Marcha antiminera cerró con demanda (EL MERCURIO)

EL MERCURIO

Mayo 18 de 2018

Unos 5 litros de agua en dos recipientes de plástico, recogidos de una vertiente de la comunidad Suro, parroquia Molleturo, donde operó una minera hace 40 años, trajeron a la marcha de este jueves en Cuenca, los comuneros molleturenses, para invitar a las autoridades a que beban una muestra de lo que están convencidos, se repetirá con el proyecto de mediana minería, Río Blanco, a cargo de la empresa minera china, Junefield Resources Ecuador, Ecuagoldmining.

Entre los manifestantes estaba Rosa Misacango, de 58 años, de Molleturo; ella luego de gritar consignas, con un vaso de agua contaminada se acercó a los policías que custodiaban la Gobernación y les retó a beber el líquido. “¿Se tomarían ustedes esto?, pero miren, levanten la cabeza, hace 40 años se dio la mina y así quedó el agua que está a la cabecera de nuestro pueblo y pasa a desembocar en el océano Pacífico, entonces entiéndannos a la gente campesina. No quiero la mina, soy agricultora”, expresó.

Georgina Gutama, de 71 año, también de Molleturo, dijo que desde el 2004 está en la lucha y espera que se retire la empresa minera de Río Blanco. “He salido a otros países a ver experiencias como en cajamarca, yanacocha y otras minas de Perú, y no hay ningún desarrollo. Y le digo al Presidente Lenin Moreno, que no sea agresivo y que piense por quienes está en el puesto, fuimos los ecuatorianos los que votamos, ellos no fueron puestos por los chinos. También este mensaje es para las autoridades de Cuenca y de la provincia, par que un día den cuenta de lo que han hecho por el pueblo”, manifestó.

La marcha inició en San Blas y llegó hasta la Gobernación del Azuay; el blanco de las consignas fueron el prefecto Paúl Carrasco, a quien le criticaron por su silencio en el tema y por intervenir con agilidad mejorando las vías de acceso a la minera, cuando hay muchas vías en pésimos estado; al alcalde Marcelo Cabrera, por no intervenir clausurando la mina ya que no cuanta con los permisos respectivo; y al gobernador del Azuay, por proteger y apoyar a la empresa minera, desplegando fuerza pública en la zona y por no incluir en el diálogo con la ministra de Minas Rebeca Illescas, a los opositores de la minería.

Carlos Morales, secretario de la comuna san Felipe de Molleturo y dirigente de las comunidades de la zona norte, frente a la Alcaldía leyó una carta dirigida al alcalde en la que se le pide que se sume a la exigencia de que se suspendan definitivamente los proyectos y se cierre las concesiones mineras en Molleturo; el retiro de la fuerza pública de la parroquia; y al no existir los permisos de uso de suelo para la construcción del campamento minero y la apertura de vías, se pide la clausura inmediata de esta infraestructura.

El dirigente reclacó que en Molleturo no hay división, que la preocupación por el medio ambiente en generalizada y que el único grupo que apoya a la minera es el integrado por trabajadores de la misma.(AZD)-(I)

LA SALUD

María Merchán, enfermera de profesión, dijo que es parte la lucha desde el año 2005, cuando conoció que en el país se estaban concesionando los territorios para minería metálica a gran escala.

“Un problema grave es la contaminación del agua; va a repercutir en la salud de la población, basta revisar la epidemiología de los pueblos, entre ellos algunos Piñas, Portovelo, Ponce Enríquez, para ver los altos índices de cáncer, problemas músculo esqueléticos, los bronco pulmonares y digestivos, y las alergias, vinculadas a la extractivismo”.
Lo que pasa en Quimsacocha y Río Blanco va a repercutir en la disponibilidad del agua, no sólo de la gente que vive ahí, sino de Cuenca, porque se está destruyendo el páramo, concluyó

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