Energía - Otras fuentes

 

Perspectiva Energética N° 1

El presente boletín se constituye en resumen semanal de la actividad energética y extractiva de Bolivia y el Mundo, actividades que envuelven una serie de efectos desde lo ambiental, económico y social, que por lo general no considera la palabra de los sectores afectados.

La Plataforma Energética promovida por el CEDLA, es un espacio participativo, plural y democrático para compartir y sistematizar información y análisis; generando conocimientos y promover la investigación y el debate público sobre la política energética y dentro de ella, el futuro de los hidrocarburos y minería en Bolivia.

Invitamos a su lectura.

Presidentes Ecuador y China presenciarán inauguración central hidroeléctrica

Los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de China, Xi Jinping, presenciarán el próximo viernes, desde Quito, la inauguración de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, en la que se invirtieron más de 2.200 millones de dólares, financiados por ambas naciones, se informó hoy.

El ministro de Electricidad y Energía Renovable, Esteban Albornoz, indicó Correa y Xi se reunirán en la sede del Sistema Integrado de Seguridad (ECU 911), para presenciar desde allí la inauguración de la operación completa de la central, situada en una zona amazónica del país andino.

En una rueda de prensa, Albornoz recordó que la central hidroeléctrica aprovecha las "aguas del río Coca, un poco antes de que se junten los ríos Salado y Quijos, a través de un túnel de 25 kilómetros, el más grande que se ha construido en el país y en el Pacífico sur".

Detalló que, posteriormente, se llega a un embalse y se aprovecha una caída de 620 metros para, con esa fuerza, mover las ocho turbinas de la central, considerada como una de las obras emblemáticas de la administración de Correa, en el poder desde 2006.

El ministro señaló que la central que inaugurarán el próximo viernes, "tiene la capacidad de satisfacer la demanda de todos los hogares ecuatorianos".

Detalló que en Ecuador existe la demanda residencial, industrial y comercial, y "Coca Codo Sinclair, por sí sólo representa el 30 por ciento de la energía eléctrica que necesita el país", subrayó.

Agregó que la central, de 1.500 megawatios, y cuya construcción tomó unos seis años, "genera un ahorro de más de 600 millones de dólares al año" pues desplaza la generación térmica que utilizaba combustibles importados.

"Coca Codo Sinclair cambia la historia eléctrica del país", comento al señalar que en 2006-2007, "apenas el 45 por ciento" de la energía que se consumía en el país era hidroelectricidad pese al potencial hídrico de la nación, que en los últimos años le ha apostado a ese tipo de generación de energía.

Indico que el costo de la hidroeléctrica, sin impuesto al valor añadido (IVA), ascendió a 2.245 millones de dólares (la mayor parte con financiación del Eximbank de China y el resto de parte del Gobierno ecuatoriano), y apuntó que fue fiscalizada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de México, y consultoras locales.

"Además, habíamos contratado expertos de todo el mundo, vinieron expertos de Suiza, de Alemania, para revisar cómo avanzaba el proyecto", agregó al indicar que los delegados de la empresa fiscalizadora mexicana estuvieron permanentemente en Ecuador.

El ministro, que anunció que hoy renunciará a su cargo para participar como candidato a la Asamblea Nacional en los comicios de febrero próximo, apuntó que Ecuador, que era importador de energía, se ha convertido en los últimos años en exportador de energía a países como Colombia y Perú. EFE

http://www.wradio.com.co/noticias/economia/presidentes-ecuador-y-china-p...

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Protestas en China contra una planta de reciclaje nuclear chino-francesa

(EFE).- Ciudadanos del este de China han protagonizado dos días de protestas contra la construcción de una planta chino-francesa de reciclaje de residuos nucleares en su localidad, una muestra de la preocupación de la ciudadanía por este tipo de proyectos.

Miles de personas se concentraron este fin de semana en el centro de la ciudad portuaria de Lianyungang, en la provincia oriental de Jiangsu, después de que circularan rumores sobre la futura construcción de una planta de reciclaje y reprocesamiento nuclear en la urbe, informó el diario "South China Morning Post" (SCMP).

Un gran dispositivo policial fue organizado para controlar la manifestación y se vivieron algunos momentos de tensión en la noche del domingo, si bien las autoridades dejaron que la protesta se celebrara a pesar de que se había advertido a la ciudadanía de que la movilización no contaba con autorización oficial.

Los residentes protestaron al grito de "boicot a los residuos radiactivos" y manifestaron su preocupación por su seguridad y su salud.

El Gobierno local publicó un comunicado a última hora del domingo explicando que el proyecto aún está en discusión e instó a no dejarse llevar por los rumores y a no participar en protestas.

Un empleado del Ejecutivo explicó al diario oficial "Global Times" que la decisión la tomará el Gobierno central.

La planta en discusión, que se espera que empiece a construirse en 2020, es un proyecto entre China y Francia que busca gestionar las 800 toneladas de residuos que producen anualmente las centrales nucleares del país, señala el periódico oficial.

La planta de gestión de residuos será construida por la Cooperación Nacional Nuclear de China (CNNC), con tecnología de la francesa Areva, después de que ambas firmaran un acuerdo en 2012 durante la visita a China del presidente francés, François Hollande.

Francia es líder en este tipo de tecnología, que se basa en utilizar el combustible gastado para convertirlo en útil y poder utilizarlo en otro tipo de reactores, que China por el momento solo posee en "fase experimental".

El plan se enmarca dentro de los planes de China por convertirse en una potencia nuclear, con actualmente 35 reactores operativos y 20 más en construcción, según datos de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

El Gobierno pone sus esperanzas en este tipo de energía para reducir la contaminación que sufren sus principales ciudades, si bien sus objetivos se topan con el descontento del público.

La falta de transparencia tampoco ayuda a calmar los ánimos. Hace tan sólo unos días China revelaba un incidente en una de sus centrales nucleares más de un año después de que ocurriera. EFE

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Documento de Cedla - China incursionó en sectores importantes de economía boliviana

China consolida su presencia política y financiera en Bolivia, según el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) que considera, además, que “a medida que se consolida la presencia del gigante asiático en el país, también se consolidan las relaciones asimétricas y el rol de dependencia de Bolivia”.

Cedla afirma que “la geopolítica china significa para ese país el acceso y control presente y futuro de los recursos naturales, inversiones en logística de transporte e infraestructura con una visión de negocio favorable a sus empresas y, además, busca consolidar su presencia permanente en la región”.

http://www.eldiario.net/noticias/2016/2016_06/nt160630/principal.php?n=7...

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Alemania se come la industria eólica española para contrarrestar el auge de los fabricantes chinos

El pez grande se come al chico. Es lo que suele suceder en el reino animal y también en el de los negocios. Pero como en todo hay excepciones aunque ahora no es el caso. La fusión entre Siemens y Gamesa para unir los negocio eólicos ha dado un vuelco al mercado de aerogeneradores mundial.

Alemania ha procedido a comerse a los dos grandes fabricantes españoles, Gamesa y Acciona, para intentar frenar el auge de los fabricantes chinos, sobre todo el de Godwind.

Cuando el próximo año se lleve a cabo la fusión, Siemens-Gamesa será el mayor fabricante de turbinas eólicas del mundo por potencia total instalada, por delante de Vestas, con aproximadamente el 15% del mercado mundial.

El año pasado los chinos de Goldwind fueron por primera vez el fabricante que más potencia eólica instaló. En 2014 fue General Electric, que ha apostado también por hacerse con la francesa Alstom y es posible que se haga con el negocio de Gamesa en offshore en la joint venture Adwen.

Goldwind se ha convertido en el coco para los alemanes. Es por ello, que ya que no pueden producir más molinos que los chinos, lo mejor es crecer a base de compras. Y eso es lo que han hecho tanto Nordex con Acciona, que ya son el quinto fabricante del mundo, como ahora Siemens con Gamesa.

Pérdida de poder

España deja de tener dos de los mayores fabricantes del mundo por estar presente en el número uno y en el quinto. Pero sin tener el poder de decisión en ambas compañías. Ahora los que mandan son los alemanes.

Parque San Pedro, en la isla de Chiloé, en Chile. FOTO: Gamesa

La industria eólica germana quiere seguir siendo líder mundial a costa de lo que sea. No quiere perder el cetro, aunque lo normal es que a lo largo de los años Goldwind acabe por quitarles el sitio más alto del podio.

La gran competitividad del mercado eólico mundial ha provocado estos movimientos de fusión y adquisición. La unión hace la fuerza. GE con Alstom, Nordex con Acciona y ahora Siemens con Gamesa. 

Siguen solas la danesa Vestas y la china Goldwind. Podría haber nuevos movimientos. Pero será difícil verlos a corto plazo. Ahora toca el turno para que el mercado entre en competencia.

Mientras que Goldwind seguirá apostando por la eólica onshore (tierra), Siemens tiene claro que el futuro va sobre el agua, en eólica marina, donde es el mayor fabricante del mundo con bastante diferencia del resto de competidores.

Ahora, junto a Gamesa, el nuevo gigante eólico, tiene una gran ventaja respecto a otros fabricantes. No es otra que estar presente en casi todos los mercados, algo que Goldwind no puede decir porque solo está en China y alrededores.

Gamesa lleva a Siemens a mercados como el asiático o el latinoamericano donde no tiene presencia. Además, es en estos mercados donde se esperan fuertes incrementos de nueva potencia eólica en los próximos años.

España pierde autoridad, no se puede negar, pero la industria eólica española seguirá aportando su conocimiento e innovación por todo el mundo.

Se abre una nueva etapa, apasionante, dentro del sector eólico. La unión de Gamesa y Siemens superó también a Goldwind en aerogeneradores instalados en 2015. Se espera una gran batalla por ganar este año. ¿Quién será?

http://elperiodicodelaenergia.com/alemania-se-come-la-industria-eolica-e...

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Nuestra palabra: la China en Bolivia

Nuestra palabra, la China en Bolivia

La Plataforma Energética iniciativa impulsada por el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), en un nuevo ciclo, se ratifica como espacio participativo, plural y democrático para compartir y sistematizar información y análisis, generar conocimientos y promover la investigación y el debate público sobre la política energética y, dentro de ella, el futuro de los hidrocarburos, la minería de Bolivia y Latinoamérica.

Presentamos una serie de temas considerados vitales para nuestro país y Latinoamérica, éstos inciden en la política fiscal, la industria extractiva y deuda externa y sus efectos en el futuro de la región. 

A través de este espacio reflexivo buscamos contribuir a la interacción amplia de expertos, centros de investigación, instituciones públicas y privadas y organizaciones sociales y empresariales.

Por sus objetivos, la Plataforma no pretende atribuirse representación social o sectorial alguna ni tiene la intención de elaborar propuestas de política energética. Sin embargo, los resultados y productos de las investigaciones y el debate son insumos útiles para la evaluación y formulación de políticas por parte de quienes corresponda.

En esta entrega, exhibimos la presencia China en Bolivia en un nuevo contexto de América Latina y el mundo y sus efectos en nuestro medio, los mismos que pasan desde la deuda externa, extractivismo, hasta la violación de derechos laborales.

Si bien hasta fines de los años ochenta y comienzo de los noventa, la presencia de empresas chinas se limitaba a inversiones en el sector gastronómico, actualmente la presencia de capitales, empresas y súbditos chinos se ha acrecentado desmedidamente, sentando presencia en la economía en varios sectores, desde el automotriz, construcción y tecnología industrial, en muchos casos a través de contratos millonarios con el gobierno a nombre del Estado boliviano.

En nuestra comprensión, el interés de China por nuestro país, radica en asegurar más recursos naturales para mantener su industria, en medio de condiciones ventajosas desde la flexibilización laboral y ambiental, teniendo como aliado al gobierno, quien en más de una oportunidad defendió la presencia de capitales chinos.

Desde el CEDLA y la Plataforma Energética, consideramos que todo apunta que las empresas y capital chino, llegaron para quedarse por buen tiempo, buscando acumular grandes ganancias, en una Bolivia que se perfila como territorio libre para la operación de consorcios chinos, con todas las consecuencias de endeudamiento, pérdida de soberanía financiera del país y la violación de la leyes laborales nacionales, derivando a una nueva dependencia del capital transnacional.
Visítanos: www.plataformaenergetica.org

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China deja de comprar en América Latina

China deja de comprar en América Latina

La región debe ganar valor añadido y mejorar el capital humano para recuperar el interés del país asiático

 

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El idilio entre América Latina y China ha perdido sex appeal. Después de 15 años de una relación intensa, en donde los flujos comerciales se multiplicaron por 22, el vínculo entre estos dos titanes emergentes cambia de rumbo. El insaciable apetito de Pekín por las materias primas de Latinoamérica se ha terminado y ha dejado malherido al Nuevo Mundo, que busca, en medio de una recesión económica, algo que estimule el desarrollo.

El distanciamiento comercial del gigante de Oriente —aderezado con la caída del precio de las materias primas y el cambio de política monetaria en varios países ricos— ha dejado tocado al producto interior bruto (PIB) latinoamericano en 2015, con una caída del 0,1%, el primer dato negativo desde 2009. "América Latina necesita transformarse estructuralmente para seguir siendo un mercado atractivo para China", dice Mario Pezzini, director del centro de desarrollo de la OCDE.

El reto que propone el organismo internacional no es sencillo. La región requiere políticas decididas de diversificación productiva, mejora de calidad de bienes y servicios y una integración regional, resume Ángel Melguizo, jefe de la unidad para América Latina de la OCDE.

 

China se encuentra en un momento de transición caracterizada por un menor dinamismo en el crecimiento y una mayor dependencia del consumo interno. Dicho cambio está acompañado de un envejecimiento demográfico, una mayor urbanización y un aumento continuo de los hogares de renta media, reza el estudio Perspectivas Económicas de América Latina 2016 publicado por la OCDE. "Esta nueva realidad puede ser beneficiosa para los países de Latinoamérica", afirma Jorge Sicilia, economista jefe del BBVA. El país asiático se ha convertido en parte fundamental para el subcontinente: es el segundo socio comercial de la región, detrás de EE UU, pero a nivel individual es el principal aliado de Brasil, Chile y Perú y segundo de México, Venezuela y Argentina.

Financiación responsable

"La relación entre ambos lados del Pacífico se debe profundizar e ir un paso adelante del ámbito comercial", dice Melguizo, de la OCDE. "Se deben afianzar los vínculos financieros y optimizar la financiación que llega a la región", añade. En los últimos cinco años, los préstamos chinos alcanzaron los 94.000 millones de dólares, frente a los 156.000 millones que en conjunto aportaron, en el mismo periodo, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y CAF. Esto convierte a China en el mayor inversor en la zona.

Como colofón, Pekín ha anunciado que la derrama de recursos en América Latina podría llegar a los 250.000 millones de dólares en 2025. La OCDE indica que los Gobierno latinoamericanos deberán acompañar este flujo colosal de recursos con una mayor transparencia y un fortalecimiento de las regulaciones, en especial las relacionadas con el medioambiente, sobre todo en industrias extractivas.

El reequilibrio de China traerá una recomposición del consumo y abrirá nuevas oportunidades para las exportaciones latinoamericanas, sobre todo en algunos sectores como el agroalimentario. La población del gigante asiático supone el 19% de los habitantes del mundo, sin embargo, el país solo dispone del 7% de la tierra cultivable y 6% de las reservas hídricas, lo que supone que la ingente demanda de alimentos no podrá ser satisfecha solo por su producción interna, subraya el análisis de la OCDE. "A esto hay que añadir que el país está experimentando cambios en su hábitos de consumo alimentario debido al proceso de urbanización y a la consolidación de una clase media [que podría llegar a los 1.000 millones de personas en 2030]", detalla el estudio.

Durante la próxima década China aumentará su consumo per cápita de azúcar, carne de ave y ovino alrededor de un 20%, según las estimaciones de la FAO. Al mismo tiempo, la demanda de productos como el pescado, los aceites vegetales, las frutas, verduras, la leche y la carne de ternera subirá entre un 10% y un 20% en los siguientes 10 años. Para aprovechar esta solicitud de alimentos, los gobiernos de América Latina deberán dar a sus empresas un mayor valor añadido y tendrán que persuadir a China para que demuela las barreras no arancelarías como las medidas sanitarias sobre productos semiprocesados a base de materias primas, lo que limitan las exportaciones, recomienda la OCDE. "Si las empresas agrícolas latinoamericanas quieren llegar al consumidor chino con productos finales, necesitan suscitar interés así como crear reconocimiento de marca y de país", detalla Melguizo.

Las oportunidades de América Latina en China van más allá de los alimentos. La transformación de Pekín requiere de los servicios de gestión y atención al cliente, en diversos sectores, durante las 24 horas del día. Aunado a ello, los chinos han abandonado el campo para buscar empleo en las grandes ciudades. Este fenómeno implicará una nueva planificación urbanística y una gestión medioambiental. América Latina incluso podría ofrecer servicios médicos a una población que envejece de forma acelerada. En 2011, según la aseguradora Allianz, en el país asiático había 19 personas de 60 años o más por cada 100 ciudadanos chinos en edad de trabajar. Para 2050, la expectativa es que la proporción llegue a 64 de cada 100.

Educar y producir

Para aprovechar las ventanas de oportunidad en el futuro, Latinoamérica deberá de mejorar la reserva de capital humano y la calidad de sus sistemas de enseñanza y de formación, dice Ángel Estrada, coordinador ejecutivo de asuntos internacionales del Banco de España. "La mejora de la educación", agrega Melguizo, "contribuiría a aumentar la productividad laboral, uno de los desafíos constantes de la región, además crearía empleos de alta calidad y reduciría el tamaño de la economía informal", en donde están más de 130 millones de personas, casi la mitad de la fuerza laboral, según el Banco Mundial.

"El cambio de modelo chino ha evidenciado las carencias de América Latina", comenta Germán Ríos, director corporativo de asuntos estratégicos de la entidad de desarrollo CAF. "La región tiene que hacer frente a una serie de cambios para mejorar su papel en el mundo globalizado y no solo para responder a las demandas chinas", argumenta Carlos Malamud, investigador del Real Instituto Elcano. Uno de esos retos, indica Malamud, es la integración regional. "La relación que se mantiene entre China y los países de la zona es bilateral y por lo tanto las asimetrías de tamaño, capacidad económica y poder para hacer cualquier tipo de negociación resulta muy desigual", concluye.

http://economia.elpais.com/economia/2016/05/12/actualidad/1463061973_037...

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China asegura que las relaciones con el gobierno de Macri "arrancaron con buen pie"

Mucho se habló sobre la posibilidad de que las relaciones entre la Argentina y China bajaran de nivel durante el gobierno de Mauricio Macri, luego de la afinidad establecida con el kirchnerismo, pero el embajador de ese país, Yang Wanming, aseguró que arrancaron "con buen pie".

"Abundan razones para creer que las relaciones entre China y Argentina lograrán un desarrollo más profundo, más estable y más integral en el nuevo período", pronosticó Yang.

En una entrevista con la agencia NA, el diplomático valoró las "reformas y ajustes fundamentales" en materia socioeconómica implementadas por la nueva administración "a pesar de los desafíos que aparecerían a lo largo" del proceso de cambio y manifestó su expectativa de que permitan impulsar "el repunte de la economía argentina para contribuir al crecimiento regional y global".

Por otra parte, en el amplio cuestionario que pidió responder por escrito, anticipó que la república popular buscará profundizar y ampliar la cooperación en todos los ámbitos, incluido en materia

financiera, como con el swap de divisas, que según indicó, dio "un fuerte apoyo al levantamiento sin contratiempo del cepo".

Remarcó, además, que la segunda economía mundial "no quiere tener superávit" en la balanza comercial, pese a que 2015 cerró con un rojo para la Argentina de 6.575 millones de dólares, según

datos del Centro de Economía Internacional (CEI) y propuso mecanismos para equilibrar el intercambio.

- ¿Qué perspectivas ve respecto de la relación entre China y la Argentina bajo el gobierno de Mauricio Macri?

- Con el nuevo Gobierno argentino, las relaciones bilaterales arrancaron con buen pie. A raíz de la toma de posesión del nuevo Gobierno argentino, las relaciones entre los dos países dieron un buen inicio, que se ha traducido en los contactos de alto nivel y la consolidación de la confianza política mutua. Hace poco, el Presidente Xi Jinping se reunió con su homólogo de Argentina, presidente Mauricio Macri, al margen de la Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington, ocasión en que los dos

mandatarios ratificaron la característica estratégica que disponen las relaciones binacionales y orientaron el rumbo del desarrollo de los intercambios y cooperación bilateral en todos los terrenos. A continuación, la Canciller Malcorra visitará a China en mayo, el Presidente Macri participará en la Cumbre del G20 Hangzhou en septiembre, visitas de alto nivel que sin duda alguna impulsarán

a un mayor desarrollo de la Asociación Estratégica Integral entre China y Argentina. China y Argentina, destacadas potencias en desarrollo y economías emergentes, se encuentran por igual en un período crucial para la transformación y actualización de la economía. Argentina está realizando reformas y ajustes fundamentales en sector socioeconómico, mientras que China está implementando el XIII Plan Quinquenal del Desarrollo Socioeconómico, lo que no sólo es fundamental para el desarrollo de cada uno, sino también ofrecerá históricas oportunidades para la cooperación entre ambos países. Me lleno de expectativas y confianza sobre las perspectivas de las relaciones bilaterales. China está dispuesta

a trabajar con la parte argentina para profundizar la cooperación sustancial en todos los terrenos, enriqueciendo de esta manera la Asociación Estratégica Integral e inyectando nuevas fuerzas en el

desarrollo conjunto con mejor calidad, más rentabilidad y más sostenibilidad.

- ¿Prevé modificaciones en la relación política y comercial bilateral respecto de lo que ocurrió en los últimos años?

- La Asociación Estratégica Integral siempre se base sobre el principio de la sinceridad y confianza mutua, el respeto mutuo, la igualdad y beneficio mutuo, así como la cooperación y ganancia compartida, que fue, es y será así sin cambios. En los últimos años, las relaciones bilaterales se desarrollan a gran velocidad y han conseguido resultados fructíferos, tendencia de la cual continuará en el futuro. El año próximo se celebrará el 45 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre nuestros dos países, ocasión en que estamos dispuestos a aunar los esfuerzos con la parte argentina para profundizar la confianza política mutua, elevar el nivel de cooperación económica y comercial, ampliar los intercambios sociales de manera integral, en busca de un nuevo esquema de las relaciones bilaterales en la nueva era. Abundan razones para creer que las relaciones entre China y Argentina lograrán un desarrollo más profundo, más estable y más integral en el nuevo período.

- ¿Cómo evalúa las medidas económicas tomadas por el nuevo gobierno?

- La parte china sigue de cerca a las nuevas políticas económicas y planes nacionales para el desarrollo que viene implementando el nuevo Gobierno argentino, y espera que estas medidas darán una influencia positiva en la activación del mercado exportador argentino, la atracción del financiamiento internacional y la estimulación económica. A pesar de los problemas o desafíos que aparecerían a lo largo de la reforma, tenemos la expectativa de que el Gobierno argentino sea capaz de enfrentarlos de manera apropiada, impulsando así la recuperación y el repunte de la economía argentina para contribuir al crecimiento de la economía regional y global.

- La balanza comercial suele ser deficitaria para la Argentina ¿Se puede equilibrar?

- Argentina constituye un importante socio comercial de China en América Latina, mientras China figura como el segundo socio comercial de Argentina. En los últimos años, nuestro intercambio comercial se viene optimizando con los productos más diversificados y la estructura más equilibrada. Sólo el año pasado, ambos países firmaron nuevos protocolos de exportación de productos argentinos a China, tales como la alfalfa, los embriones y semen del ganado vacuno y alimentos para mascotas. Tenemos el agrado de ver a China convertida en el mayor comprador de los productos agrícolas y la carne vacuna de Argentina.

La parte china no quiere buscar el superávit en el comercio bilateral, y está dispuesta a trabajar con la parte argentina para explorar e innovar continuamente, optimizar la estructura comercial y elevar el nivel de la cooperación comercial bilateral.

- La cooperación financiera con China fue muy importante para la Argentina. ¿Se puede profundizar?

- La cooperación financiero constituye un motor fundamental para el impulso de la cooperación económica y comercial entre China y Argentina. El financiamiento chino ha jugado un papel importante para promover nuestra cooperación en los proyectos ferroviarios, hidroelétricos y nucloeléctricos. El acuerdo bilateral de swap de divisa marcha felizmente, la sucursal en Argentina del Banco ICBC de China lanza oficialmente la operación de compensación del yuan RMB, hechos que desempeñan un papel real para ampliar los canales de financiación, blindar la estabilidad económica y financiera de Argentina, así como facilitar el comercio e inversión bilateral. Cabe mencionar que en el momento clave que el nuevo Gobierno argentino realizó la reforma cambiaria, el Banco Popular de China aceptó el canje de los 20 mil millones de yuanes RMB que posee el Banco Central de Argentina por US$ 3 mil 100 millones en el marco del convenio de swap entre ambas naciones, dando un fuerte apoyo al despliegue sin contratiempos del levantamiento del cepo cambiario. En el futuro, potenciaremos el motor financiero para alentar a las entidades financieras chinas a proporcionar recursos a los proyectos cooperativos bilaterales tales como la construcción en infraestructura. Fomentaremos intercambios entre las entidades financieras binacionales, implementando cooperación como el swap de divisas, la liquidación en moneda local y la supervisión financiera, a fin de contribuir a la actualización de

nuestra cooperación económica y comercial.

http://www.diariouno.com.ar/china-asegura-que-las-relaciones-el-gobierno...

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Más dependencia, menos desarrollo ¿Quién gana con los megaproyectos en Bolivia?

La inversión de recursos para infraestructura resulta de importancia económica y social, las políticas públicas que tendrían que dirigir esfuerzos importantes a la satisfacción de necesidades sociales de servicios de saneamiento, transporte, educación, producción y energía para las poblaciones, históricamente no son diseñadas para que el mayor porcentaje de inversiones lleguen a esos sectores. Grandes proyectos de infraestructura e industriales resultan promovidos y planificados en el país bajo el argumento de “desarrollo”, “salto industrial” y el objetivo de mantener el crecimiento económico, la competitividad, la creación de empleo y la reducción de la pobreza o con la justificación de necesidad de renta para la inversión social. Es así que las políticas públicas y los discursos gubernamentales se concentran en promocionar las mayores inversiones del Estado que se dirigen a proyectos de construcción de carreteras destinadas al comercio internacional, ferrocarriles bioceánicos, centrales hidroeléctricas para la exportación de electricidad y plantas industriales justificadas a partir del potenciamiento del mercado.

El paquete anunciado de financiamiento chino de 7500 millones de dólares para megaproyectos de transporte, hidroeléctricas, riego y plantas industriales, que llegaría a tener un gran impacto en la deuda de Bolivia; los programas de apoyo al sector transporte de la Corporación Andina de Fomento (CAF) que consolidan hasta ahora a este banco como el principal acreedor del país y los principales préstamos del Bando Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se concentran en proyectos de infraestructura a gran escala como parte esencial de la planificación del desarrollo de Bolivia.

Qué significa en realidad un “megaproyecto”?

Resultado de algunos estudios, se ha propuesto las “seis C” como herramienta teórica para intentar identificar dichos proyectos. En base a algunas de sus características más visibles, se señala que se trata de obras: colosales en tamaño y alcance; cautivadoras por los retos en ingeniería que suponen y su anti esteticismo; costosas, generalmente con costos superiores a los proyectados; controversiales; complejas y con problemas de control” [1]. No se trata de emprendimientos aislados, en los hechos constituyen una red logística y de ocupación territorial que significa la transformación del espacio y un profundo reordenamiento involucrando la modificación de las relaciones existentes, nuevos actores y dinámicas en las relaciones económicas, sociales y culturales.

Deuda, inversiones y megaproyectos en tiempos de bonanza y crisis

Desde finales del siglo XX y principios del XXI, nos encontramos en un periodo de explotación de la naturaleza que no ha tenido precedentes. La demanda creciente proveniente principalmente de los países emergentes, en particular China e India, el crecimiento de la población mundial y el desarrollo tecnológico han generado la explotación masiva de recursos naturales para su incorporación en los mercados internacionales en un contexto de elevados precios de materias primas. Sectores como la minería y el petróleo, forestal y el agro-negocio, han estado en una etapa de permanente crecimiento acompañados de cuantiosas inversiones en grandes proyectos de infraestructura ejecutados con el fin de sustentar el mercado y el crecimiento de la economía global.

Grandes obras que en general han mantenido la dependencia del financiamiento externo para su ejecución, y enfocadas en la expansión del mercado y la libre circulación de mercaderías y capitales. A través de estas obras, los territorios han resultado intervenidos para el acceso y explotación de recursos cada vez más escasos y para la interconexión de estas regiones con los centros mundiales de producción industrial, constituyendo a su vez nuevos mercados para esa producción. Las promesas usualmente fueron la creación de nuevos puestos de trabajo que probablemente fueron creados, pero no entre los trabajadores industriales sino en servicios y comercio.

Sin embargo, en los últimos años el panorama mundial ha cambiado, el "crecimiento" prometido no es el mismo para todos y menos aún sostenible, si bien China sigue creciendo a un ritmo más lento, los países latinoamericanos ya están sufriendo los efectos del proceso de reprimarización de sus economías y escaso desarrollo industrial del periodo de auge de los precios de las materias primas. Los primeros afectados resultan los trabajadores que rápidamente ven reducidos sus ingresos y fuentes de trabajo. 

Nos encontramos en un escenario de contracción de la economía mundial, reducción del volumen del comercio regional, disminución en los precios de las materias primas, incertidumbre en relación al desarrollo de las condiciones comerciales y financieras internacionales y disponibilidad de recursos, que están llevando a estrategias y acciones definidas como "colectivas", es decir, que deben adoptar “todos” los países para sostener la demanda mundial.

Las mayores economías del mundo reunidas en el G-20 [2] junto al Grupo del Banco Mundial (GBM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros bancos multilaterales de desarrollo (BMD) establecieron y se encuentran liderando desde el año 2014, medidas para combatir el estancamiento de la economía global, promover el crecimiento del G-20, impulsar en 2,1% su PIB hasta el 2018 y crear millones de puestos de trabajo. Estas decisiones que afectan las relaciones con los países en desarrollo, involucra entre sus mayores prioridades fortalecer el sector de infraestructura y concretar cuantiosas inversiones reuniendo a inversores y a promotores de grandes proyectos en todo el mundo. El año 2015, definieron que deben invertirse adicionalmente 1 billón de dólares al año hasta el 2020 en el impulso al desarrollo de infraestructuras como motor del crecimiento y el comercio internacional, destacando la importancia de la participación privada y subrayando la necesidad de facilitación y crecimiento del comercio a partir de medidas que simplifiquen y reduzcan los costos.

Este retorno poco visible de las instituciones pilares de la ideología neoliberal del Consenso de Washington (FMI; BM) se va fortaleciendo gradualmente sustentado en el “financiamiento al desarrollo” que establece “cerrar la brecha en infraestructura” como factor clave para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). De esta manera, el rápido avance de la estrategia definida por el G-20 se consolida y asumida globalmente. Los países desarrollados, el sector financiero internacional y las mayores corporaciones del mundo van avanzando para que los países en vías de desarrollo que forman parte del G-77 (que actualmente incluye a 134 países principalmente de Centro y Sud América y de África), del que es parte Bolivia, acepten las recomendaciones para enfrentar la disminución de la demanda mundial y la crisis del sistema capitalista.

Es evidente que se avecina un nuevo ciclo de endeudamiento que en los hechos ya ha sido anunciado por el gobierno boliviano, vivimos la emergencia de nuevos actores, como los bancos y empresas chinas, emerge el financiamiento de India y Rusia junto a mayor protagonismo de actores tradicionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo o la Corporación Andina de Fomento, involucrados en el crecimiento de la deuda pública de los últimos años y en particular en la constitución de nuevos marcos regulatorios, flexibilización de normas de contratación pública y ambientales, promoción e incentivos a la inversión extranjera y circulación del capital.

Nuevos instrumentos de financiamiento son creados rápidamente por la banca multilateral y están orientados en: a) apoyar a gobiernos para que ofrezcan al mercado “proyectos bien preparados y viables” para las inversiones público-privadas, b) apoyar en la definición de prioridades de inversión, reformas legales y administrativas para la participación del sector privado, c) evaluar la factibilidad de las inversiones y la factibilidad de estructuración de las Asociaciones Público Privadas (APP), d) diseñar e implementar las transacciones y e) financiar proyectos, que  responden esencialmente a una estrategia que pretende dar respuesta a la crisis con la generación de mejores condiciones para las inversiones privadas en función del interés del capital transnacional y buscando recuperar la drástica caída a nivel mundial de inversiones en infraestructura.

El beneficio de los megaproyectos

Es innegable que el discurso de “desarrollo” a partir de mega-inversiones asentado en la promoción del consumo intensivo y explotación insustentable de recursos encuentra gran receptividad en la sociedad boliviana, no solo de grupos económicos y de poder, sino también en los sectores de bajos ingresos quienes mantienen las expectativas de que las grandes inversiones del Estado se conviertan en empleos y fuente de ingresos.

Sin embargo, los megaproyectos resultan de una dinámica e interrelación de actores e impulsores que intervienen en diferentes escalas y tiempos para garantizar sus intereses.

Por una parte, la banca multilateral y bilateral continúa con la imposición de prioridades con implicancias que superan el financiamiento llegando a definir políticas y el sustento discursivo que las acompañan. El negocio de la consultoría es en general poco visibilizado, en muchos casos con resultados escasos en términos de profundidad de estudios y en particular en términos de veracidad sobre las expectativas de desarrollo que generaría un determinado proyecto; los consorcios internacionales de la construcción, que se adjudican los más grandes proyectos del país en muchos casos en cuestionados y poco transparentes procesos, y que movilizan un amplio sector industrial en sus respectivos países, resultan entre los receptores de los beneficios inmediatos. En conjunto constituyen parte del sistema que funciona para garantizar la expansión acelerada del capital en la región, promoviendo la competitividad de las empresas especializadas en la explotación de materias primas y las ganancias del capital transnacional asegurándose el acceso presente y futuro a recursos naturales a partir de la red logística de infraestructura y las facilidades regulatorias.    

Estas políticas e inversiones sustentadas en las necesidades de producción de renta y facilitación del comercio internacional, en muchos casos significan la transferencia de externalidades e impactos negativos a la mayoría de la población, antes que la generación real de beneficios. Es así, que evidenciamos la rápida expansión de periferias urbanas empobrecidas y el desarrollo de ciudades intermedias, receptoras de la población migrante del área rural que está siendo desplazada por grandes proyectos de transporte, hidrocarburos y minería, agroindustria de exportación o por las precarias perspectivas y condiciones de vida resultado de la continuidad de políticas que se rigen a las normas del mercado, establecidas en el período neoliberal.

 

[1] K. T. Frick,  en <http://waset.org/publications/8231/mega-projects-andgovernmentality>

[2] El G20 está formado por un grupo de países que constituyen las veinte mayores economías mundiales. Está compuesto por 19 países (Argentina, Australia, Brasil, Reino Unido, Alemania, la India, Indonesia, Italia, Canadá, China, México, Corea del sur, Rusia, Arabia Saudita, Estados Unidos, Turquía, Francia, Sudáfrica, Japón y la Unión Europea como bloque económico. Participan también de las mesas de discusión -aunque sin voto- los principales organismos multilaterales, como el FMI, el Banco Mundial, la ONU y la OIT. Los miembros del G-20 cuentan con más del 80% del PIB mundial, el 80% del comercio internacional y dos tercios de la población mundial.

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