El número de cooperativas mineras se duplicó en 12 años (PÁGINA SIETE)

Lidia Mamani / La Paz

PÁGINA SIETE

26 DE ENERO DE 2018

Entre 2006 y 2017, el número de cooperativas mineras asentadas  en diferentes lugares del país  se incrementó en 49,8%, de acuerdo con los datos expuestos por el Ministerio de Minería durante su rendición de cuentas públicas, el pasado 18 de enero.

El expresidente de la Comibol  Héctor Córdova  y el exministro de Minería  Dionisio Garzón  coincidieron en   apuntar que el crecimiento vertiginoso se debe a la falta de empleos alternativos en Bolivia. No obstante el aporte que realizan por la explotación de minerales es mínimo. 

   Los datos oficiales revelan que en 2006, inicio de la gestión del presidente Evo Morales, habían al menos 911 cooperativas registradas, luego la cantidad aumentó hasta alcanzar 1.816 unidades, durante 2017 (ver gráfica).

Mientras que entre 1997 y 2005  el incremento fue de sólo 8,6%.

Según Córdova, en los últimos 12 años se observó  un aumento impresionante en la cantidad empleada en el sector, los socios en estas unidades  crecieron de 50.000 a  120 mil.   

“El trabajo en las cooperativas no es agradable, es sacrificado y dañino para la salud. Si la gente se va a este sector es porque no encuentra trabajo en otro lado y porque la rentabilidad es alta, particularmente en la minería aurífera”, explicó.

Sin embargo, en el período  de análisis el  aporte que realizaron las cooperativas por regalías mineras fue de  alrededor de 300 millones de dólares, un promedio de 25 millones por año.

Paralelamente cancelaron 15 millones de dólares ya sea por transferencias, patentes y otros, añadió el expresidente de Comibol.

Asimismo, reveló que durante los 12 años  las cooperativas explotaron minerales por un valor de  12.000 millones de dólares, de los cuales sólo dejaron para el Estado el 2,62%, es decir 315 millones.

Para Garzón, si hay gran cantidad de  cooperativistas (público y privado) es porque el Estado  no es capaz de generar empleo alternativo digno y sostenible, por lo que las cooperativas mineras se vuelven generadoras de fuentes laborales.   

“Una de las maneras más fáciles  es acudir a este tipo de organizaciones que emplea personal no especializado en gran escala, por eso el crecimiento en el país, sobre todo auríferas . Incluso esto mimetiza las estadísticas sobre el empleo”, observó.

Añadió que el incremento que muestran las cifras oficiales de recaudación  tiene que ver con la mayor cantidad de cuentapropistas y la explotación que realizan.

Pero en el caso de impuestos, este sector casi no  aporta     y como los mineros operan en el mercado “negro” en la compra de materiales y víveres, su aporte impositivo  básico   es mínimo. 

Las recaudación de patentes mineras  de este grupo no es significativa porque operan en áreas fiscales de la Comibol que están  arrendadas o en pequeñas concesiones propias.

“Las cooperativas son las que menos aportan y las que más minerales extraen. El hecho refleja la crisis de generación de nuevas  operaciones mineras formales y el aumento desmedido de las operaciones informales y artesanales que aportan muy poco”, subrayó.

Las operaciones

De acuerdo con datos del Viceministerio de Cooperativas Mineras, la superficie minera adjudicada a los cooperativistas creció de 47.153 hectáreas, registradas en 2006, a 375.073 hectáreas, hasta  2013, es decir un incremento de un 700% durante  la administración del presidente  Morales.

En ese entonces, Sergeotecmin, actualmente Sergeomin, informó que en el país hay más de 2,1 millones de hectáreas distribuidas entre los diferentes operadores mineros.

La estatal Comibol tenía unas 328.801 hectáreas; las empresas privadas más de un millón de hectáreas, los operadores unipersonales más de 438 mil hectáreas y las cooperativas 375.073 hectáreas.

En octubre de 2006 cooperativistas y mineros asalariados se enfrentaron a dinamitazos en el cerro Posokoni en Huanuni.

Punto de vista
Pablo Poveda  Investigador del CEDLA

Auríferas son las que más crecieron en cantidad

Las cooperativas auríferas son las que más crecieron en el departamento de La Paz, expandiéndose a otras regiones de la Amazonia del país.

 Esto favorece a un grupo de pequeños propietarios que aprovecharon los altos precios, ya que las regiones quedan desiertas una vez que se agota el oro. Hasta 2016 había al menos 1.212 cooperativas auríferas (datos del Ministerio de Minería). 

Las regalías que proporcionan son apenas del 1,5% del valor bruto de producción; no pagan impuestos y tienen subvención en el precio de combustibles. 

En suma, su crecimiento reafirma el carácter rentista de la economía del país.

Siendo la minería un sector estratégico generador de ingresos, los aportes que realizan en la recaudación fiscal son muy bajos y volátiles. 

Durante el período hay un interesante crecimiento de la participación desde la reforma impositiva de 2007, sin embargo, este se detiene desde 2011, para caer por debajo del nivel al inicio del período, debido a la caída de precios y aumento de costos.  En efecto, en 2015 el porcentaje de participación de impuestos de la minería llega apenas a 0,64% del total.

Las recaudaciones del sector minero tienen tres fuentes, regalías, impuestos y patentes. Esta última tiene una participación marginal dentro esta estructura, pues no supera el 3%.

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