El Mutún, el gigante de hierro y acero que aún no despierta

Plataformaenergetica.org* (OPINIÓN, La Paz, 08 de agosto de 2012).- El cerro que contiene el yacimiento de hierro más grande del mundo, es también la reserva de este tipo menos explotada de todo el globo terráqueo y se encuentra en Bolivia.

El Mutún, ubicado en la provincia Germán Busch del departamento de Santa Cruz, ha dormido durante más de cien años y su riqueza todavía permanece a los pies del cerro sin poder generar recursos económicos para los bolivianos.

Con una reserva de más de 40.000 millones de toneladas de hierro, este cerro fue descubierto por el geólogo francés Castelnau en 1845 y desde esos años fue estudiado y abandonado muchas veces.

El máster en ingeniería química Saúl Escalera, explica que el hierro a flor de tierra de El Mutún tiene todas las formaciones de hierro del mundo que son el resultado de la sedimentación en lagos antiguos de ciertos conglomerados de minerales que había en los lodos. De esta manera el hierro se presenta en forma de hematita, magnetita y, en menor cantidad, siderita y mineral de manganeso.

Las actividades en el cerro de El Mutún se iniciaron en 1970. La Corporación Minera de Bolivia, (Comibol) instaló una planta piloto para el lavado y tamizado del mineral coluvial, a fin de producir concentrados para un embarque de prueba hacia el complejo de hierro en Argentina.

La Empresa Minera Estatal del Oriente, (Emedo) dependiente de la Comibol también realizó una exportación de concentrados de mineral de hierro de 240.000 toneladas con Aceros Paraguayos entre 1989–1993. Dicho mineral fue embarcado a través del puerto Ladario, Corumbá–Brasil.

Los gobiernos de entonces trataron de definir la forma de industrialización del hierro varias veces. En 1977, se realizó el estudio McKEE para la implementación de una industria siderúrgica en base a gas natural, que no se pudo llevarse adelante porque en ese tiempo se desconocía de las grandes reservas de gas que habían en el país, dijo Escalera.

Posteriormente, en 1986, se realizó el estudio Cobrapi para la implementación de una industria siderúrgica en base a carbón vegetal, pero un tiempo después se consideró la contaminación que podía ocasionar este tipo de planta y no se realizó.

EL FRACASO DE JINDAL

En septiembre de 2005, se convocó a la segunda licitación pública nacional e internacional para la industrialización del hierro de El Mutún, luego de haber declarado desierta un primera licitación. Pero, fue recién en mayo del 2006 que el Gobierno le dio a la hindú Jindal Still y Power Limited la ejecución del proyecto.

El proyecto del cual se hizo cargo la Jindal consistía en la construcción de un complejo siderúrgico con diez plantas para la industrialización del hierro, una inversión de 2.100 millones de dólares y la generación de unos 21.700 empleos entre directos e indirectos. Sin embargo, nada de esto se cumplió.

La ruptura del gobierno de Evo Morales con la Jindal se debió a la falta de la inversión en los proyectos y a la falta de la presentación del proyecto a diseño final para el uso del gas. Por este motivo, el Gobierno boliviano le ejecutó a la empresa dos boletas de garantía cada una de 18 millones de dólares.

Escalera menciona que al hacer un análisis de la falla en este proyecto, se llegó a la conclusión que el único objetivo que tenía la empresa hindú era exportar la materia prima sin industrializarla.

“A lo único que vino la Jindal fue a exportar la materia prima barata, lavándola y poniéndola en barcazas para llevarlas al Paraguay o a la Argentina, creo que ésa era su intención“, señala.

INDUSTRIALIZACIÓN

Según Escalera, el único futuro del cerro de El Mutún es la industrialización y tal como lo mencionaron autoridades nacionales en los últimos días, la Empresa Siderúrgica Boliviana es la que ahora debe hacerse cargo del proceso de industrialización.

El profesional asegura que para realizar la industrialización del hierro se puede trabajar de la siguiente manera: Después de que el mineral en bruto es retirado del yacimiento, se lo debe enviar a operaciones de trituración, molienda y clasificación para producir mineral hematí́tico clasificado entre 35 a 150 mallas y luego enviarlo a la Planta de Concentración.

Se puede producir los concentrados por flotación, un proceso muy conocido por los mineros de la Comibol.

Una vez producidos los concentrados, el material menudo debe ser paletizado o briquetizado en una planta para ser alimentado al horno de reducción. En esta etapa se añaden materiales fundentes y otros agregados ligantes, que permiten una mejor fusión y reducción del mineral de fierro en el horno de reducción DRI.

Agrega que estas briquetas o pellets de hierro producidas ya tienen un valor agregado significativo y son exportables, lo que permitirá mejores

GRANDES RIQUEZAS

El famoso dicho “Bolivia es un mendigo sentado en una silla de oro” no ha desaparecido en el tiempo, pues miles de bolivianos todavía viven sin acceso a la luz o al gas, a pesar que el país cuenta con grandes cantidades del energético que son exportadas a Brasil y Argentina.

Cuando Bolivia puede producir alambres, cuchillos y una infinidad de objetos industrializando con sus minerales, los bolivianos están obligados a importar erogando grandes sumas de dinero. El Ph.D en Metalurgia Química, Saúl Escalera, cree firmemente que Bolivia ha sido bendecida con muchos recursos naturales conocidos y otros por conocer que deben servir de base para generar riqueza en el país.

Sin embargo, considera que los gobiernos de turno han dictado políticas erradas, evitando así la industrialización de dichos recursos en beneficio del pueblo boliviano. “Por lo tanto, el boliviano es mendigo por causa de los gobiernos que le imponen los políticos, sea por elección o por imposición... Pero, soy optimista y pienso que ésto cambiará en un futuro muy próximo”, afirma.

Cuando exportamos materia prima en bruto a los países vecinos, éstos nos la devuelven en valor agregado con precios altos. Por ejemplo, exportamos al Brasil gas natural en bruto y le compramos productos plásticos caros; asimismo exportamos a la Argentina y al Paraguay hierro en bruto barato y les compramos aceros costosos. “El caso del litio es una historia reciente y ojalá no cometamos el mismo error”, dice Escalera.

TIEMPO PERDIDO

Ante ese escenario, la industrialización de los recursos naturales es una tarea fundamental que las autoridades deben acelerar. Para Escalera, Bolivia ha perdido mucho tiempo (por lo menos 5 años) en hacer realidad la industrialización de los tres principales recursos que posee el país: el hierro de El Mutún, litio de Uyuni, y gas natural (petroquímica).

“Retomar la dinámica que se tuvo en los años 2006 al 2008, con la elaboración de varios estudios y proyectos de pre-factibilidad (que es la primera etapa en la ejecución de un proyecto) y que no avanzaron por falta de voluntad política de los ministros de turno, nos llevará otros 5 a 10 años, siempre que existan ministros que tengan la visión y el empeño necesarios para aprobar proyectos de industrialización”.

Añade que técnicos expertos como él han calculado que haciendo realidad la construcción y funcionamiento de las plantas industriales del gas natural (petroquímica) en el Chaco, Carrasco y Puerto Suarez; fierro y acero en El Mutún y baterías de litio en Uyuni, Bolivia puede llegar a duplicar su PIB en poco tiempo.

*Nota publicada el 05 de agosto de 2012 en el matutino Opinión de Cochabamba bajo el título “El Mutún, un gigante que no despierta”.

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