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Los dueños de Margarita y las frustraciones que suman y siguen

Aquí los editoriales de los principales diarios de la ciudad de Tarija –El Nacional y El País—que llaman la atención sobre temas vitales para Bolivia

EDITORIAL DE EL NACIONAL: LOS DUEÑOS DE MARGARITA

El Nacional, Tarija, 30/03/12.- ¿A quién creerle? ¿A Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), que en sus últimos reportes informa que YPFB Chaco es socia del Bloque Caipipendi junto con Repsol YPF y BG? ¿A PAE E&P que dice que ella sigue participando con el 25% en el Bloque Caipipendi donde está ubicado el Campo Margarita junto al Campo Huacaya?

En enero pasado el gobierno anunció que PAE E&P no cumplió sus obligaciones en materia de inversión y que, sendo decreto supremo mediante, “nacionalizó” su participación del 25% en el contrato suscrito con YPFB para el Bloque Caipipendi.

Pero ni el decretito aparece. Ésta vez el gobierno parece haber obrado con más cautela, para no caer en la irresponsabilidad (así calificó la ministra Teresa Morales a la firma del decreto de creación de Azucarbol, firmado también por Evo Morales) de publicar otro decreto que no cumplirá. Al menos no es cumplido en los ya casi 70 días transcurridos desde el anuncio.

Lo único que anda a gran velocidad son las inversiones destinadas a desarrollar los referidos campos de Margarita y Huacaya, cuyo producto (el gas), está destinado a la exportación y nada a la industrialización.

Sobre esto último, ha sido el propio presidente Evo Morales que, intentando explicar los nulos avances en la industrialización del gas – una demanda social que prometió cumplir para llegar al cargo que ahora ejerce – necesita más tiempo y científicos para avanzar en esa ruta. Claramente, Morales carece de asesores técnicos y financieros o los que tiene no le dicen que puede comprar tiempo, científicos y tecnología. Bolivia dispone hasta de dinero para eso. Lo que sí hace falta, y mucha, es la voluntad política de industrializar el gas. El no hacerlo sólo beneficia a las transancionales del gas y a los países a los cuales exportamos esa materia prima energética.

¿Por qué no exige a Brasil un paquete accionario de las petroindustrias que está instalando para producir úrea y etilenos con el gas enriquecido que compra a Bolivia? Brasil ha incumplido sistemáticamente sus compromisos con Bolivia, como el de instalar 24 termoeléctricas y asociarse con YPFB para desarrollar polos petroquímicos, entre otros. Brasil está comprando tecnología y servicios para ello. ¿Qué le impide a Evo hacer lo mismo? ¿Es más rentable para Bolivia recibir intereses de 0,3% anual por prestar los 12 mil millones de dólares de reservas internacionales a bancos y países que, a su vez, utilizan esos recursos para financiar a sus petroleras que explotan nuestras materias primas?

¿Están preparados nuestros gobernantes para generar y formar industrias? ¿O son tal vez otro tipo de compromisos que les impiden hacerlo?

Lo notorio aquí es que, mientras Evo pide más tiempo y científicos para industrializar el gas, los avances de Gaffney sobre la supuesta conectividad de reservorios de Margarita y Huacaya y las veloces inversiones en desarrollo de estos campos por parte de Repsol, BG y PAE E&P (no Chaco YPFB), causan verdadero regocijo entre éstos. Pero parece un regocijo compartido con las autoridades bolivianas y de YPFB.

Así lo revela el comunicado de Repsol YPF difundido hace dos días informando de la firma de un contrato llave en mano para ampliar la capacidad de procesamiento de gas de la Planta Margarita: “De esta forma, se avanza en el compromiso asumido con el Estado boliviano –a través de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB)- y en el objetivo de convertir a esta área en el eje principal del abastecimiento de gas boliviano a la Argentina y aumentar la provisión al mercado interno”.

Más claro: gas.

EDITORIAL DE EL PAÍS, TARIJA. FRUSTRACIONES QUE SUMAN Y SIGUEN

El País, Tarija, 30/03/12.- El gas y su aprovechamiento valorizándolo por la petroquímica es, sin duda, una de nuestros mayores intereses, como tarijeños y como bolivianos. Pero hay otros, que no son menos importantes, varios otros, y entre ellos destacan el litio de Uyuni y el hierro del Mutún, ambos mentados hace décadas como grandes esperanzas para concretar el desarrollo económico boliviano y ambos sistemáticamente postergados.

Una vez despertadas las expectativas aparece el riesgo de la frustración y ahora estamos sintiendo con fuerza ese sentimiento a propósito del anuncio brasilero de que explotará los yacimientos de hierro del Mato Grosso, ahí cerquita del Mutún.

Ese Mutún fue privatizado, pero no por el gobierno de Sánchez de Lozada, sino por este, el de Evo Morales, que en el 2006 entregó por 40 años el yacimiento de hierro del Mutún, el más grande del mundo, a la transnacional india Jindall Steel, que impuso sus condiciones económica-financieras y anunció beneficios menores a los inicialmente previstos por el gobierno. Beneficios todavía dudosos.

Los primeros 20 años del contrato, Jindall Steel explotará el yacimiento en forma exclusiva, y los siguientes 20 años en sociedad con el Estado, que será socio minoritario.

Cuando se firmó ese contrato, era Ministro de Planificación Carlos Villegas, el mismo que ahora se mantiene en el gobierno como “presidente interino” de YPFB y él, en aquella oportunidad, aseguró que habría “producción tanto de materia prima como de acero, fierro de construcción, etc.”.

Y los bolivianos comenzamos a tener expectativas con “la siderurgia”. Expectativas que ahora tienen más sabor a frustración porque BNA nos informa que estudios preliminares confirmaron la existencia de un yacimiento de mineral de hierro en el estado brasileño de Mato Grosso que alberga 5.290 millones de toneladas de recursos con 40,5% de ley con un contenido de 2.140 toneladas métricas.

El depósito, en que trabaja la firma brasilera IMS Mineração, y se ubica en la ciudad de Juína, 743 kilómetros al noroeste de la capital estatal, Cuiabá. Las pruebas en Juína se han prolongado por seis años y los estudios de factibilidad que se están realizando estarían listos en junio del 2013.

El yacimiento de mineral de hierro Juína ha sido comparado con Carajás, en el estado de Pará. El complejo Carajás, de propiedad de la minera local Vale (para la cual, como hemos dicho en otra oportunidad, “todo vale”) tiene la mina de hierro más grande del mundo con un mineral de alta calidad, cuya ley llega a 65%.

Y lo que se anuncia como proyecto siderúrgico en Mato Groso está, precisamente, en ese pedazo de territorio que Bolivia perdió por tratados en 1867 y en 1928, que a esta altura ya comienzan a doler como esas fatídicas guerras del Pacífico, del Acre y del Chaco.

Se está demostrando así que no hacen falta guerras para perder nuestro patrimonio nacional. Con administrarlo mal es suficiente.

La privatización del Mutún fue muy cuestionada cuando se hizo. Luego, la Jindal demostró tener más interés por el gas que por el hierro y finalmente el anhelo de siderurgia pasó a dormir el injusto sueño de los litigios interminables.

Y seguimos acumulando frustraciones.

** Este es un servicio de la Plataforma de Política Energética, un espacio permanente, plural y abierto a todos, para compartir información, generar conocimiento y promover el debate público sobre los temas fundamentales del sector energético (www.plataformaenergetica.org)

Sabado, 30 de Agosto de 2014
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