabajo con ausencia de beneficios sociales y legales para sus trabajadores.

Todos los países cuentan con sistemas impositivos bastante favorables a la explotación, por ejemplo la regalía minera que es un derecho del Estado como propietario de la tierra, en promedio no supera el 3% del valor bruto de producción. Esto sin contar la gran cantidad de producción no registrada y que sale de contrabando de los países, existiendo altos niveles de evasión y elusión fiscal.

Finalmente, el deterioro ambiental y el impacto sobre las comunidades afectadas es un aspecto que se desconoce en profundidad, señalándose la ausencia de un Estado que haga cumplir las leyes.

Toda esta amplia problemática que genera la explotación del oro, se pretende visibilizar con estos estudios, con el afán de despertar la discusión de los actores, organizaciones sociales, el gobierno y sociedad civil en general sobre los impactos buenos y perversos que genera la explotación del oro, a fin de que, en el futuro, se logren mejores condiciones de vida para la clase trabajadora.

Desde el CEDLA y la Plataforma Energética hacemos la invitación para leer estos documentos y continuar el debate.

 

Javier Gomez Aguilar

DIRECTOR EJECUTIVO

CEDLA

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China: economía de mercado - El nuevo estatus chino en la OMC

China: economía de mercadoEl nuevo estatus chino en la OMC

En diciembre, China será reconocida como una economía de mercado y cambiará su inserción en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Esto supondrá modificaciones en el panorama regional y global.

Por José Ignacio Martínez Cortés

 

El 12 de diciembre China tendrá un nuevo estatus en la Organización Mundial del Comercio (OMC). A partir de esa fecha será ya considerada una economía de mercado. Este hecho, que modifica la histórica caracterización del país, provocará fuertes implicaciones para el sistema antidumping de la OMC y cambios en la legislación nacional de diversos miembros de la Organización en el ámbito de la discriminación de precios y la determinación del valor normal.

China integra la OMC a través del protocolo de adhesión del 11 de diciembre de 2001. Su participación cuenta con la mayoría de los derechos y obligaciones que conlleva ser parte del Acuerdo Sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés), con la excepción de una serie de condiciones especiales en materia de subvenciones y dumping.

En materia de dumping, se le estableció un estatus de «economía de no mercado», derivado de las condiciones económicas bajo las cuales se desenvolvía su economía (manejada por precios irreales que no responden a la oferta y la demanda). Esto quedó asentado en el artículo 15-a sobre comparabilidad de los precios para determinar las subvenciones y el dumping.

La OMC califica ciertas prácticas como desleales. Entre ellas, se destaca la importación en condiciones de discriminación de precios, que consiste en la introducción de mercancías en el territorio nacional a un precio inferior a su valor normal. El dumping no es un acto condenable per se, sino solo cuando se comprueba la existencia de daño a una rama de la producción. También resulta condenable cuando retrasa la creación de una rama de producción nacional y cuando favorece la introducción de mercancías en condiciones de discriminación de precios.

El precio de exportación se determina normalmente a partir del precio de transacción con base en el cual el productor extranjero vende el bien a un comprador en el país que importa. Es decir, se toma en cuenta el valor de venta de la mercancía al importador (con las previsiones necesarias para determinar que dicho precio no se encuentre influido por condiciones de trasferencias internas).

Por su parte, el valor normal de la mercancía se considera como el precio comparable, en el curso de operaciones comerciales normales, de un producto similar destinado al consumo en el país exportador. Es decir, se refiere al precio en el que se vende normalmente ese producto o un producto similar, efectuado bajo el mismo nivel comercial, fechas y volumen dentro del país y su mercado interno.

Para determinar el valor normal de la mercancía y el precio real en el que se ofrece un determinado producto dentro del mercado interno del país, es necesario tomar en cuenta las condiciones económicas y comerciales en las que aquel se vende. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando los precios internos están influidos por distintos factores, tales como el control de precios, las subvenciones u otras condiciones que no permitan que se lleven a cabo operaciones comerciales normales?

 

Es justamente aquí donde reside la importancia del cambio de estatus de China de «economía de no mercado» a economía de mercado, ya que cuando los precios internos no responden a condiciones mercantiles y, por consiguiente, a la ley de oferta y demanda, sino a políticas determinadas por el control de una economía centralmente planificada, no puede hacerse una comparación adecuada ni determinarse el valor normal de la mercancía.

Ello permite a los miembros de la OMC actuar en las cuestiones de dumping, estableciendo hasta ahora una metodología distinta a la especificada dentro del artículo VI del GATT. En definitiva, se habilita la utilización de los precios de un tercer país para comparar los precios y formar el valor normal de la mercancía y así determinar el margen de discriminación.

Esta metodología, regida bajo el principio de «economía de no mercado» que permitía la utilización de bienes similares de un tercer país, ha estado vigente para China desde el 12 de diciembre de 2001 hasta el 11 de diciembre de 2016. Una vez transcurridos estos 15 años, dejarán de operar los principios del apartado a-ii del artículo 15, tal como lo establece el apartado d) del mismo artículo. China tendrá un nuevos estatus comercial en la OMC, lo que provocará un cambio de 180 grados en el comercio mundial.

Ahora China deberá manejarse con las mismas reglas de mercado que rigen para todos los miembros de la OMC.

Sin embargo, esta situación resulta engañosa. En primer lugar, porque la excepción realizada hasta ahora no determina que transcurridos los 15 años China vaya a tener el estatus de economía de mercado, sino únicamente que dejará de aplicarse el principio de «economía de no mercado» bajo los supuestos del apartado a-ii. Es decir, que dejarán de atribuírsele tales principios cuando haya demostrado ante aquellos miembros que previamente a su adhesión cuenten en sus legislaciones con criterios de mercado que una rama de producción o un sector determinado se manejan bajo condiciones de mercado.

Los países miembros de la OMC, y entre ellos los de América Latina, tienen la obligación de adecuar su legislación nacional para otorgar jurídicamente ese nuevo estatus a China. México, por ejemplo, bajo el artículo 33 de la Ley de Comercio Exterior, refiere al principio de «economía de no mercado» bajo el concepto de economía centralmente planificada. La situación precedente le permitió hacer uso de tal metodología durante los últimos años para obtener una aproximación más adecuada del margen de discriminación en las demandas de dumping con China. Sin embargo, al transcurrir el periodo señalado por el protocolo de adhesión de China, es normal preguntarse cuál será la vigencia de tales disposiciones.

La OMC estipula que el criterio de país sustituto utilizado por parte de México dejará de aplicarse en las investigaciones de dumping de China previa demostración de la existencia clara de condiciones de mercado en la rama de producción sometida a investigación. Es decir que la carga de la prueba recaerá a partir del 12 de diciembre sobre los productores chinos.

http://nuso.org/articulo/china-economia-de-mercado/

 

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Presencia de chinos en Bolivia (Columna)

Presencia de chinos en Bolivia (Columna)

POR: DEMETRIO REYNOLDS

Para los “populismos autoritarios”, China se quedó en el pasado; no saben que a partir de los años 80 dio un giro espectacular hacia el capitalismo, para no hundirse como los otros. Saben que los negocios son negocios. El dictador chino Den Xiaoping fue quien lanzó la famosa frase de pragmatismo: “No importa el color del gato, con tal de que cace ratones”. No es que han abandonado la doctrina comunista; sólo han puesto por delante la economía; la ideología viene después. No a la inversa, como sucede en Bolivia.

Una de las características de los chinos --en China-- es el respeto a la autoridad y a las normas que rigen su vida pública y privada. Y aquí son otra cosa. Sin mayores detalles, anotamos en seguida algunos casos que publicó la prensa. El cuento chino de las barcazas es antiguo: ¡Quien creyera! Bolivia pagó por adelantado unos 30 millones de dólares, y nunca ha visto las tales barcazas ni los verdes. “Una fiscalía reveló que chinos vendieron maquinaria sobrevaluada y se fueron”; “las empresas chinas maltratan a nuestros obreros y desconocen elementales normas laborales bolivianas”.

Pero la Camce se llevó la flor. No hay muchas en el mundo con sus características. No rechaza nada; tiene la voracidad de un pulpo. Participó en el reparto de una truculenta telenovela nombrando gerente comercial a una joven mujer, la misma que logró amarrar contratos millonarios con el Estado, y, de paso, por casualidad, tuvo un hijo con el jefazo. De estos hechos se desprende una hipótesis: sin el tráfico de influencias ejercida por dicha mujer, no se hubieran firmado los contratos. Pero aunque tantas veces se mencionó a la empresa china, ésta no se dio por aludida. Y la Fiscalía, tan ágil en otros casos, parece que por miedo guarda silencio.

No es menos significativa la presencia de los chinos en otro ámbito. Como se recordará, Morales expulsó a varios organismos norteamericanos, incluso al embajador. Fue su audacia más aplaudida porque –supuestamente-- le asestó un duro golpe al enemigo. Sin embargo, pese a las expulsiones, la sombra fatídica del imperio nunca dejó de perseguirlo, y la soledad no dejó de ser la otra sombra. “Ahora ya no estamos solos”, dijo en estos días después de entrevistarse con un alto funcionario chino.

La alusión despejó las dudas. En la práctica el trueque ha sido un imperio por otro, el del “sol naciente” ha reemplazado al norteamericano. Morales podía hacer suya aquella frase del expresidente Wálter Guevara Arce: “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Y es evidente que ninguna potencia va a ninguna parte por generosa. Diríase que con el cuantioso crédito chino (algo así como 10 mil millones de dólares) Bolivia se está poniendo con sus manos un dogal peligroso, sin haber resuelto el problema de la dependencia: “No se trataba de cambiar de amo sino de dejar de ser perro”, como dijo alguien.

El autor es escritor, miembro del PEN Bolivia.
http://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20161116/columna/presencia-...

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