El oro del Perú fuga a Bolivia

PALABRAS CLAVE: BOLIVIA / PERU / ORO / MINERIA ILEGAL / 
Expreso.- 
La Sunat está poniendo en peligro el proceso de formalización de los mineros peruanos que ha demandado una gran inversión de tiempo y recursos y que todavía no comienza a dar frutos.

Es importante tener en cuenta que, desde el año 2013, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de Bolivia viene registrando un dato contradictorio: el total de exportaciones de oro boliviano que se vende en el mercado internacional es “astronómicamente” mayor que la cantidad de oro que se produce. ¿Cuál es la explicación de este desbalance?

Recientemente, Edmundo Polo, presidente de las Cooperativas Auríferas de La Paz, indicó que un porcentaje del mineral precioso que se exporta como “boliviano” es, en realidad, oro peruano proveniente de la extracción informal que ingresa a Bolivia de contrabando por Puno.

Cuando en el 2012 se inició el proceso de formalización de las actividades de exploración, explotación y beneficio de la pequeña minería y la minería artesanal, se esperaba que, en un periodo de dos años, los más de 60 mil mineros que se inscribieron en el Registro Nacional de Declaraciones de Compromiso quedaran formalizados para fines de 2014.

Sin embargo, llegada esta fecha, no hubo ningún minero formalizado en el Perú.

Ante todo, el procedimiento dispuesto por el Ministerio de Energía y Minas, bajo el decreto legislativo 1105, no fue fácil ni barato.

Aún con todo, el Estado amplió el proceso de formalización, creando el Registro de Saneamiento bajo decreto legislativo 029-2014-PCM para los mineros pequeños y artesanales, disponiendo que los inscritos en 2012, y aún en proceso de formalización, debían obtener un RUC, además de cumplir con obligaciones formales establecidas por la administración tributaria: realizar declaraciones, llevar libros contables, entre otras.

Es entonces que Sunat empieza fiscalizar el cumplimiento de las nuevas obligaciones de los mineros en proceso de formalización. Esto llevó a que la entidad recaudadora efectuara requerimientos y pedidos de información que desconcertaron a los mineros que no estaban en condiciones de afrontar dicha fiscalización.

Así, la comercialización de oro en Puno se tornó sumamente complicada y engorrosa, al punto que, actualmente, para los mineros en proceso de formalización entrar en contacto con la Sunat es la última alternativa deseable para evitar sanciones.

Hablamos con Raúl Choque, presidente de los trabajadores mineros de las minas de La Rinconada y Lunar de Oro, quien sostiene que “como trabajadores mineros, queremos formalizarnos y tributar al Estado. Pero hemos hecho ya varias propuestas a la Sunat y hasta la fecha no han resuelto nuestro problema”.

Además, Choque afirma que “si vendemos a los acopiadores formales, terminamos fiscalizados y envueltos en problemas legales que no queremos tener. Entonces, nos conviene más llevar el oro a Bolivia y venderlo de contrabando”.

Ante ello, Choque denuncia que el Estado ha abandonado la zona a tal punto que la Policía los extorsiona, amenazándolos con denunciarlos ante la Sunat si no pagan un porcentaje de la producción que tienen que vender de contrabando.

“Además, estamos tomados por la delincuencia. No nos queda otra. Nosotros somos reconocidos como mineros tradicionales mediante Decreto Supremo 027, y no estamos haciendo actividades ilícitas. Pero queremos evitar los problemas legales a los que nos expone la Sunat”, afirmó.

En suma, los mineros en proceso de formalización, debido a la presión que reciben por parte de Sunat, están vendiendo el oro que producen a acopiadores informales, denominados facturadores, que compran a precios menores, y retienen indebidamente los tributos que corresponden al Estado.

Según cifras estimadas por Édgar Monrroy, consejero regional por la provincia de San Antonio de Putina, el 50 % de la producción de oro en Puno se estaría fugando a Bolivia por medio de acopiadores informales.

El otro 50 % es adquirido de manera formal a empresas especializadas que han sido contratadas, mediante licitación pública, por la entidad estatal denominada Activos Mineros para comprar el oro producido.

El gran problema, en palabras de Monrroy, es que la Sunat “no entiende que en la pequeña minería no hay datos exactos ni reservas probadas. En unos meses se registra producción, y en otros meses no se registra producción”.

“Sin embargo, la Sunat piensa que se está lavando activos, ya que en la mayoría de los yacimientos explotados por mineros artesanales, las zonas son erráticas”, añade.

A fines de 2016, el Estado expidió los DL 1293 y 1336, que abrían nuevamente la inscripción de mineros en proceso de formalización en el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo). Sin embargo, la inscripción de los mineros debía estar a cargo de la Sunat.

Este hecho, según Choque, ha fomentado aún más la venta de oro informal. “Para nosotros, la Sunat es un ente perseguidor”, afirma.

Aún peor, la entidad recaudadora ha empezado a intervenir las exportaciones de oro de las empresas formales fiscalizadas por la misma Sunat y por Activos Mineros, y a endurecer la fiscalización de sus proveedores.

Estos proveedores son mineros que, en la mayoría de los casos, no están en posibilidad de cumplir las obligaciones tributarias formales exigidas, advierte.

Mientras tanto, la frontera es una coladera de oro peruano que termina pagando tributos en Bolivia. “La Sunat espanta a todos los mineros en proceso de formalización”, reitera Monrroy.

1,200 MILLONES

En los años de bonanza económica, es decir entre el 2011 y 2012, se calcula que la minería informal movió un monto de alrededor US$ 1,200 millones, pero esta cifra debe haberse reducido en forma drástica con la formalización fallida. Entretanto, el 70 % del oro que produce La Rinconada, sale –vía contrabando– hacia Bolivia.

Orígenes oscuros

Lenin Valencia, investigador de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), en su trabajo “Las rutas del oro ilegal” que vio luz el año 2015, indica que en el año 2015, la proyección en exportación legal de oro, según la Sunat, fue de US$ 5,653 millones en exportación. En tanto, el valor de producción registrado por Energía y Minas fue de US$ 5,398 millones. Hay pues una diferencia de más de US$ 250 millones del metal precioso exportado que no tiene un origen claro.

Problema doble

La fiscalización de la Sunat está produciendo dos graves problemas: por un lado, genera un éxodo masivo de mineros que ya estaban en proceso de formalización, llevándolos nuevamente a la informalidad. Y, por otro, está ‘apretando’ a las empresas formales e impidiendo que la cadena productiva de explotación y comercialización de oro se desarrolle.

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