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EL PROYECTO HIDROELÉCTRICO DEL MADERA Y EL PROYECTO MÚLTIPLE DE MISICUNI

Análisis de dos importantes emprendimientos que concitan la atención de los especialistas

Hernán Zeballos H.

Conviene recordar algunos antecedentes. El río Madera es el más importante de Bolivia, debido a la cuenca de drenaje que abarca el 60% del territorio nacional y prácticamente todo o parte de los departamentos de Bolivia, con excepción de Tarija.
Su caudal medio anual de 17.000 m3/s representa el 96% de escurrimiento anual de superficie en Bolivia y contribuye con 10% del caudal del río Amazonas, la fuente más grande de agua dulce del planeta.

El potencial hidroeléctrico del río Mamoré – Madera entre Guayaramerín y Abuna, está estimado en 43.000 GWh por año, equivalente a 21 Tcf de gas natural, que serían necesarios para producir la misma cantidad de energía en 50 años, con turbinas de ciclo abierto actuales. En 59 años, el potencial hidroenergético del tramo indicado supera las reservas probadas de gas natural, como equivalente (Fuente: Boletín SG – SIRENARE 2/05, OCTUBRE 2005).

Entre Guayaramerín en Bolivia y Porto Velho en Brasil, a lo largo del río Madera existe un potencial hidroeléctrico de 82.000 GWh/año, comparado con 90.000 GWh/año, que es la producción media anual actual de la central hidroeléctrica de Itaipú. Esta central binacional es compartida por el Paraguay y Brasil, en 50% para cada, tanto en propiedad de la instalaciones, la potencia instalada, la producción, las regalías y los ingresos que genera.

El avance sobre los estudios de este proyecto, a cargo de la firma canadiense TECSULT, corresponde al cumplimiento del D.S. 28389 de 6 de Octubre del 2005, el cual determina lo siguiente: “Art. 5, la realización del estudio hidroeléctrico de la cuenca del río Madera y del río Beni estará a cargo de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE),” la cual ha contratado varios estudios hidroeléctricos, entre otros, el que nos ocupa.

Sensiblemente el proyecto parece haberse divorciado totalmente de la iniciativa conjunta que partió hacen por lo menos 15 años, por parte del Brasil, el cual está ya ejecutando los proyectos Santo Antonio y Jirau, lo cual, según la información proporcionada por los consultores, “los impactos en el medio natural del territorio del Brasil, tienen potencial de repercusiones en Bolivia”, debido a ello TECSULT “efectuará análisis hidraúlicos y sedimentología con el fin de validar la envergadura exacta del embalse Jiraú; se elaborará el estudio de impacto, dentro el cual se evaluarán los impactos identificados en territorio nacional”.

Como parte del estudio global se identifican los aprovechamientos hidroeléctricos de los ríos Beni, tramo Riberalta confluencia con el río Mamoré, en Villa Bella; Mamoré desde Guayaramerín hasta Villa Bella y Madera, desde Villa Bella hasta su confluencia con el río Abuna”. Todo este aprovechamiento generaría una potencia aproximada de 3.000 MW.

Los estudios actuales contemplan: i) alternativas de aprovechamiento hidroeléctrico a nivel de prefactibilidad, a lo largo de los ríos Maderá, Mamoré y Beni; II) georeferenciación de la zona de estudio por el IGM y el levantamiento topográfico LIDAR por la empresa SGT; iii) Levantamientos batimétricos (profundidad) de los ríos Beni, Mamoré y Madera por el Servicio Nacional de Hidrología Naval; iv) medidas sedimentológicas y caudales por el SENAMHI”.

Enhorabuena. Este es uno de los proyectos geoestratégicos para el país, su importancia económica, social y política es vital para los departamentos amazónicos. La ejecución del proyecto hidroeléctrico de Cachuela Esperanza no parecería conveniente, pese a que se incluye en los estudios.

EL PROYECTO MÚLTIPLE DE MISICUNI

Retomando los estudios presentados y debatidos en el “Taller Internacional sobre Hidrogeneración y los Proyectos en Bolivia”, me referiré en esta oportunidad a dos avances presentados por ENDE, en relación con proyectos de importancia extraordinaria para la “llajta”.

El primero, el proyecto de propósito múltiple de “Misicuni”, una iniciativa nacida hace unos 50 años, que ya ha tenido una primera fase con la construcción del túnel de trasvase de las aguas de las cuencas Misicuni, Putucani y Viscachas hacia el valle central de Cochabamba. Tal como fue planteado desde su inicio, este proyecto, vital para el desarrollo cochabambino, proveerá agua para riego de unas 18.000 Has. en las áreas de El Paso, Pairumani y Vinto Sipe Sipe, lo que permitiría expandir la producción de leche, frutas y hortalizas, tanto para la creciente población del ámbito metropolitano de Cochabamba, y probablemente hasta para exportación. Con técnicas mejoradas para un uso más eficiente del agua, probablemente se puede lograr una superficie mayor de aprovechamiento.

El segundo componente, la dotación de agua potable a una población urbana sedienta, cuyos problemas se han agravado desde la guerra del agua, que logró un premio internacional para un líder, pero que dejó con limitaciones para las necesidades más elementales y sed a los más pobres de la ciudad.

El tercer componente, expuesto con mayor detalle, permitiría añadir 80 MW de energía eléctrica, a partir del embalse, ya definido en el periodo de Manfred Reyes Villa, para una presa de 70 m. de altura. La extensión de un túnel de baja presión, instalación de la casa de máquinas, montaje de la tubería forzada, el equipamiento electromecánico de generación, instalación de una subestación, la construcción de un embalse de compensación inferior y la línea de transmisión. Se espera que las obras se inicien este 2010 y estén concluidas a finales del 2013. El monto de la inversión se ha calculado en US$ 114.100.000 con un crédito del BID por US$ 101 millones y la diferencia aportada por el Gobierno central.

Este componente sin duda reforzaría, proveyendo energía segura y, esperemos a precio razonable, el lograr un mayor desarrollo industrial a un departamento que está bastante industrializado.

Las actividades actuales se refieren a la actualización del diseño final, la preparación de los documentos de licitación, la elaboración del Estudio de Impacto ambiental (EIA), la consulta pública y la licitación. El BID ya ha aprobado el financiamiento. La línea de transmisión será de 50 Km., dando una idea de la magnitud del área de influencia con línea de distribución de 230 kv.

El otro proyecto identificado es el de San José, que viene a ser un tercer escalón de la cascada de aprovechamientos hidroeléctricos de la cuenca alta del río Chapare, conformada actualmente por las centrales hidroeléctricas Corani y Santa Isabel, que han sido en el pasado inmediato las principales proveedoras de energía hidroeléctrica al SIN.

Este proyecto generaría 126,9 MW y permitiría inyectar energía eléctrica al SIN, para lo cual se necesita construir una presa de regulación horaria, un túnel de aducción y dotar de todo el equipamiento electromecánico de generación y subestación, así como la línea de transmisión. Se espera que las obras se inicien el 2010 y esté operando el 2014. La inversión estimada es de aproximadamente US$ 195 millones, faltando definir la fuente de financiamiento.

Este proyecto sin duda proveería de energía para consumo domiciliario y para apoyar ese territorio de nuevo desarrollo que es el Chapare.

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